Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
32 Internacional MIÉRCOLES 9 3 2005 ABC El Pentágono admite a Italia en la investigación del ametrallamiento de Sgrena El Gobierno de Berlusconi considera insatisfactorias las explicaciones de EE. UU. b Los secuestradores de la perio- dista difundieron ayer un nuevo vídeo en el que afirman haber rechazado el rescate que les ofreció el Gobierno italiano JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Ante el rechazo de Silvio Berlusconi al primer informe sobre el ametrallamiento del automóvil de Giuliana Sgrena y los dos agentes que acababan de liberarla, el Pentágono ha ordenado una segunda investigación en la que invita a participar a Italia. En la Cámara de Diputados, el ministro de Asuntos Exteriores, Gianfranco Fini, culpó a la patrulla americana de haber disparado sin motivo, causando la muerte del jefe de Operaciones Exteriores de la inteligencia militar, Nicola Calipari, y heridas de bala a la periodista y al experimentado agente que conducía el automóvil. Según Fini, al darse cuenta de su error, los soldados pidieron excusas En las primeras fotografías del vehículo se observan tan solo una docena de disparos. El embajador norteamericano en Italia, Mel Sembler, ofreció ayer nuevos datos después de que Silvio Berlusconi considerase insuficiente e inaceptable el breve informe que le presentó el lunes. La pretensión norteamericana de limitar el incidente a un caso de exceso de legítima defensa es inaceptable para Italia, que lo considera homicidio culpable y ha transmitido rogatorias de la Justicia en ese sentido. Ayer, en la Cámara Baja, el responsable de Exteriores, Gianfranco Fini, declaró un deber exigir que se haga luz sobre los puntos oscuros, identificar las responsabilidades y, si las hay, obtener el castigo de los culpables En una llamativa escalada, Berlusconi intervendrá hoy ante el Senado. Ante el creciente malestar de Italia, el mando de la Fuerza Multinacional en Irak, anunció ayer desde el Mando Central de Tampa (Florida) que se abriría una investigación suplementaria de las circunstancias en las que se produjo el incidente del 4 de marzo en que militares americanos abrieron fuego sobre un vehículo que se acercaba a un control en la carretera al aeropuerto de Bagdad El jefe del equipo investigador será el general Peter Vangjel, comandante del 18 Cuerpo Aerotransportado en la gigantesca base de Fort Bragg (Carolina del Norte) sede también de las fuerzas especiales y el mando de guerra psicológica. En esta segunda investigación, que requerirá de tres a cuatro semanas el mando ha invitado a participar a Fini insiste: iban despacio y no hubo aviso En su detallada intervención ante la Cámara de Diputados, el ministro de Asuntos Exteriores, Gianfranco Fini, señaló que durante el trayecto, las luces interiores del coche permanecieron encendidas para facilitar los controles- -que no encontraron- -y para permitir a Nicola Calipari hacer algunas llamadas telefónicas Unas a Italia para comunicar la liberación y otras a las autoridades militares americanas para anunciar el regreso al aeropuerto, y obtener toda la ayuda posible para una entrada fácil y directa Según Fini, el coche se acercaba despacio a una curva conocidas: En la mitad se encendió una luz muy fuerte, como un faro, en posición más elevada y a unos 10 metros. Casi simultáneamente a la frenada y detención del vehículo se registró fuego, quizá de armas automáticas, durante 10 o 15 segundos, incluidas balas trazadoras Gianfranco Fini durante su intervención de ayer ante el Parlamento italiano los oficiales italianos Y por primera vez, a los cuatro días de los hechos, el Pentágono manifiesta su profunda condolencia a la familia de Nicola Calipari, muerto en el incidente REUTERS Requisito mínimo Participar en la investigación era un requisito mínimo, pues el informe del ametrallamiento del automóvil del em- bajador italiano ante el Gobierno provisional Paul Bremer en 2003, que costo la vida a su intérprete, mentía sobre las circunstancias y ni siquiera mencionaba la versión del embajador. Por si faltase confusión, los secuestradores de Giuliana Sgrena difundieron ayer un nuevo video en que afirman haber rechazado el rescate que les ofreció el Gobierno italiano. ALFONSO ROJO EL CORAZÓN DEL SOLDADO obre el papel, lejos del lugar donde silban las balas y rasga la metralla, todo es fácil. Se da por supuesto que los soldados norteamericanos tenían que saber que Giuliana Sgrena había sido liberada. Que era periodista, acompañada por agentes secretos italianos, quien iba a bordo del coche y que se dirigían al aeropuerto, soñando con llegar pronto a Roma. En territorio comanche las cosas no son así. Los muchachos aguantan en su puesto, patrullan a oscuras o avanzan bajo el fuego por diversos motivos, como el compañerismo, la autoestima o el sentido del deber, pero entre los que el miedo juega un papel primordial. No hay un solo soldado que no ansíe volver entero a casa. Las decisiones clave, esos gestos que separan la vida de la muerte, se adoptan en décimas de segundo. Tam- S bién los errores fatales. Uno puede entender que Il Manifesto, un diario que si pudiera llevaría albañiles a reconstruir el Muro de Berlín, acuse al Pentágono. Es comprensible que Giuliana, quien agradeció en un vídeo el buen trato que le dieron sus captores islámicos, no excluya que el ataque fuera intencionado. No es de recibo, sin embargo, que buena parte de los periodistas españoles se apunten a la tesis de la conspiración y califiquen de asesinato lo ocurrido el viernes pasado en Bagdad. Cualquiera que haya recorrido la quincena de kilómetros que separan la capital iraquí del aeropuerto y yo lo he hecho veinte veces, sabe que el trayecto se hace con el corazón encogido y con la sensación de ir metido en un túnel mortal. El viernes, cuando una bala estado- unidense reventó la cabeza del agente Nicola Calipari, llovía y estaba oscuro. Eran las nueve menos cinco de la noche, una hora en la que nadie sale a la calle en Bagdad. El funcionario de la embajada había avisado a su enlace americano en el aeropuerto, pero las patrullas diseminadas por la zona no tenían posibilidad material de saber nada. Sólo atisbaron un vehículo y creyeron, cegados por el miedo, que era un coche- bomba. Ha explicado el ministro Gianfranco Fini que la periodista y sus dos acompañantes llevaban encendidas las luces interiores del vehículo, para facilitar la identificación de sus ocupantes También que iban a 40 kilómetros por hora Los norteamericanos aseguran haber hecho señas, pero es evidente que los italianos no les vieron, quizá porque los soldados estaban demasiado escondidos para ser visibles. El tiroteo, el lapso de tiempo en el que se dispararon 300 balazos, duró escasamente 10 segundos. Ha contado Fini que los soldados se dieron en seguida cuenta del trágico error y acudieron a ayudar a los heridos pidiendo perdón. Nadie se disculpa así, ni asiste a las víctimas, si su perversa intención era asesinar.