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ABC MARTES 8 3 2005 Opinión 5 Guión aplazado A cuatro días de su celebración, el concierto organizado para conmemorar el 11- M fue ayer suspendido. Mientras víctimas y organizadores discrepaban sobre la razón última del aplazamiento en TVE, que iba a cubrir el acto, Carmen Caffarel respiraba tranquila tras quitarse de encima una gala cuyo guión, subido de tono reivindicativo, amenazaba la delicada imagen de la emisora. Traducción simultánea Puestos a arriar banderas, silenciar himnos y borrar escudos, los nacionalistas pretenden modificar los planes de estudio universitarios, con la anuencia, al parecer, de un Gobierno que no está dispuesto a irritar a sus socios políticos, presentes y futuros. Según los planes que maneja el Ministerio de Educación, el tradicional título de Filología Hispánica pasaría a ser Lenguas y Culturas del Estado español, con cinco subdivisiones en lenguas vernáculas, una carrera mucho más plurinacional y abierta de par en par a quienes rechazan los temarios comunes. Desde el margen Los últimos desaires del Gobierno a la presidenta de la Comunidad de Madrid han llevado a Esperanza Aguirre a dirigir una carta de protesta a Zapatero, quien, por activa o por pasiva, no deja pasar la ocasión de agraviar a la presidenta madrileña. Por lo que representa- -un céntrico e incómodo islote gobernado por el PP en mitad del mapa socialista- -Aguirre molesta. Del centro al margen. AP Un galés en Tokio. La multinacional japonesa Sony sorprendió ayer al mercado al nombrar como director de la compañía a sir Howard Stringer (en el centro de la imagen) ex periodista estadounidense de origen galés que será encargado de levantar las decaídas imagen y finanzas del gigante japonés de la electrónica, símbolo del poderío de la industria japonesa. Stringer, de 63 años, era desde 1997 director general de la filial estadounidense de Sony y antes había sido director de la CBS. Ahora reemplazará a Nobuyuki Idei al frente de Sony, compañía que sufre una progresiva pérdida de rentabilidad en el mercado de los juegos de electrónica, en un contexto de abierta guerra de precios. EXCEPCIÓN CULTURAL FERNANDO FERNÁNDEZ UBO un tiempo en que se enseñaba en la escuelas de Negocios de todo el mundo el modelo japonés como ejemplo de éxito. Se destacaban sus valores culturales y sociales como los factores explicativos del milagro económico. Se hablaba por doquier de la excepción cultural asiática, pero diez años de recesión acabaron con el mito. La necesidad hace milagros, hasta en las sociedades más cerradas y orgullosas de su di- H ferencia. Porque la globalización va en serio; obliga a cambios que ni el más avispado se hubiera atrevido a predecir. Sin que ello signifique que se derrumba el modelo social. Con el nombramiento de sir Howard Stringer como presidente de Sony, son ya dos las multinacionales japonesas presididas por un occidental. Esta vez se trata de un galés con pasaporte americano el llamado a pilotar la empresa electróni- ca, que desde la apuesta por el vídeo Betamax parece no levantar cabeza. Pero no ha sido un error técnico el que ha precipitado la sustitución. En Sony los aparatos electrónicos han sido desplazados por los juegos, la música y las películas como motores del crecimiento y la rentabilidad. No es que la tecnología no sea importante, pero lo es en la medida en que sirve para vender ilusión. Porque producir aparatos en serie es tan barato que lo puede hacer cualquiera. Sony es hoy, sobre todo, una empresa de ocio que vive del talento creativo. Quizás por eso el llamado a dirigirla es un periodista veterano del espectáculo y curtido en la CBS y la Metro- Goldwyn- Mayer, y no un sesudo ingeniero japonés del MITI. Porque estamos en otro mundo, el del la diversión y el entretenimiento global, en el que la electrónica es sólo un soporte físico. Ésa es la nueva economía en la que tenemos que competir si queremos mantener nuestra prosperidad. Los dueños japoneses de Sony lo han entendido. Pero aquí seguimos hablando de la españolidad de nuestras empresas. Quizás por eso, por su capacidad de adaptación y de asunción de riesgos y porque son capaces de desafiar las ideas tradicionales, Asia ya significa el 32 por ciento del PIB mundial y Europa sólo el 2. Y cayendo.