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ABC MARTES 8 3 2005 Internacional 31 Bush designa al halcón John R. Bolton como embajador ante la ONU Un diplomático poco sutil, implacable e irritante ALFONSO ARMADA. CORRESPONSAL NACIONES UNIDAS. Estupor y resignación eran las palabras que mejor describían ayer el impacto que causó en las Naciones Unidas el nombramiento de John R. Bolton como nuevo jefe de la misión de Estados Unidos ante la organización. La reacción oficial del secretario general, Kofi Annan, fue mostrar la mejor cara y disposición para trabajar con el nuevo embajador en la reforma de la organización. A Bolton, abogado de 56 años, vicesecretario del Departamento de Estado y experto en armamento, le gusta exhibir sus garras de halcón, es muy poco sutil en cuestiones diplomáticas y suele decir lo que piensa aunque irrite a sus enemigos, entre los que se cuenta la Corte Penal Internacional. Después de John Negroponte, que capeó como pudo las aguas turbulentas del ultimátum y la guerra iraquí, y de John Danforth, que ofreció su talante de pastor para propiciar el diálogo entre Washington y la ONU tras el desencuentro que causó la invasión de Irak sin el respaldo del Consejo de Seguridad, el desembarco de Bolton promete a juicio de diplomáticos y periodistas acreditados ante la ONU un período de turbulencias. El nuevo embajador- -que debe ser ratificado por el Senado- -llegará a Nueva York en un momento delicado: el ex presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, concluirá dentro de cuatro meses su informe final sobre el escándalo del programa petróleo por alimentos, y Annan pretende hacer de la próxima Asamblea General de septiembre lanzadera para la más profunda reforma de la mayor organización multilateral del planeta, una entidad hacia la que Bolton no ha mostrado nunca entusiasmo. una estrategia ardientemente abrazada por Bolton, que ha desempeñado cargos en los Gobiernos de los dos Bush y en el de Ronald Reagan, y ha sido un estrecho colaborador del ex secretario de Estado James Baker. Condoleezza Rice y John Bolton, ayer en el Departamento de Estado AP Una lengua desatada Sus duras declaraciones sobre Corea del Norte y su programa nuclear llevaron a Pyongyang a vetarle de cualquier mesa negociadora. Su aseveración de que el régimen de Fidel Castro disponía de armas biológicas suscitó un furioso desmentido por parte de La Habana. El mes pasado pronunció en Tokio un durísimo discurso en el que criticó a China por no poner fin a la venta de tecnología de misiles a países díscolos y canallas como Irán. Bolton ha sido también uno de los que más ásperamente han denunciado las pretensiones europeas de romper el embargo en la venta de armas a Pekín. El avance de Bolton a primer plano de la escena diplomática internacional revela parte de la estrategia de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y sobre todo del segundo mandato de George W. Bush, que trató de convencer sin éxito a la ONU de la necesidad del ataque preventivo contra Irak,