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32 JUEVES 10 3 2005 ABC Madrid Condenan al asesino del naipe a 142 años por los seis crímenes que cometió a sangre fría Cumplirá íntegros 23 años y no tendrá reducción de pena por su peligrosidad y alarma causada consideró una atenuante el hecho de que se entregara y relatara pormenorizadamente los viles homicidios, por lo que ha rebajado la pena en ocho años M. J. ÁLVAREZ MADRID. No se inmutó. El último asesino en serie de la crónica negra española estampó su firma a primeras horas de la mañana de ayer en la prisión en la que permanece desde hace casi dos años. Acababan de entregarle la sentencia que le condena a 142 años y tres meses de prisión como autor material de seis homicidios consumados, tres en grado de tentativa y tenencia ilícita de armas. Todo ello, entre enero y marzo de 2003. Se trata de Alfredo Galán Sotillo, de 29 años. El Tribunal ha dictaminado que Galán indemnice a los familiares de las víctimas y a los heridos con 773.435 euros, cuantía de la que no hace responsable civil subsidiario al Estado. Impasible. Impertérrito. Inexpresivo. Con la misma actitud que mantuvo durante los viles crímenes que perpetró, ni siquiera se estremeció al conocer el veredicto que marcará su futuro. Tras firmar la sentencia provocada por sus brutales actos, inusitadamente gélidos, se levantó y salió de la sala. b El tribunal un ser humano El que lo hacía sin ninguna razón. El que actuaba a golpe de impulsos: se le ocurría matar y salía a la caza, como un depredador humano El que, luego, regresaba a su casa para echarse a dormir. Máxima pena: 25 años La sentencia, de 42 folios, fija el tiempo máximo de cumplimiento de la pena en 25 años por un asesinato en concurso con allanamiento de morada en la persona de Juan Francisco Ledesma, portero de una finca en la calle de Alonso Cano en presencia de su hijo de 2 años, el 24 de enero de 2003. Además, le imputa otros cinco homicidios consumados: el de Juan Carlos Martín, en la plaza del Mar, en la Alameda de Osuna, donde, bajo sus tobillos, apareció el primer naipe por azar, el as de copas, el 5 de febrero; los de Mikel Jiménez y Juana Dolores Uclés, en el bar Rojas de Alcalá de Henares, tras lo cual, acudió, como cada semana, a la consulta de su psiquiatra como si no hubiera pasado nada, también ese día. Y, por último, le imputa las muertes ocurridas el 18 de marzo de Doina Elisabeth y Gheorge Magda, una pareja rumana, de Arganda del Rey, a los que lanzó el tres y el cuatro de copas, con Alfredo Galán ha cumplido cerca de dos años de prisión los que puso punto y final a su carrera sangrienta. Junto a ello, la sentencia le atribuye otras tres tentativas; una, contra Teresa Sánchez, la madre de Mikel, a la que disparó tres veces, y, otras dos, el 7 de marzo, en Tres Cantos, cuando intentó hacer lo propio con EFE los ecuatorianos Eduardo Salas y Anahid C. a quienes lanzó el dos de copas. Desprecio por la vida humana La resolución del tribunal acuerda que los beneficios penitenciarios, los permisos de salida, la clasificación de tercer grado y el cómputo para la libertad condicional se refieran a la totalidad de las penas impuestas atendiendo al desprecio a la vida humana demostrado y la alarma social En relación a la pistola- -una Tokarev de la II Guerra Mundial- adquirida en el mercado negro e introducida ilegalmente en España, junto a 200 cartuchos, fue comprada durante sus dos estancia en Mostar- -2000 y 2002- cuando formó parte del contingente español. A finales de octubre de 2002 regresó a la unidad Asturias y fue destinado a Galicia para limpiar el chapapote. Sufrió una reacción de ansiedad que provocó su ingreso en el Gómez Ulla, de donde salió voluntariamente a las 24 horas. El 4 de marzo pasó a la reserva. La sentencia recuerda que, según los forenses, Galán no tiene patología psiquiátrica alguna ni ha mostrado signos de arrepentimiento. Su confesión fue esencial para inculparle- -y una atenuante que ha rebajado la petición del Ministerio Fiscal en 8 años- junto a otras pruebas, además de las de balística y un cartucho percutido hallado en la casa de sus padres. La aboga- Idéntico guión y papel Mudo. Ni un mal gesto. Ni el más leve murmullo. Repitió, una vez más, el mismo guión y el mismo papel que realizó durante las 13 sesiones del juicio celebrado contra él en la Sección 16 de la Audiencia Provincial de Madrid. En idéntica actitud a la mantenida después de entregarse, de manera voluntaria y relatar, pormenorizadamente, el truculento y macabro guión por él protagonizado. El que sólo declaró cuatro veces, entre julio y septiembre de 2003 y que, en todas, salvo en la última, se confesó autor de los hechos. El que después enmudeció. La sentencia, notificada ayer a las partes, considera probado que Galán es el asesino del naipe El que puso rúbrica a tres de sus crímenes y a otras dos tentativas, a diferencia de otros tres homicidios consumados, con el fin de que no se relacionaran los casos. El que mataba para experimentar qué se siente al acabar con la vida de PERFILES DEL DEPREDADOR GABRIEL RUBIO Psiquiatra E s poco probable que exista un único perfil psicológico de estos individuos, pero los expertos en psiquiatría forense suelen coincidir en que se trata de sujetos manipuladores y con importante capacidad para la seducción. No es infrecuente que se hayan criado en familias donde el padre padecía problemas de alcoholismo o era especialmente violento. Son capaces de llevar, durante un tiempo, una doble apariencia. Mostrándose como correctos en determinados ambientes sociales y homicidas en otros. Por eso no es extraño que los vecinos queden impre- sionados cuando conocen el historial delictivo, y recurran a la manida frase de se trataba de un vecino ejemplar, del que nadie podía pensar que fuese capaz de hacer lo que pone la prensa Para ellos, el crimen, el asesinato, representa un reto con el que poner en jaque al sistema policial y demostrar que está por encima de ellos Desde esta óptica, la víctima es un objeto, a través del cual conseguir sus objetivos Esta deshumanización de las víctimas también se refleja en el ámbito de otras relaciones interpersonales. Con sus familiares se comportan de forma superficial, sin calidez, intercalándose, también con ellos, arrebatos de ira y agresividad, que se ponen de manifiesto ante situaciones de frustración o ansiedad. Presentan una pronunciada resistencia a la autoridad paterna.