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ABC LUNES 7 3 2005 Sociedad 49 El deshielo del Everest se ve compensado en parte por el constante movimiento de las placas tectónicas Al oeste del país ha nacido un caudaloso río que se alimenta del agua que fluye desde las antes heladas montañas componen y éstas absorben cada vez más calor, acelerando así la velocidad del deshielo. Por ese motivo, se calcula que, desde principios del siglo pasado, ha desaparecido el 82 por ciento de las célebres nieves del Kilimanjaro que tanto inspiraron al genial escritor Ernest Hemingway, las cuales podrían evaporarse para siempre en las dos próximas décadas. Junto con ellas, corren un serio peligro de extinción los riscos del imponente Nevado Chacaltaya, que ya se ha partido en dos y, en caso de desaparecer en los próximos siete u ocho años, dejaría de suministrar agua a los dos millones de personas que viven en la región de La Paz, la cercana capital de Bolivia. Al mismo problema se enfrenta Perú, que se abastece en un 70 por ciento de la energía suministrada por las centrales hidroeléctricas a lo largo de la cordillera andina. ACTUALIDAD NATURAL MÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO EL TERCER SEXO P uede que no haya animal en nuestra fauna que tenga más nombres que el sarrio, debido tal vez al aislamiento en el que vive por las montañas, donde los nombres no vuelan como los nombres de los pájaros por los valles. Y así, según el sistema montañoso, se llama sarrio o gamuza o rebeco a esta cabra de las rocas. También tiene el sarrio varios sexos, si bien no es fácil distinguirlos, porque todos se parecen, aunque en estos días se nota cuáles son los ma- chos más jóvenes, pues presentan el peor aspecto tras el celo, apelmazado el oscuro pelaje de invierno, delgado su cuerpo, tumbados casi todo el día entre los bosques de pino albar y pino negro, y algún hayedo malva que los protege de los aludes. Además de las hembras, también hay que considerar lo que se podría llamar el tercer sexo, es decir, sarrios hembra con unos cuernos tan robustos como los de un macho y que, por ser estériles, se llaman machorras. Asegura Ramón de Camps que al principio siguen a los rebaños y después se quedan solas porque las hembras defienden en primavera a sus cabritos de las águilas y también, por instinto, no cuentan con las machorras para su cuidado. En el estado norteamericano de Alaska, un estudio de la Universidad de Ohio descubrió que se estaban desintegrando 1.987 de los 2.000 glaciares observados, mientras que los expertos estiman que la ola de calor que azotó a Europa en el verano de 2003 se ha cobrado el 10 por ciento de la nieve de los Alpes, que podrían perder su bella estampa blanca en los próximos treinta años. Lo peor de todo es que las previsiones para el futuro no son nada halagüeñas porque, según puso de manifiesto hace cuatro años el tercer informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, el imparable ascenso de las temperaturas continuará provocando la pérdida anual de 3,5 kilómetros cuadrados de nieve en todo el mundo y el progresivo aumento del nivel del mar, que se elevó entre 10 y 20 centímetros durante el último siglo. Con semejante panorama, no es de extrañar que científicos chinos quieran comprobar que el monte Everest sigue siendo el techo del mundo. La cuestión es hasta cuándo.