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60 Cultura JUEVES 10 3 2005 ABC CLÁSICA XIII Liceo de Cámara Obras de Mozart, Brahms y Beethoven. Int. P. Zukerman (violín) y M. Neikrug (piano) Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. POPULAR Festival Ellas Crean Concierto de Virgínia Rodrigues. Lugar: Círculo de Bellas Artes. Fecha: 7 de marzo BRAHMS INSUPERABLE A. I. GOSPEL DE BAHÍA IGNACIO ABAD N o importa que la convocatoria sea un sábado por la tarde, ni el frío que padece Madrid en estos días; el Liceo de Cámara toca a concierto y la recoleta y tan adecuada sala de cámara del Auditorio Nacional se llena con un público que sabe escuchar y aplaude entusiasmado. Triunfo del excelente dúo, formado por el violinista de Tel Aviv- -polifacético artista de renombre internacional- -Pinchas Zukerman, que contaba en esta ocasión con el piano colaborador desde hace 25 años, de Marc Neikrug, asimismo compositor, pedagogo, etc. Señalo que el dúo existe desde hace cinco lustros, porque ello nos asegura una compenetración consecuente: identificación estilística, coherencia máxima en el ajuste, seguridad absoluta y tantos extremos que convergen en ese dialogar del género di camera que discurrre sin el sobresalto de un imposible momento desestabilizador. Sin embargo, se corre el peligro de la comodidad inconveniente, de un saber apriorístico de que todo saldrá bien, llegando a una falta de interesarse una y otra vez (vencerlo cotidianamente es dura exigencia para todo artista) como pudo ocurrir en no pocos momentos del violín, en la obra que abría este programa: la Sonata K 378 317 d de Amadeus Mozart, aunque partamos de su enunciado para piano con violín Finalizó la primera parte de la sesión con la Segunda sonata que el desbocado romanticismo de Johannes Brahms dictó para estos dos instrumentos y aquí, sí, el total nos llegó con esa entrega emotiva que es consustancial con todo gran artista, con todo músico que logra comunicar cuanto se halla escrito sobre la partitura y, todavía por encima, lo hace añadiéndole personalidad. Finalizó el concierto con una versión muy construida y, por supuesto, realizada por Zukerman y Neikrug. Me repetiré en el aplauso personal por utilizar el gran cola de nuestros días, abierto por completo, en razón de que el resultado tímbrico es diferente a cuando, como suele hacerse- -mejor dicho, solíasmos- -con la tapa cerrada, disminuyendo un considerable color. Queda en manos del pianista el regular, equilibrar y adaptarse al violín, un extremo que una acústica de la sala poco conocida, no llegó a incluirse en el total de la sesión que pudo mermar el merecidísimo aplauso y el gran éxito de la tarde. Los cinco intérpretes, sobre el escenario del teatro Príncipe Gran Vía ABC TEATRO ¡Hombres! Autores: Sergi Belbel, Míriam Iscla, Francesc Pereira y Ferrán Verdés. Dirección: Sergi Belbel. Espacio escénico y vestuario: Mónica Quintana. Iluminación: Tito Rueda Carlos Lucena. Música: Óscar Roig. Intérpretes: Chantal Aimée, Paloma Gómez, Eli Iranzo, María Lanau y Anabel Moreno. Lugar: Teatro Príncipe Gran Vía. Madrid. DECÍAMOS AYER JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN omo prestada la frase del buen fraile de León para recuperar un juicio crítico vertido hace diez años en estas mismas páginas- ¡cómo pasa el tiempo! -sobre ¡Hombres! estrenado entonces por T de Teatre y representado ahora por su compañía subsidiaria M de Misògines. En fin, decíamos ayer que es un espectáculo con altibajos, sí, pero también muy divertido, inteligente a ratos y que, con un magnífico trabajo directorial de Sergi Belbel, está servido por unas eficacísimas actrices que nos colocan ante un espejo no tan deformante o dislocado como a primera vista pudiera parecer. Puede resultar, al cabo, un saludable, útil y grato ejercicio de autoironía Como un decenio