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54 Espectáculos LUNES 7 3 2005 ABC El Festival de Las Palmas rinde homenaje al desaparecido Theo Van Gogh b Era un cineasta mordaz, que no CLÁSICA Juventudes Musicales Obras de J. S. Bach. Int. M. Maisky (violonchelo) J. Rachlin (violín) y Y. Bashmet (viola) Lugar: Auditorio Nacional. Madrid. INSOMNIO ANTONIO IGLESIAS se callaba por nada. Un trasgresor que estaba en contra de todo lo establecido y un fustigador simpático afirma Hermoso J. E. A. LAS PALMAS. El Festival Internacional de Cine de Canarias dedicó ayer un homenaje al cineasta Theo Van Gogh (descendiente del célebre pintor Vincent Van Gogh) asesinado en noviembre de 2004 por un extremista musulmán de 24 años después ser proyectado en la televisión holandesa el corto de 12 minutos Sumission que acumuló fuertes críticas por parte de la comunidad islámica. El filme fue retirado incluso del Festival de Rotterdam por motivos de seguridad. Paul van der Graaf, escritor y crítico holandés, le calificó en Las Palmas de genio del cine. En su manifiesta aversión a la hipocresía supo mantener siempre una actitud de coherencia y sinceridad ante el mundo, aunque esa postura dio lugar a no pocos enfrentamientos a lo largo de su agitada vida profesional. Esa peculiar forma de ser contribuía a enrarecer su relación con ciertos sectores del público que no admitían su incesante postura ante lo que le parecían conductas inaceptables Considerado por muchos como el Fassbinder holandés, él se declaraba admirador de Roman Polanski. El director Miguel Hermoso trabajó con Theo Van Gogh en Visions os Europe (2004) un filme colectivo propiciado por Lars Von Trier, en el que ambos coincidieron con sus respectivos segmentos de 5 minutos. Hermoso declaró a este periódico que era un cineasta de un humor mordaz, que no se callaba por nada. Un trasgresor que estaba en contra de todo lo que estaba establecido y un fustigador simpático The Chemical Brothers, en una reciente imagen promocional ABC ELECTRÓNICA The Chemical Brothers Concierto de The Chemical Brothers: Ed Simons y Tom Rowlands. Lugar: La Cubierta (Leganés) Fecha: 5- 3- 2005. ANTIDEPRESIVOS JESÚS LILLO uizás haya pasado el tiempo de los Chemical Brothers, ingenieros de sonido que a mediados de los años noventa y como niños traviesos utilizaron sus equipos para provocar cortocircuitos y electrochoques, muy celebrados entre el público juvenil por sus propiedades estimulantes y tonificadoras y por la atinada mezcla de ritmos y arritmias de su deforme repertorio, simple soporte para bailes febriles y desaprensivos. Hace unos años fundieron los plomos del FIB de Benicasim y lo dejaron a oscuras durante un buen rato. Nadie hacía más ruido que ellos. Nadie garantizaba tanta fiesta. El pasado sábado regresaron a Madrid para reivindicar ese pedacito de historia que les corresponde. Acaban de lanzar un disco que no le gusta a casi nadie, pero consiguieron llenar La Cubierta y representar esa apabullante Q función de trueno y anfetamina con la que giran por el mundo desde hace ya casi una década. Merecido homenaje a dos músicos cuyas piezas comenzaron a sonar en los peores antros de Madrid- -luego recalificados como clubes de postín- -y que ahora, reducidos a reliquias de la penúltima revolución musical, se resisten a figurar en la nómina de las estrellas de extrarradio. Habría que preguntarle a Pepiño Blanco, experto en La Moraleja, sobre las posibilidades actuales de los Chemicals en los barrios altos. En Leganés arrasan. La receta no varía: el dúo arranca con Hey Boy Hey Girl y durante dos horas empalma cables y retuerce botones en un fluido ilustrado por grandes pantallas- -mejor la película que el disco- -y por el que circulan trozos del Temptation de New Order y las voces sintetizadas de Bernard Sumner, Wayne Coyne o Q- Tip, un excipiente que logra camuflar la decadencia discográfica del dúo y hechizar al público, cegado por el agresivo despliegue de efectos visuales y vencido por la violencia de los amplificadores. No son nadie los Chemical Brothers en los tiempos actuales, de sensibilidad y dramatismo extremos y a menudo ridículos; hay que verlos como uno de los mejores y más efectivos antidepresivos de la historia. Se toleran bien. Adictos a los sedantes, e intolerantes, abstenerse. uede para la sesuda Musicología la concreción del hecho histórico. Para entender las Variaciones Goldberg, BWV 988 de Johann Sebastian Bach, es mucho más bonito y divertido aceptar que fueron escritas por un alumno de El Cantor de Leipzig, llamado Goldberg, servidor del Conde Kayserling que, padeciendo de insomnio, hacía que interpretase la extensa obra hasta alcanzar el sueño reparador. Así los suscriben comentaristas tan ilustres como el Premio Nobel Albert Schweitzer. Por otra parte, ¿por qué negarle a la música esta gran baza terapeútica? Tres prestigiosos músicos, el violonchelista ruso Mischa Maisky, el violinista lituano Julian Rachlin y el viola ucraniano Yori Bashmet se han reunido para cultivar la música de cámara, y han traido las famosas Variaciones Goldberg que Bach escribió para el original clave con dos teclados. No se nos dice a quién es debida esta versión para trío de cuerda que destruye por completo el sabor clavecinístico, aunque haya de limitarse en no pocos momentos al dúo. Naturalmente, como no podía ser de otro modo, el trasplante se revistió de altas cotas traductoras, debido a la valía individual que el mundo viene reconociendo a las tres grandes figuras, tan singulares como para impedir que la fogosidad temperamental de Maisky no se desborde en los cauces que impone una tradición, ni que los pasajes rápidos no resulten bien comedidos para evitar todo atisbo de emborronamiento. Con todo, acabo de referirme a una sesión que mereció el calificativo de concierto extraordinario como suscribía el programa de mano. Q