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56 Sociedad RELEVO EN LA CONFERENCIA EPISCOPAL PERFIL MIÉRCOLES 9 3 2005 ABC El obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, destaca por su paciencia, su capacidad de diálogo, su carácter introvertido, el afán por rehuir el enfrentamiento directo y una sólida formación teológica Discreto y eficaz TEXTO: CÉSAR COCA BILBAO. Discreto y tenaz. Hace concesiones para eludir el enfrentamiento directo pero no renuncia nunca a sus ideas. Así definen a Ricardo Blázquez, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española, algunas de las personas que han trabajado con él en los últimos años en el Obispado de Bilbao. Y que han sido testigos privilegiados de su esfuerzo por mantener el equilibrio en una diócesis que- -como la propia sociedad- -vive con frecuencia más tensiones de las convenientes. Esos rasgos de su carácter son previos a su llegada a Bilbao, pero, sin duda, se acentuaron ante la situación creada con su nombramiento e incluso antes. Era todavía obispo de Palencia cuando los rumores sobre su designación para la diócesis vizcaína fueron acogidos con una salva de exabruptos por parte de algunos dirigentes nacionalistas, que incluso amenazaron con tomar medidas si el nombramiento se confirmaba. El día de su toma de posesión ya conoció lo que era la soledad: ningún representante de las instituciones gobernadas por el PNV estuvo en la catedral de Santiago. Algunos sectores de cristianos de base tampoco se ahorraron críticas. Lo que nadie podía negarle era su sólida formación teológica. Blázquez escribió su tesis doctoral sobre la figura del teólogo alemán Pannenberg y la presentó en la Universidad Gregoriana de Roma cuando sólo tenía 30 años. Pronto llegó a la Universidad Pontificia de Salamanca, donde fue decano de la Facultad de Teología y trabajó codo con codo con Fernando Sebastián, entonces rector; Antonio M. Rouco, vicerrector, y el teólogo Olegario González de Cardenal, una figura de relieve internacional. Blázquez, ahora Gran Canciller de la Pontificia, dejó buen recuerdo en sus alumnos. Le gustaba mucho la enseñanza y tiene cierta nostalgia de aquellos años recordaba ayer un compañero de ese tiempo. Eran los primeros años de la transición, y quizá en Salamanca algunos recuerden al entonces catedrático de Teología Dogmática con una imagen bien diferente a la de hoy: siempre con corbata y con unas chaquetas a todas luces demasiado grandes. obispo ha sido tan mal recibido por las autoridades locales y por buena parte de su diócesis en la historia reciente de España. Blázquez llegó a Bilbao precedido por una fama de conservador dispuesto a reducir la participación de los cristianos de base en el funcionamiento de las parroquias. Iba a ser el contrapeso a Setién, se dijo. Los hechos han demostrado que no ha sido así del todo. El obispo ha mostrado una gran flexibilidad en el gobierno de la diócesis, hasta el extremo de renunciar a tomar decisiones para evitar enfrentamientos. Sólo se ha mostrado inflexible en cuestiones de doctrina. Siempre ha mirado a Roma asegura un teólogo, que recuerda que varios sacerdotes han recibido en estos años notas del obispo tras haber difundido opiniones que se salen de la más pura ortodoxia. Ha sido el primer prelado que de forma habitual ha presidido funerales por las víctimas del terrorismo. También fue el primero en pedir perdón por las carencias de cercanía y atención de la Iglesia con esas víctimas. A cambio, sus críticos apuntan que hizo concesiones a algunos sectores de clérigos cuando firmó la pastoral Preparar la paz en la que los obispos vascos mostraban su preocupación por la ilegalización de Batasuna. Esos gestos pusieron sobre su figura el foco de la atención pública, algo que sin duda le ha generado incomodidad a este obispo afable en el trato pero introvertido. Tanto que después de diez años no ha concedido entrevistas, ni nadie parece conocer sus aficiones. Sí se sabe que no tiene aquí demasiados amigos y que en cambio mantiene