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50 MIÉRCOLES 9 3 2005 ABC Sociedad LOS NUEVOS LÍDERES DE LA IGLESIA ESPAÑOLA Ricardo Blázquez Pérez Presidente de la Conferencia Episcopal española Antonio Cañizares Llovera Vicepresidente de la Conferencia Episcopal española Juan Antonio Martínez Camjno Secretario General de la Conferencia Episcopal española Antonio María Rouco Miembro nato del Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Abierto y dialogante El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal nació el 13 de abril de 1942 en Villanueva del Campillo (Ávila) siendo ordenado sacerdote en 1967. Doctor en Teología, fue decano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca entre 1978 y 1981. En 1988 fue nombrado obispo auxiliar de Santiago, y en 1992, diocesano de Palencia. Desde 1995 es obispo de Bilbao. Voz de la clase de Religión El vicepresidente del Episcopado, nacido en Utiel el 15 de octubre de 1945, forma parte del Episcopado desde 1992. Tras pasar por Ávila y Granada, en 2002 alcanzó la sede primada de Toledo. Miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe desde 1995, ha presidido la Comisión Episcopal de Enseñanza, convirtiéndose en el interlocutor con el Gobierno sobre la clase de Religión. Actual interlocutor El secretario general y portavoz del Episcopado (su mandato finaliza en 2008) nació en Marcenado- Siero (Oviedo) el 9 de enero de 1953. Religioso jesuita, fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe entre 1993 y 2001, periodo en que el presidente fue Blázquez. Es el actual interlocutor con el Gobierno socialista. El futuro mira a Roma El cardenal arzobispo de Madrid (Villalba- Lugo- 20 de agosto de 1936) ha sido presidente del Episcopado entre 1999 y 2005. Obispo auxiliar de Santiago desde 1976, en 1984 accedió al Arzobispado, en el que permaneció hasta que en 1994 llegó a Madrid. Desde 1998 es cardenal. Permanecerá en el Comité Ejecutivo, aunque el futuro del purpurado está orientado hacia la Santa Sede. La Iglesia española releva a Rouco y opta por el moderado Blázquez para comenzar una nueva etapa El obispo de Bilbao, elegido en dura pugna con Cañizares tras el descarte, por un solo voto, de Rouco b Contra pronóstico, los obispos eligieron ayer a Ricardo Blázquez presidente de la Conferencia Episcopal, en una votación que subraya la polarización del Episcopado JESÚS BASTANTE MADRID. Con una votación que se decantó por sólo tres de votos de diferencia, el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, se convirtió ayer contra pronóstico en el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal. Blázquez sustituye al cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quien no pudo recabar los dos tercios de votos necesarios para un tercer y último mandato, al frente de un Episcopado que hoy parece más dividido que nunca. El nuevo líder de la Iglesia española nació el 13 de abril de 1942 en Villanueva del Campillo (Ávila) y desde 1995 preside el Obispado de Bilbao, diócesis marcada por el nacionalismo y en la que Blázquez ha tenido que echar mano de su reconocido talante dialogante y de su paciencia, en ocasiones hasta límites insospechados. Desde el comienzo de su pontificado en la diócesis vizcaína, el prelado pudo comprobar cómo el entonces presidente del PNV, Javier Arzalluz, le calificaba como un tal Blázquez mientras que desde el ámbito del nacionalismo se reprochaba a Roma haber nombrado obispo de Bilbao a un señor de Ávila Poco a poco, el prelado consiguió su sitio en la diócesis, a costa de asu- mir posiciones contrarias a las de la propia Conferencia Episcopal. La votación de ayer arrojó una sorpresa mayúscula. En contra de casi todos los pronósticos, y por un solo voto, el cardenal Rouco no logró los apoyos suficientes (dos tercios) En su segunda y última votación, el hasta ayer presidente del Episcopado recabó el voto de 51 de los 77 obispos españoles, con lo que automáticamente quedó descartado. El siguiente escrutinio se cerró con 40 votos para Blázquez y 37 para el arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, quien finalmente logró, por mayoría absoluta, hacerse con la vicepresidencia del Episcopado. El obispo de Bilbao se convierte así en el primer presidente de la Casa de la Iglesia que no es cardenal ni arzobispo (aunque todo indica que en las próximas semanas será designado arzobispo de Zaragoza en sustitución de Elías Yanes) Votaciones en el Episcopado Sondeo del lunes: Rouco, 43 votos; Blázquez, 15 votos; Amigo, 12 votos. Presidencia: En segunda y última votación, Rouco alcanzó 51 votos, a uno de los dos tercios necesarios. El siguiente escrutinio arrojó este resultado: Blázquez (presidente) 40 votos; Cañizares, 37 votos. Vicepresidencia: Cañizares fue elegido por mayoría absoluta en primera votación. Comité Ejecutivo: Carlos Amigo fue el más votado. En segundo término, resultó elegido Lluís Martínez Sistach. El tercer miembro del Ejecutivo fue Carlos Osoro. Rouco Varela es miembro nato al ser arzobispo de Madrid. Talante dialogante y abierto En el seno del Episcopado se saludaba la elección del titular de Bilbao, a quien se considera un hombre dialogante y abierto, que probablemente sabrá reconducir las difíciles relaciones entre la Iglesia y el Gobierno, que en los últimos meses han sufrido un fuerte enconamiento a causa de la clase de Religión, el matrimonio entre homosexuales y diversas iniciativas socialistas en materia de moral sexual. De hecho, en su primera comparecencia pública, Blázquez manifestó su intención de perserverar en el diálogo con el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Blázquez se convierte en el primer presidente del Episcopado que no es arzobispo o cardenal Para los nacionalistas, pasó de ser un tal Blázquez a conseguir su sitio en Bilbao El nuevo presidente apostará por un gobierno más colegiado en el Episcopado La sorpresiva elección de Blázquez puso de manifiesto, de un lado, la dificultad para establecer pronósticos inamovibles en cuestiones relativas a la Iglesia y, por el otro, la existencia de una profunda polarización en el seno del Episcopado español. Lo apretado de la votación (Cañizares se quedó a tres votos de conseguir la presidencia) hace pensar en dos bloques más o menos diferenciados entre los obispos españoles. Por una parte, los prelados que estarían a favor de una postura de mayor beligerancia frente a la cultura laicista dominante quienes se mantuvieron firmes en el apoyo al arzobispo de Toledo. Por otra parte (coincidente con la mayoría de los votos favorables a Rouco en primera instancia, y que fueron para Blázquez en la tercera votación, y con el sector de los taranconianos u obispos predispuestos a aflojar la tensión política existente) aquellos que optaron por un candidato de consenso que, sin dejar de tener un perfil cercano a su predecesor, tuviera un talante más abierto y menos agresivo Cerca de Rouco, otra forma de ser Este hombre fue, finalmente, Ricardo Blázquez, quien ayer no dejó de manifestar su amistad profunda con el cardenal Rouco, con quien coincidió en sus años de docencia en Salamanca y la persona que le aupó al Episcopado: fue su obispo auxiliar en Santiago durante cuatro años. Pese a la cercanía espiritual entre el obispo de Bilbao- -cuya obra teológica ha sido asumi-