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28 MIÉRCOLES 9 3 2005 ABC Internacional Cuando un chií se manifiesta no lo hace a título personal, sino que lleva consigo a la familia, al clan y, si puede, a la tribu entera Civiles armados acompañaron la manifestación prosiria en Beirut, con retratos de Emile Lahoud y Bashar al- Assad AP Cientos de miles de chiíes toman Beirut en contra de EE. UU. y en favor de la presencia siria La concentración superó con creces a las convocadas por la oposición b Los integristas chiíes no quieren de luto riguroso que las cubre de la cabeza a los pies, pero que no les impedía corear con todas sus fuerzas las consignas de los oradores. Había también numerosos turbantes de clérigos y algún que otro barbudo, aunque lo habitual era el varón en vaqueros y sudadera de chándal venido de las afueras más humildes de Beirut. La mayoría eran chiíes, pero acudieron también algunos grupos de cristianos, que exhibían la chapa con la efigie del presidente libanés, el prosirio Emile Lahoud. Hizbolá tuvo ocasión de hacer una nueva exhibición de sus grandes dotes de organizador de eventos masivos. Sus militantes conducían a las multitudes hacia las avenidas adyacentes para evitar aglomeraciones. Mantenían el orden sin aspavientos y, con la misma diligencia con la que en unas horas reunieron a los manifestantes, los dispersaron una vez acabado el acto. Hizbolá, interlocutor indispensable Hizbolá es calificado como grupo terrorista por Estados Unidos, pero esta organización integrista chií ha desarrollado también una actividad política que lo ha convertido en uno de los partidos más influyentes del Líbano. Cualquier político de este país asume que Hizbolá es un interlocutor indispensable si se desea normalizar la vida pública libanesa. Es un partido proiraní que cuenta con el apoyo de conveniencia de Siria y con la leyenda popular de ser el único movimiento que se salió con la suya frente a Israel. Como ayer quedó demostrado, su principal objetivo es evitar que Estados Unidos suplante a Siria como potencia tutelar del Líbano. Pero, por más voces de alabanza a Damasco que ayer se entonaran, Hizbolá ha dado señales de haber entendido que la historia del Líbano ha entrado ya en una nueva etapa. Ya ha manifestado su deseo de mantener su milicia armada, que controla el sur del país y la frontera con Israel. No aceptaría ningún viraje del país hacia EE. UU. pero sí parece abierto a asumir una mayor libanización de la política del país. Su popular líder, el jeque Nasralah, nunca dice que la situación deba mantenerse inamovible, sino que habría que negociar el futuro papel de Siria. Su problema con la resolución 1.559 de la ONU, que pide la salida de las tropas sirias, es que aquélla reclama también el desarme de las milicias, y aquí la única milicia armada que queda es Hizbolá. Nasralah asegura así que acepta el repliegue de las tropas sirias, pero que no dejará que sean sustituidas por fuerzas de la ONU. una mayor presencia de la ONU e intentan cerrar el paso a la posibilidad de que EE. UU. sustituya a Siria como potencia tutelar ALBERTO SOTILLO. ENVIADO ESPECIAL BEIRUT. Una masa de cientos de miles de chiíes- -con algunos acompañantes cristianos- -tomó ayer las calles de Beirut para manifestarse en contra de Estados Unidos, proclamar su leal gratitud a Siria y recordar que no todos los libaneses comparten la enemistad a Damasco de anteriores concentraciones celebradas en esta capital. El presidente sirio, Bashar al- Assad, ironizó hace unos días sobre las manifestaciones en contra de su país, y aseguró que, si las cámaras de televisión se hubiesen molestado en abrir el foco, se habría descubierto que la plaza de los Mártires de Beirut no estaba tan atestada como parecía. Y lo cierto es que, si hemos de atenernos a los números, la manifestación prosiria de ayer era abrumadoramente superior en número a las anteriores. Los organizadores hablaban de un millón y medio de personas, lo que es una evidente exageración. Serían más bien unos 400.000, cifra que, de todas formas, impone cuando se la compara con los 40.000 demócratas que se congregaron en la plaza de Los Mártires en los días de mayor asistencia. Venimos a decir que no queremos poderes extranjeros en el Líbano nos cuenta un manifestante que ha llegado desde el sur del país con toda su numerosa parentela. Le comentamos que los sirios también son extranjeros, pero él rectifica: Los sirios nos han ayudado. Les estamos muy agradecidos. Pero los norteamericanos, como vengan, ya no se van a ir nunca de nuestro país Acorde con estas palabras, una de las mayores pancartas de la concentración proclamaba: Siria y Líbano, amigos para siempre Otra aseguraba: América es el origen de todos los desastres Y los manifestantes coreaban incansables los gritos de Libertad Soberanía y Lealtad a Siria después de que un orador clamase desde la tribuna: Escucha la voz de la verdad, América: nosotros no te queremos Ciertos sectores antisirios afirman que los servicios de seguridad de Damasco se han movilizado para animar a manifestarse a la población del valle de la Bekaa y del norte y el sur del país, que es donde más se hace notar la mano de Damasco. Habrían cerrado colegios y extendido la consigna de que nadie podría dejar de acudir a la cita. Manifestación de clanes La manifestación, no obstante, había sido organizada por Hizbolá (el partido de Dios) que tiene un inmenso poder de convocatoria entre la población chií. Y cuando los chiíes se manifiestan, lo hacen en masa y a lo grande. Votaron en masa en Irak, pese a que tuvieron que abrirse camino entre bombas, y ayer volvieron a congregarse a lo grande. Cuando un chií se manifiesta no lo hace a título personal, sino que lleva también a la familia, al clan y, si puede, a la tribu entera. Ayer, venían en furgonetas atestadas, en taxis y turismos en los que hacían un uso milagroso del espacio. Las calles del centro de Beirut, que estos días estaban tomadas por cristianos a la última moda, ayer se llenaron de mujeres cubiertas con el velo, o tapadas con la abaya o manto