frecuentes conversaciones telefónicas con sus antiguos compañeros de la Pontificia. Ortodoxo en sus planteamientos, riguroso en sus discursos pero con muy Momentos críticos Caso Larrínaga. La parroquia de la pequeña localidad de Maruri fue objeto de una polémica inesperada. El párroco, Jaime Larrínaga, se había mostrado muy crítico con el nacionalismo, y algunos fieles comenzaron a mostrar su rechazo. El cura fue amenazado y sufrió presiones. Finalmente, Blázquez optó por cambiarle de parroquia. Dinero en Jersey. No se habían apagado aún los ecos del escándalo Gescartera cuando se supo que la diócesis de Bilbao tenía una cuenta de 1,3 millones de euros en el BBV Privanza de Jersey. A diferencia de lo sucedido en Valladolid, el Obispado reconoció lo sucedido, pidió disculpas y tomó medidas. Homosexuales. El responsable de Pastoral y Juventud de Deusto fue destituido tras la polémica intervención de un joven catequista que en un encuentro en Urkiola, durante la primavera de 2004, criticó en presencia del propio obispo Blázquez la doctrina oficial de la Iglesia respecto de la homosexualidad. Monseñor Blázquez ERNESTO AGUDO poca capacidad para llegar al gran público, Blázquez coincide en lo fundamental de la doctrina con Rouco, aunque su argumentación es menos jurídica y más espiritual. Su discreción, su carácter dado al diálogo y su escasa ambición tienen el efecto benéfico de conseguir que apenas tenga enemigos. Sin embargo, su obsesión por el equilibrio y por no suscitar polémicas, dicen sus críticos, le lleva con frecuencia a dejar las cosas como están, aunque no estén del todo bien. Ayer, algunas de las personas que le conocen mostraban su curiosidad por saber cómo se desenvolverá a partir de ahora. Puede pasarlo mal, auguran algunos, pero esa mística de la cruz con la que llegó a Bilbao le ayudará a sobrellevarlo. De la firme condena del terrorismo a la crítica contra la Ley de Partidos ABC MADRID. El 29 de mayo de 2002, los obispos de Bilbao, San Sebastián y Vitoria hicieron pública una carta pastoral que sembró de polémica toda España. La pastoral, llamada Preparar la paz se refería de forma exclusiva a la situación en el País Vasco y provocó una gran polémica en toda España por ciertas manifestaciones. Les ofrecemos algunos párrafos de aquella pastoral, escrita hace tres años. Contra el terrorismo. ETA debe Como Cristo en la Cruz Fue nombrado obispo y su primer destino el de auxiliar en Santiago de Compostela, con Rouco al frente de la diócesis. Cuatro años más tarde el Papa le envió a Palencia y en 1995 llegó el polémico nombramiento como obispo de Bilbao. Alguno de sus colaboradores en la tranquila diócesis castellana ha contado que cuando supo su nuevo destino comentó que se sentía como cuando Cristo fue a la Cruz Una comparación bastante ajustada a la realidad, porque probablemente ningún otro desaparecer, con toda su constelación de violencia. Viola gravemente el derecho a la vida, a la integridad física y a la seguridad personal. La valoración moral del terrorismo de ETA, ha de ser, pues, gravemente negativa. Todas las personas y grupos sociales y políticos sin excepción tenemos la obligación moral de definirnos netamente frente a ETA Medios lícitos. Ni siquiera los malhechores pueden ser objeto, por ejemplo, de malos tratos y, menos todavía, de la aplicación de la tortura. Resulta preocupante escuchar voces autorizadas de personas y organismos que aseguran que no siempre se respetan debidamente estos límites que nunca deberían ser franqueados Ley de Partidos Nos preocupan, como pastores, algunas consecuencias sombrías que prevemos como sólidamente probables y que, sean cuales fueren las relaciones existentes entre Batasuna y ETA, deberían ser evitadas. No vemos como un clima social así pueda afectar favorablemente a la seguridad de los más débiles Optar por la paz. La paz es el objetivo prioritario de esta sociedad. A él deben subordinársele otros objetivos legítimos e incluso saludables para nuestro país. Es, pues, necesario, optar por la paz