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54 Sociedad JUEVES 10 3 2005 ABC Comunicación ÁNGEL RIESGO PRENSA SÍ, GRACIAS os publicitarios tenemos esa extraña sensación de que los medios son nuestros soportes y en ellos también se incluyen noticias o programas. Es como si la publicidad fuera la razón de ser de todo y lo demás girara alrededor. Este super- ego ocurre en muchas profesiones, en la periodística y en la política, en los médicos y en los ingenieros, todos tenemos la sensación que el mundo se compone de nosotros y el resto En esto de los medios, los publicitarios tenemos la sensación de que somos los que pagamos el baile y a veces no se cuenta con nosotros al decidir, y esta afirmación no es lejana de lo real pero es falaz en su justificación. Aunque los primerísimos diarios nacieron como soporte de avisos publicitarios al mismo tiempo que empezaban a informar; la prensa es, de todos los medios, el más independiente de la publicidad, aunque también es cierto que un periódico sería difícilmente viable sin la aportación de los anunciantes. Nunca olvido el pequeño bote transparente de tapón rojo que está en la estantería de mi despacho, Alcohol de Menthe Ricqlès, un antiséptico bucal cuyo anuncio aparecía el 1 de Enero de 1903 en la portada del primer número de ABC. El producto aún se puede comprar en París aunque no en Madrid. La prensa ha sabido incluir la publicidad y conseguir los efectos buscados por el anunciante sin estorbar ni molestar, informando tanto como el contenido periodístico y beneficiándose de manera clara de la credibilidad que un periódico genera entre sus lectores. En la prensa, a la publicidad se le nota que es publicidad y eso no la hace menos creíble, en cambio en la televisión a los programas se les nota que contienen publicidad y eso sí les hace poco creíbles, a veces, ciencia ficción. Esta independencia de la redacción y los anuncios, tan respetable y tan necesaria, es igual de importante como la separación de la opinión y la información que es el principio básico de la prensa y nunca debe ser olvidado. La relación entre el periodista y publicitario es para mí necesariamente distante, tanto como la que debe tener el columnista con la redacción. La persuasión, la opinión y la información son los tres contenidos de un diario, gracias a esa separación triple, el diario es el medio publicitario con mayor credibilidad, fidelidad y, en suma, efecto sobre el consumidor. Romper estas reglas del juego nos haría perder esa magia de la eficacia que tiene el matrimonio de la publicidad y la prensa, el lector es sabio. La FAPE presenta su Estatuto del periodista para evitar el proyecto de IU Rechaza el consejo estatal de Prensa y da autoridad a las asociaciones profesionales S. CAMPELO MADRID. Con ocasión de la celebración de su Asamblea General, la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE) aprovechará para presentar sus alternativas al proyecto de Ley del Estatuto del periodista profesional, presentado por Izquierda Unida en el Congreso de los Diputados. Después de consultar a todas las asociaciones que representa, la FAPE ha elaborado un texto que difiere radicalmente del proyecto que está en las Cortes puntualiza su presidente y representante de los periodistas madrileños afiliados a la APM, Fernando González Urbaneja. Esta postura supone un distanciamiento claro con la opinión de los sindicatos, que apoyan el texto de IU y no comulgan con la postura que encabeza González Urbaneja. Para Urbaneja, éste es un momento inmejorable para presentar el Estatuto profesional y además- -puntualiza- vamos a aprovechar esta oportunidad para plantear la derogación de lo que queda de la ley de prensa del 66 Con una definición del periodista mucho más sencilla que la que reza el texto original, la alternativa que se presentará el sábado se opone de forma rotunda a la creación de un consejo estatal. No comulgamos con la creación de ningún órgano paraestatal o colgado de los presupuestos, apostamos por la gestión de las asociaciones profesionales, nosotros ofrecemos la de Madrid, que para eso tiene cien años propone Fernando González Urbaneja. Otro de los puntos