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30 Internacional MARTES 8 3 2005 ABC Mecanismo de sucesión La Constitución de Bolivia establece que el Congreso puede admitir o negar la renuncia del máximo mandatario. El presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, indicó que ojalá la carta de renuncia no hubiera llegado Al no existir un vicepresidente, Vaca Díez es el primer candidato, pero varios sectores políticos, especialmente el MAS, han anunciado que no aceptarán esa sucesión. El jefe del Senado ha convocado para hoy una sesión de emergencia. Algunos jefes políticos adelantaron que no aceptarán la renuncia. capital, de ser los responsables de la convulsión nacional y de su dimisión. La Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) de El Alto mantiene un paro desde hace siete días y exige la expulsión de la empresa francesa distribuidora Aguas del Illimani. Mamani rechazó las acusaciones del presidente y recordó que los vecinos de El Alto no hemos solicitado que se vaya Mesa, lo único que hemos pedido es agua Más de 200.000 personas no tienen agua potable en esa urbe de 800.000 habitantes, donde ocho de cada diez viven en la extrema pobreza, según Fejuve. Casi inmediatamente después del anuncio, grupos de ciudadanos que enarbolaban banderas nacionales y pañuelos blancos comenzaron a movilizarse en marchas pacíficas hacia Palacio Quemado para pedirle al presidente que retirara su decisión. En El Alto se registraron algunos choques entre grupos que apoyaban a Mesa y vecinos que insistían en mantener la protesta. En otras ciudades también se registraron marchas de apoyo al mandatario. El presidente Carlos Mesa, en su despacho después de firmar ayer la carta de su renuncia REUTERS El presidente Mesa agrava la crisis de Bolivia al presentar su renuncia Choques entre seguidores del dirigente y partidarios de las protestas b Mesa propone una alianza para acabar con la presión social como condición para seguir en el cargo. El ex presidente Paz Zamora no la considera irrevocable JOSÉ ANTONIO ARUQUIPA CORRESPONSAL LA PAZ. Al asumir la difícil y dolorosa decisión de presentar su renuncia al Congreso ayer por la mañana, el presidente de Bolivia, Carlos Mesa, profundizó aún más una crisis política que amenaza con empujar al país ha- cia la incertidumbre y el enfrentamiento. Mesa, de 51 años, anunció en un dramático mensaje el domingo por la noche su determinación de no ser un títere de grupos sociales y políticos que realizan desde hace una semana bloqueos de caminos y protestas. En medio del asombro y la incredulidad, dirigentes políticos, empresariales y sociales han expresado su preocupación y rechazo a la deserción del presidente. Es un chantaje, una excusa para no cumplir con las demandas del pueblo dijo Evo Morales, dirigente de los productores de coca y líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) que reclama la aprobación de una ley que devuelva al estado un papel protagonista en el negocio de los hidrocarburos. Morales lidera desde hace una semana varias movilizaciones que han aislado a los departamentos de Santa Cruz, Chuquisaca y Cochabamba. Sánchez de Lozada, el precedente En su misiva de dimisión, Mesa deja entender que puede continuar en el cargo si realiza con urgencia una alianza que le permita (al país) avanzar sin la espada de Damocles de la presión, los bloqueos y las demandas irracionales Mesa es el sucesor constitucional de Sánchez de Lozada, quien en octubre de 2003 se vio obligado a dejar el cargo por una revuelta popular. Sólo pedimos agua La jefa del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) partido con el que Mesa llegó al Gobierno, calificó de irresponsable su decisión. Carlos Mesa culpó a Evo Morales y a Abel Mamani, dirigente vecinal de El Alto, ciudad del altiplano a 12 kilómetros de la LA LARGA MANO DE CHÁVEZ GUSTAVO DE ARÍSTEGUI. Diputado y portavoz del Comité de Exteriores del Congreso a dimisión del presidente de Bolivia Carlos Mesa, que a su vez reemplazaba al dimitido Gonzalo Sánchez de Losada, merece una reflexión más regional que meramente boliviana. La inestabilidad del país ha sido tradicionalmente endémica, un golpe de Estado sucedía a otro y los gobiernos apenas duraban un año. La esperanza volvió al maltrecho país con la democracia. Sin embargo una grave crisis política e institucional asola el país por el estrangulamiento que continuamente sufre como consecuencia de huelgas y protestas de las organizaciones indigenistas, aduciendo en las últimas su frontal oposición a la ley de hidrocarburos, que permitiría a empre- L sas multinacionales explotar los importantes yacimientos recientemente descubiertos en aquel país. La explotación se haría en régimen de concesión lo que implica que buena parte de las rentas de su extracción se quedarían en Bolivia. Las organizaciones indigenistas, especialmente la encabezada por el radical Evo Morales, se envolvieron en argumentos profundamente demagógicos, de un nacionalismo elemental pero eficaz, cerrándole el paso a su país en un camino que conducía a una incipiente y hasta ahora desconocida prosperidad. Resulta paradójico que el referente principal de ciertas izquierdas latinoamericanas sea el presidente de Vene- zuela Hugo Chávez, más un caudillo populista que un dirigente político con profundas convicciones democráticas. El propio Chávez ha reconocido que no cree en la democracia representativa, salvo para llegar al poder y buscar legitimidad internacional. De hecho el que ya es considerado por un número creciente de analistas y políticos como el sucesor en América Latina de Castro, pero con petróleo, se afana intensamente en apoyar, alentar, justificar y financiar a cualquier movimiento radical, indigenista radical- -los hay ciertamente respetables y dignos de elogio- -e incluso violento como los piqueteros argentinos. Todo esto sin contar con sus relaciones non sanctas con las organizaciones terroristas FARC y ELN, consideradas como tales por la UE. De todo esto cabe deducir que Chávez está empeñado en convertirse en un actor principal del Continente, aunque nosotros debamos aña- dir que de carácter peligrosamente desestabilizador, y no escatimará esfuerzos con tal de tener una potente palanca de presión no ya contra los países en los que financia y apoya a las organizaciones más radicales, si no que no dudará en utilizarlo como instrumento contra los gobiernos de los países en los que se encuentran dichos movimientos radicales y contra los principales actores internacionales, Estados Unidos y Europa. Hugo Chávez ha conseguido incrementar exponencialmente su peso en el seno de la OEA por la influencia que ha ido adquiriendo en los estados caribeños más pequeños en detrimento de los EE. UU. cosa que no ocurría desde su fundación. Todo ello dibuja un panorama particularmente inquietante en un momento en el que casi todo el mundo señala a Chávez como el seguro heredero de Castro, pero sin sus lastres ideológicos.