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24 MARTES 8 3 2005 ABC Internacional Junio de 1982, apogeo de la guerra. Israel invade el Líbano en persecución de los palestinos que utilizaban el País del Cedro como base de operaciones. Siria es expulsada de Beirut y la guerra civil libanesa entra en su apogeo. La imagen recoge uno de los bombardeos israelíes sobre posiciones palestinas en el centro de Beirut. Octubre de 1983, derrota occidental. Dos ataques suicidas chiíes causan la muerte de 241 marines de EE. UU. y de 58 soldados franceses. La fuerza multinacional se retira del Líbano. La guerra entre las diversas facciones musulmanas y cristianas se recrudece por todo el territorio libanés. En la imagen, uno de los marines heridos en Beirut. Octubre de 1989, renace la esperanza. La paz llega por agotamiento y es suscrita en los acuerdos de Taef, que establecen en octubre de 1989 la salida de las tropas extranjeras del Líbano. Llega al poder Rafic Hariri, un constructor multimillonario suní moderado, que en un primer momento acepta la presencia siria. Al- Assad intenta capear el temporal con una retirada a medias de sus tropas en el Líbano Se aplaza a tiempos más propicios la negociación entre Damasco y Beirut sobre la salida definitiva b Mientras Al- Assad y Lahoud se reunían en Damasco, unas 30.000 personas se concentraban en la beirutí plaza de los Mártires para pedir la retirada total de las tropas ALBERTO SOTILLO. ENVIADO ESPECIAL BEIRUT. Las tropas sirias destacadas en el Líbano comenzaron ayer su repliegue hacia el este del país, hacia el valle de la Bekaa. Damasco puso así en marcha la que podría ser la primera fase de su salida. Pero el presidente sirio, Bashar al- Assad, continúa sin dar un calendario preciso sobre la retirada total. E intenta capear el temporal con una retirada a medias, y aplazar para tiempos más propicios la negociación de la salida definitiva de sus fuerzas. En su reunión mantenida ayer en Damasco, Al- Assad y el presidente libanés, el prosirio Emile Lahoud, acordaron que todas las tropas sirias se replegarán al valle de la Bekaa antes del 31 de marzo. Pero no dijeron ni una palabra de la segunda fase de la retirada. Esta cuestión será negociada durante el mes de abril, fecha para la que esperan que ya se hayan enfriado los ánimos. Para entonces, además, se supone que el Líbano debería de contar con un nuevo Gobierno. El actual, en teoría, ha dimitido tras el asesinato del primer ministro Rafic Hariri. La argucia está en que el nuevo Ejecutivo sería elegido por un Parlamento mayoritariamente prosirio. De aquí el interés de Al- Assad y Lahoud en dejar la negociación para más adelante, para cuando haya un Gobierno amigo. Y de aquí, también, la Soldados sirios abandonaban ayer en camión sus posiciones cerca de Hammana, en el macizo central, al este de Beirut insistencia de la oposición en que el nuevo Ejecutivo debe ser neutro y estar formado sólo por técnicos, y no por políticos de peso, que inclinarían la balanza hacia Damasco. tal de las tropas y de la policía secreta sirias. La mayoría eran cristianos, eufóricos, exultantes y vestidos como para una noche de marcha en Chamberí. Aunque también había algunos grupos de musulmanes suníes, que venían en recatadas bandadas de mujeres discretamente cubiertas y de varones de labios sellados. AP Presiones sobre Damasco Pero, argucias al margen, Siria se enfrenta a una presión insoslayable que ya ha abierto un nuevo capítulo en la historia del Líbano. Una presión internacional que no cede. Y una presión interna libanesa que tampoco retrocede. Ayer, mientras Al- Assad y Lahoud se reunían en Damasco, unas 30.000 personas se congregaban de nuevo en la plaza de los Mártires, junto a la tumba de Hariri, para exigir la retirada to- Hizbolá se echa a la calle Los chiíes estaban ausentes. Éstos se manifestarán hoy en una marcha convocada por los integristas proiraníes de Hizbolá para todo lo contrario: para rendir tributo a Siria y mostrar que ellos, los chiíes, también existen, que son la comunidad más numerosa del país, y que siguen dispuestos a mantener su fervor fundamentalista, su lucha contra Israel y su hostilidad a los Estados Unidos. Así es el Líbano. A un lado, cristianos de clase media y media alta, que sueñan con los Campos Elíseos y gritan soberanía, libertad e independencia Al otro, chiíes piadosos, pobres y cada día más ligados a los barbudos de Hizbolá. Y entre medias, la minoría drusa, que se ha pasado al bando antisirio; y suníes de los negocios y de los pequeños comercios, que lloran el asesinato de Hariri, también suní y que fuera el mayor potentado del país. Hasta ahora, todos desfilan bajo la unitaria bandera libanesa. También