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ABC JUEVES 10 3 2005 Deportes 95 BALONCESTO EUROLIGA Se revive esta noche un duelo legendario, Real Madrid- CSKA Moscú. Los moscovitas vuelven a parecer intocables. Llevan 41 victorias consecutivas (16 en la Euroliga) y su fuerza se encuentra en una gran plantilla en la que sus siete mejores jugadores no son rusos Un cinco inicial extranjero John Holden Base estadounidense nacionalizado ruso a golpe de dólares que promedia más de 11 puntos y tres asistencias por partido. Marcus Brow Otro base- escolta americano (16 puntos por encuentro) Antonio Granger El tercer americano del equipo, un alero. Demos Dikoudis Un rocoso pívot griego de 2,06. David Andersen Un cinco danés intimidador por sus 2,13, pero con muy buena muñeca (18 puntos de media) La legión extranjera la completan el alero griego y gran defensor Paploukas y el ala- pívot estonio Muursepp (2,06) Curiosamente el ruso de nacimiento y techo del equipo (2,17) Alexey Savrasenko, tiene pasaporte griego de su paso por el OIympiacos. Con estos hombres y los nacionales Panov, Korolev, Pachoutine, Monya y las promesas (que juegan poco) Kurbanov y Zavoruev lleva ya 41 partidos sin perder. CSKA, oro que no es de Moscú TEXTO DOMINGO PÉREZ MADRID. El poder soviético controlaba con mano de hierro el imperio que se extendía tras el telón de acero. Reunía bajo el paraguas de Rusia a letones, lituanos, ucranianos, bielorrusos... Y con la misma rotundidad dominaba el baloncesto continental. Las seis primeras copas de Europa fueron para clubes soviéticos. Las tres iniciales (1958, 59 y 60) se las adjudicó el ASK Riga, un cuadro letón entrenado por Alexander Gomelski (actual presidente del CSKA) que contaba con el inacabable Janis Kruminch, un gigante del que nunca se ha sabido la altura exacta. En cualquier caso, por encima de 2,15 en una época en la que la casi ningún pívot español superaba el 1,90. Al Riga le sustituyó el CSKA de Moscú, el equipo del ejército ruso, un cuadro que entró en la leyenda del baloncesto, sobre todo del español, de la mano del Real Madrid. Primero por sus cuatro Copas de Europa (1961, 63, 69 y 71) en siete finales. Pero, sobre todo, porque fue el primer equipo soviético que jugó en España, en la final de 1963. Madrid y CSKA vivieron en la década de los sesenta sus años de mayor gloria. Cruzaron sus fuerzas y sus partidos iban más allá de lo deportivo. La dictadura de Franco, contra la soviética. Dos mundos, dos filosofías enfrentadas y tres finales disputadas entre ellos, dos para los rusos (1963 y 69) y una para los españoles (1965) El dúo de bases americanos del equipo ruso, Holden- Brown, es la clave de la increíble racha victoriosa del conjunto moscovita grupo de multimillonarios encabezados por Vladimir Potanin, ex viceprimer ministro ruso y rey del níquel aplicaron a su nuevo juguete, el recién comprado CSKA de baloncesto (el de fútbol lo adquirió Roman Abramovich) las teorías de la apertura. Quitaron las puertas al club. Y a golpe de dólares lo llenaron de extranjeros: tres americanos, dos griegos, un danés y un estonio. Dirigidos por el serbio Dusan Ivkovic. Y lo convirtieron en una Torre de Babel invencible. Ya acumula 41 victorias seguidas (16 en la Euroliga, 22 en la Liga y el resto en la Copa) y es el favorito para apuntarse la Final Four que se disputará en Moscú. Hoy, como ayer, el Madrid se enfrenta a un reto casi imposible, más aún después de perder a Felipe Reyes, baja para dos semanas a causa de una rotular fibrilar en el muslo izquierdo. Marcus Brown entra a canasta en un partido reciente contra el Unicaja se jugó en Ginebra a partido único. En 1963, el cruce ante el equipo del Ejército rojo animó al generalísimo que permitió la entrada de los moscovitas y obtuvo una inesperada recompensa: un triunfo madridista por 86- 69. Aquello se vivió como una gesta nacional, aunque luego en la vuelta (91- 74) y en el desempate (99- 80) ambos en Moscú, el título quedó en ma- EPA Llega el Ejército rojo Entre aquel lejano 1963 (se jugó en el Frontón Fiesta Alegre) y la cita de esta noche (20,40, que se juega en Vistalegre) persiste una sensación: la de que los rusos son invencibles. Los blancos ya habían disputado la final del 62. Perdieron contra otros soviéticos, el Dinamo de Tbilisi georgiano. Franco no permitió su entrada en España y la final nos soviéticas. Aquel Real Madrid era el de Sainz, Emiliano, Sevillano, Luyk, Burgess... y en el CSKA no jugaban más que rusos. Treinta dos años después han cambiado mucho las cosas. Cayó el telón de acero. El imperio soviético se desintegró. El baloncesto ruso perdió su poder y desapareció de las finales... En un panorama tan desolador, un