en discordia se refiere a la inclusión de normas éticas en el texto legal. Nos oponemos a que el Estatuto tenga cualquier referencia L Urbaneja (derecha) con Miguel Ángel García Juez y Manuel A. Menéndez JAIME GARCÍA Las enmiendas de los periodistas No al Consejo estatal. No comulgamos con la creación de ningún órgano paraestatal o colgado de los presupuestos. Apostamos por la gestión de las asociaciones profesionales No a las referencias deontológicas, algo que además es una aberración jurídica No a las sanciones y limitaciones a la libertad de editores y profesionales. deontológica, algo que además es una aberración jurídica. Una norma legal no puede tenerlas; además, los periodistas ya tenenemos nuestro propio consejo a este respecto. También nos parece inadecuado que el estatuto contemple sanciones y limitaciones a la libertad de editores y profesionales Paralelamente, la Asamblea General de la FAPE acogerá la presentación del primer dictamen para el tratamiento informativo de víctimas del terrorismo y de un estudio sobre la cobertura de la violencia doméstica. Esta es la línea: dar recomendaciones, no hace falta acudir a códigos complejos de regulación, sobre todo si estos vienen de fuera y no están elaborados por periodistas en el ejercicio de la profesión González Urbaneja hizo estas declaraciones con motivo de la presentación de El Parlamento de papel un ensayo sobre la historia de las revistas en el franquismo crepuscular. La obra, compuesta de dos volúmenes, está escrita por los periodistas Ignacio Fontes de Garnica y Manuel Ángel Menéndez, que fue el encargado de presentar el libro ante los medios. Nueva crisis para Le Monde tras la entrada de Lagardère y Prisa J. P. QUIÑONERO. CORRESPONSAL PARÍS. La próxima entrada de Lagardère (fabricante mundial de armamentos) y Prisa en el capital de Le Monde ha abierto una nueva crisis de fondo entre la redacción, la dirección y el equipo gestor, denunciado públicamente por la Sociedad de Redactores. Un 63,5 por ciento de los redactores de Le Monde han aprobado la ampliación de capital; pero, al mismo tiempo, la Sociedad de Redactores ha publicado un texto vitriólico, al final de una asamblea tumultuosa e inquietante para la dirección. La Sociedad de Redactores se pregunta si, en verdad, los 55 millones de euros que aportarán Lagardère, Prisa y La Stampa van a servir a otra cosa que a pagar deudas. De entrada, a la espera de nuevos proyectos, todavía desconocidos, sólo 3 millones de euros se consagrarán al relanzamiento del periódico, en crisis. Más grave: la Sociedad de Redactores afirma: La recapitalización aceptada puede percibirse como el signo de un fracaso de la dirección Y avanza una amenaza apenas velada: No puede perdurar una situación provocada por el equipo directivo, penalizando a los trabajadores La Sociedad de Redactores insiste: La nueva recapitalización no es un cheque en blanco. Y el equipo directivo no debiera engañarse sobre el significado de nuestra aprobación. ¿Para qué servirá el dinero que aportarán los nuevos socios? ¿Tiene la dirección algún plan de desarrollo; o se dispone, simplemente, a tapar agujeros, con dinero fresco? El lenguaje utilizado por la Sociedad de Redacto- res en su polémico comunicado, hecho público al final de una tormentosa asamblea del personal, destaca por su violencia, dejando al descubierto tensiones crecientes contra el equipo directivo, en general, y contra el dúo formado por el director general, Jean- Marie Colombani, y el presidente del directorio, Alain Minc. La entrada de Lagardère y Prisa también alimenta nuevos enfrentamientos entre el director (Colombani) y una parte de la elite intelectual del periódico. Edwy Plenel presentó en otoño su dimisión como director de la redacción, tras una oscura batalla de poder. Apoyado por Minc, un financiero influyente, Colombani precipitó la caída de Plenel (antiguo trostkista, temido por la redacción) Ahora, Plenel denuncia la entrada en el capital de la empresa de un constructor de armamentos, que ya es el primer editor de libros de Francia y aspira a convertirse en accionista de referencia de un periódico que promete reinventarse en seis meses.