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26 Internacional JUEVES 10 3 2005 ABC Omar Karame podría sucederse a sí mismo como primer ministro libanés A. SOTILLO BEIRUT. Mientras hoy es esperado en Damasco el enviado especial de la ONU, Terje Roed- Larsen, que preguntará por un calendario concreto para la retirada de las tropas sirias del Líbano, los prosirios libaneses recuperaban ayer el terreno perdido alentados por la manifestación de masas organizada por Hizbolá en Beirut. El primer ministro libanés, Omar Karame, que dimitió tras las primeras manifestaciones antisirias, se prepara para sucederse a sí mismo y sentarse de nuevo en su poltrona. El presidente del Líbano, Emile Lahoud, ya recibió ayer el aval de un Parlamento mayoritariamente prosirio para que Karame regrese a su puesto. Una jugada que no gusta a la oposición antisiria, que había reclamado la formación de un Gobierno de técnicos para garantizar su neutralidad en las próximas elecciones y en la negociación de la aparente retirada de las tropas sirias. La oposición ya ha adelantado que no participará en la ronda de consultas emprendida por Lahoud para que las aguas tornen a su cauce. En su opinión, un nuevo Ejecutivo de Karame sólo prolongaría la crisis. En apariencia, es como si el tiempo hubiese dado marcha atrás y nada hubiera ocurrido estos días. Pero son apariencias muy engañosas. Pese a movilizar a sus masas, el juego de Hizbolá no es exactamente el de Siria, sino el suyo propio. A Hizbolá no le interesa tanto la influencia siria como presentarse como actor ineludible en la escena libanesa, apenas a dos meses de las legislativas. Al tiempo, insiste en preservar sus milicias y su segunda naturaleza de resistencia armada antiisraelí. Hizbolá no pide un Gobierno de continuidad, sino de unidad, que incluya a la oposición, con la que mantiene contactos. AMIN GEMAYEL Ex presidente del Líbano. Líder cristiano El Líbano será el último país que firme un acuerdo de paz con Israel Figura de proa en el movimiento popular que exige la retirada de las tropas sirias, Amin Gemayel confía en el diálogo con Hizbolá, un movimiento de resistencia armada que debe formar parte del juego político normalizado en un futuro Líbano para los libaneses TEXTO ALBERTO SOTILLO ENVIADO ESPECIAL FOTO AP BEIRUT. Fue el presidente que firmó el controvertido acuerdo de paz del 17 de mayo de 1983 con Israel. Como prueba de lo mucho que han cambiado los tiempos, hoy Gemayel asegura que, por más que se pida la salida de las tropas sirias, su país será el último que firme la paz con Israel. Ex presidente de un Líbano turbulento, líder cristiano, y una de las principales figuras del movimiento popular que exige la retirada siria, Amin Gemayel confía en el diálogo con un Hizbolá que forme parte del juego político normalizado en un futuro Líbano para los libaneses. ¿Confía en una retirada total de las tropas sirias? -Esperamos una retirada total ante la presión árabe e internacional, que apoyan la intifada de la independencia del Líbano. Es un anhelo irreversible. Tras la resolución aprobada por la ONU, ya no hay ninguna legitimidad para la presencia de las tropas sirias. -Pero, ¿cree que en el plan aprobado por Siria está claro que va a haber una retirada total de las tropas? -Es la voluntad del pueblo libanés la que lo va a decidir. Siria intentará retrasar su retirada. Tras el discurso de Al- Assad (el presidente sirio) me sentí muy decepcionado porque no había una fecha precisa para la misma. Pero la presión árabe e internacional y la masiva movilización libanesa lanzan un mensaje muy claro a Siria. Una invitación muy clara para que se retire. -La segunda fase de la retirada se va a negociar dentro de un mes. Para entonces, tal vez, la presión habrá disminuido y Siria podría capear el temporal. -Existe ese riesgo. Pero no creo que los libaneses vayan a cruzarse de brazos ni a disminuir su presión. -Tal vez Siria esté ganando tiempo para negociar con un nuevo Gobierno libanés amigo... -La retirada no necesita una negociación. Si Siria