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38 MIÉRCOLES 9 3 2005 ABC Madrid Compañeros de los fallecidos entregaron numerosas coronas fúnebres en el tanatorio JAVIER PRIETO Los familiares, destrozados, en Colmenar Luto y dolor en la Guardia Civil por la trágica muerte de los cinco agentes en la A- 1 El hijo de uno de los fallecidos iba a recibir el trasplante de un riñón, y otro acababa de ser padre b El tanatorio de Colmenar Viejo se convirtió en un ir y venir de amigos y familiares, que estuvieron arropados por los máximos representantes de las tres Administraciones CARLOS HIDALGO MADRID. La trágica muerte de los cinco guardias civiles cuando estaban en acto de servicio en la carretera de Burgos, a la altura del término municipal de Buitrago de Lozoya, golpeó el corazón de una región que se está acostumbrando con demasiada asiduidad a las desgracias. Cinco muertes, cinco vidas truncadas de sendos funcionarios que trabajan por la seguridad común. Ayer, en el tanatorio de Colmenar Viejo, las historias particulares de las víctimas sobrevolaban por encima de su, no por ello, menos importante historial profesional. Caraco, Javi, Juan Antonio, Richard y Francisco Javier... Son los nombres de la mala suerte. Marcelino Calaco. Era el mayor y, por lo tanto, el más veterano en el Instituto Armado. Nació en la localidad pacense de Alconchel, donde será enterrado este mediodía. El próximo 19 de diciembre cumpliría 55 años, edad a la que pensaba jubilarse. Estaba casado y tenía cuatro hijos- -dos chicos y dos chicas- uno de ellos, de 26 años, estaba esperando un trasplante de riñón. El cuerpo de su padre no quedó en las condiciones óptimas como para que una parte de él, al menos, siguiera viviendo en el interior de su hijo. Pese a su origen extremeño, Caraco como era conocido en Buitrago de Lozoya, llevaba ejerciendo en la localidad madrileña 30 de sus 32 años de servicio. El alcalde de Alconchel, Jesús Pérez Para, manifestó el pesar de toda la localidad por la muerte de una excelente persona que, cuando se jubilara, pensaba volver a su pueblo. Javier López. El más joven de los fallecidos se casó el 15 de septiembre del año pasado, hace apenas seis meses, con una chica del pueblo de su familia, El Viso, en la comarca de Los Pedroches, al norte de Córdoba. Nació en Madrid el 12 de diciembre de 1981 y era el hijo mayor de un comandante del Ejército de Tierra destinado en El Higuerón. Pese a su procedencia madrileña, a Javier le gustaba aprovechar sus días de permiso para acercarse al pueblo de su mujer, donde tenía pensado comprarse una casa. Ingresó en el Instituto Armado en el año 2002, y desde el pasado mes de agosto prestaba servicio en la pequeña localidad de Rascafría. Juli, la dependienta de una estación de servicio que se encuentra a sólo 8 kilómetros del lugar del suceso fue quien vio por última vez con vida a los agentes fallecidos. El más jovencito tenía una alegría impresionante dijo de Javi, y añadió: Pensar que a las dos se terminaron el café y se fueron... Y a las tres y diez les pasó eso Juan Antonio Hermoso. Malagueño, este joven nacido el 24 de febrero de 1973 estaba soltero y había ingresado en la Guardia Civil en 2002, al igual que Javier. Está previsto que sea enterrado hoy al mediodía en el Parque Cemente- rio de Málaga (Parcemasa) de San Gabriel. Estaba destinado en Rascafría, pero su familia vivía en la ciudad andaluza, por lo que fueron los últimos en llegar al tanatorio de Colmenar Viejo, donde protagonizaron escenas de dolor e impotencia llenas de emotividad. Está previsto que a su entierro asista el subdelegado del Gobierno en Málaga y también se ha invitado a las principales autoridades. Francisco Javier Cavia. Este joven nacido el 10 de agosto de 1972 ingresó en la Guardia Civil hacía cinco años, y prestaba servicio en la localidad de Miraflores de la Sierra, aunque era originario Algunos familiares sufrieron crisis de ansiedad y fueron atendidos por equipos de psicólogos Uno de los fallecidos era hermano del ex boxeador Alfonso Cavia, El Cubi campeón de España Los agentes muertos eran naturales de Badajoz, Málaga y Palencia, además de dos madrileños de Palencia. Francisco Javier era hermano de Alfonso Cavia Ramos, apodado El Cubi ex boxeador que regenta un bar en la capital vallisoletana. El deportista fue campeón de España amateur en la modalidad superwelter categoría en la que realizó 82 combates, con 71 victorias, 3 nulos y 8 derrotas. Fue precisamente el hermano quien se personó en Madrid para hacerse cargo de los restos mortales de Francisco Javier. Sus cenizas serán depositadas en Valladolid. El agente fallecido tenía un bebé de tan sólo 6 meses. Ricardo Villar. Conocido como Richard por sus familiares y amigos, le visitaron en el tanatorio de Colmenar Viejo hasta sus vecinos de descansillo de toda la vida como manifestaron al llegar al velatorio. Se trataba de un chico muy querido por quienes le conocían. Nació en Madrid el 9 de febrero de 1974, y actualmente era alumno en prácticas de la Benemérita, donde ingresó hace menos de dos años. Desde 2004 estaba destinado en el puesto de Lozoyuela. Era soltero. Los dos heridos, ambos en estado grave, son el alférez José Luis Periáñez, nacido en 1960 y natural de Cáceres, con destino en la V Compañía de Colmenar Viejo, y que se debate entre la vida y la muerte en el Hospital de La Paz; y el guardia civil Luis Ramos, natural de la localidad valenciana de Quart de Poblet, que ingresó en el Ramón y Cajal y que se mantiene estable. La otra cara del siniestro la representan quienes no estuvieron en el lugar de la colisión, pero que sufren la ausencia de los fallecidos. Son los nu-