después no puede decirse que haya cambiado la situa- T ción de las relaciones entre hombres y mujeres, ¡Hombres! aunque no sorprenda como entonces, mantiene intacta su eficacia cómica, su certera capacidad de observación de usos y modos sociales, y su sentido crítico, que mezcla procacidad y agudeza. El espectáculo recorre las edades del hombre y, en su estructura de tapiz urdido con distintos retales como corresponde a su multiautoría, ha cambiado algún elemento: el final que antes firmaba Josep Maria Benet i Jornet lo ocupa ahora Alopecia cuya autora es Míriam Iscla, una de las fundadores de T de Teatre. Tras un aperitivo de máximas de autores como Quevedo, Jardiel, Wilde, Dalí, Nietzsche o Platón, las actrices se meten en la piel de cinco grandes campeones del amor libertino- -Don Juan, Casanova, Sade, Sacher- Masoch y Valmont- -que abren y cierran la función exponiendo sus particulares matices de la seducción. Una divertidísima charla femenina sobre la realidad masculina sirve luego de pórtico a las cuatro pequeñas piezas que componen el espectáculo, que se completa con una desternillante Conferencia ilustrada (totalmente gratuita) sobre la sexualidad masculina que alterna palabras y elementos gestuales. Como entonces, la mejor de esas piezas me ha parecido Ramón de Sergi Belbel y, también como entonces, las risas femeninas son más altas y continuadas que las de los espectadores varones, tal vez atrapados en una media sonrisa congelada tras haberse visto reflejados en alguna situación (o en varias) on muchas las veces que se anuncia la llegada de una nueva voz a la música popular brasileña, pero muy pocas las que esta afirmación resulta ser cierta. La bahiana Virgínia Rodrigues cumple a un ciento por ciento los requisitos exigibles. Está altamente interesada en defender la incontestable africanidad de la música brasileña, y es de las pocas que pueden presumir de haber alcanzado un prestigio que, aparte de a ella misma, es debida a Caetano Veloso cuando produjo su primer disco de 1998, Sol negro El fuerte de esta contralto radica en evitar el ruido y el absurdo rumbón en el que a menudo incurren las propuestas brasileñas que algunos promotores importan hasta el empacho. Sus conciertos se disfrutan bien, cincelan la dificultad de las elaboraciones de cada uno de los instrumentistas de su grupo sin caer en lo circense. Hay, por ejemplo, buena sincronización entre la guitarra y las percusiones, que se hacen vivas revisando el catálogo melódico de Baden Powell y Vinicius de Moraes, e irreductibles en las zonas de mayor frenesí rítmico. Todos rinden cuentas de su conocimiento de la fontanería de precisión, conforme siempre a la confianza que Virgínia, siempre generosa, les permite. El temario ofrecido ahondó en los contenidos de Mares profundos tercera realización discográfica, publicada hace un par de años por Virgínia Rodrigues. Un rosario de piezas que demuestran que pocas cosas hay tan novedosas como aquellas que son de siempre. Tan es así que, pese a que su voz no luciera las facultades apreciadas en otras ocasiones, versiones tan garbosas como las de Labareda o Lapinha se ganaron intensas ovaciones. Buen cierre para un festival del que bien puede sentirse satisfecho el gobierno de nuestro país, que- junto a los ministerios de Trabajo y Cultura- ha sido avalista principal del evento. La unanimidad de pareceres ha sido rotunda, reconociéndole a Ellas Crean el balance más positivo logrado, a fecha de hoy, por cualquier muestra de música popular. El seguimiento de cada uno de los conciertos por parte de público y medios ha sido directamente proporcional a la calidad de cada uno de aquellos. Son festivales como éste, y no la implantación de franquicias como los cuestionados Womad, los que suministran el imprescindible hecho diferencial. La continuidad está garantizada. S