se va a retirar, se retirará, y punto. Basta (lo dice en español) Quienes hoy tienen el poder en el Líbano son unos vasallos incondicionales de Siria. En la reunión celebrada en Damasco (entre Bashar al- Assad y Emile Lahoud, el presidente libanés prosirio) Siria sólo dialogó consigo misma. Fue un monólogo, puesto que las actuales autoridades libanesas sólo representan a Siria. Lo que salió de allí sólo fue una decisión unilateral. -Hizbolá reunió la mayor manifestación de masas de la historia del Líbano para recordar que no todos los Heredero de una gran familia Pertenece a la familia cristiana más influyente en la historia de su país. Presidió el Líbano después de que cayera asesinado su hermano en un tiempo todavía de convulsiones y enfrentamientos. El presidente más moderado de la familia Gemayel tampoco pudo frenar la violencia que sacudía su país. Algunos intentan descalificarle para ejercer el poder con el recuerdo de que fue él quien firmó el acuerdo de paz con Israel de 1983. Él replica que, cuando lo hizo, la mayoría de las fuerzas políticas libanesas querían ese acuerdo. Por si acaso, ahora desea dejar clara su actual actitud. No será él quien se adelante en el futuro a firmar otra paz con Israel. libaneses están de acuerdo sobre el papel futuro de Siria... -Esa manifestación fue la salva de honor para despedir al Ejército sirio. La determinación internacional ante Siria desborda el marco de Hizbolá. Por otro lado, mantenemos el diálogo con Hizbolá. ¿Un diálogo político? -El diálogo político es necesario en la medida en que Hizbolá tiene dos naturalezas: es un movimiento de resistencia y es también un movimiento político. En algún momento del futuro, Hizbolá formará parte del juego político libanés. Ésa es la razón por la que Hizbolá es un interlocutor indispensable. ¿Hizbolá seguirá siendo un movimiento de resistencia armada? -Tras la retirada israelí en 2000, pedimos el despliegue del Ejército libanés en el sur (por ahora bajo control de Hizbolá) El diálogo con Hizbolá debe tratar ahora esa cuestión. ¿Es difícil un acuerdo con Hizbolá que no pase por su reconocimiento como resistencia armada? -Estamos obligados a encontrar un denominador común. Hizbolá no tiene ningún interés en un enfrentamiento con la mayoría del pueblo libanés. Y por otro lado, tampoco se olvidará el sacrificio hecho por Hizbolá. ¿Debería firmar el Líbano un acuerdo de paz con Israel? -El Líbano será el último país que firme un acuerdo de paz con Israel. ¿Por qué? -Somos un país débil. No podemos actuar como punta de lanza del proceso de paz. -El Líbano sufrió una larga guerra civil. ¿Puede repetirse la tragedia? -El combate es para combatientes. ¿Quién va a combatir a quién? Casi todas las milicias han entregado sus armas. Hizbolá es la única que no lo ha hecho. Y no creemos que a Hizbolá le interese la guerra civil. Como milicia de la resistencia ha perdido credibilidad. La guerra civil sería imposible. -Después de todo, Siria ha sido la mayor garante de la estabilidad... -El Líbano, antes de los conflictos, era considerada la Suiza de Oriente Próximo. Había armonía y consenso entre las comunidades. Y no creo que Siria haya sido inocente en el origen de la guerra civil. Ha actuado más bien como un bombero pirómano. ¿Qué opinión le merecen los planes de Bush para la democratización de Oriente Próximo? -Eso son eslóganes. La democracia no viene por arte de magia. Es un largo proceso que corresponde cumplir a los pueblos. Aunque al presidente Bush le corresponde el mérito de lanzar la consigna y difundirla. ¿Qué más puede hacer la comunidad internacional por el Líbano? -Es a los libaneses a quienes les corresponde ser dueños de su propio destino. Lo que no puede ser es la omnipotencia de un Ejército sirio que ha desmantelado las tradiciones de democracia y libertad del Líbano. Son esas tradiciones democráticas las que queremos reconstruir, lo que no es tarea fácil en un Oriente Próximo en ebullición. Pero nos queda nuestra esperanza de vencer tras la toma de conciencia del pueblo libanés.