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ABC LUNES 7 3 2005 Madrid 35 Madrid CIUDAD ABIERTA VESNA PERACINO Artista y propietaria de un bar- restaurante Jamás me he sentido extranjera TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTO: JULIÁN DE DOMINGO Artista y nómada. O nómada y artista. Tanto monta. Ha pasado la mitad de su vida vinculada al mundo de espectáculo y las variedades. Su profesión la ha llevado a recorrer casi todo el mundo y a conocer a personas diferentes pero iguales en el fondo En 2002, después de una ruptura sentimental y personal paró y se asentó en Madrid: sin dinero, perdida, dependiente, sin saber muy bien qué hacer... Nació en Turín (Italia) y por su venas corre sangre gitana por parte materna, oriunda de la Croacia italiana de los años 40 anterior a su anexión a la ex Yugoslavia. ¿Qué la llevó a dedicarse al mundo del espectáculo? -El amor. Tras empezar a ganarme la vida desde muy jo- vencita, presentarme al concurso de Miss Italia y trabajar en espectáculos y televisión, conocí a Alberto a los 18 años. Era agente artístico y maestro de armas y tenía un show de variedades. Nos enamoramos y unimos sentimientos y espectáculo durante dieciocho años. Yo era el blanco él me lanzaba cuchillos, hachas, palestras... El autocontrol por ambas partes era total. Yo sabía que no iba a pasarme nada. Tuvimos un hijo hace 16 años y participamos en programas con Pepe Navarro, Emilio Aragón... ¿Por qué dejó esa vida? -Me gustaba: era muy divertida y conocí a gente fantástica de todo el mundo. Sin embargo, cuando acabó la magia sentimental decidí retirar- Vesna emana vitalidad me. En esa época (1998- 2003) vivíamos a caballo entre Italia y España y, con ayuda de nuestras familias, habíamos montado este bar en la plaza de San Juan de la Cruz. Yo no pensé nunca dedicarme a este negocio, pero, hace dos años Alberto me dijo que abandonaba, que no quería saber nada del establecimiento. Yo no no sabía nada de esto, pero lo estoy sacando adelante con ilusión, humildad y cariño. He puesto en él lo que yo deseo como cliente. Ahora me gustaría poder ofrecer en él algún espectáculo de teatro, exposiciones, baile... ¿Por qué se ha quedado en Madrid? -El bar hizo que me quedase aquí. Al pasar la frontera de los 30 perdí la identidad, algo que se acrecentó con lo que sucedió después en mi vida laboral y personal. No sabía qué hacer. No tenía ganas de seguir sola y decidí perder el protagonismo y apostar por la gente. Tengo un hijo maravilloso. Decidí estar bien con la gente y me paré en el local. ¿Usted que ha viajado por tantos países, qué trato ha recibido aquí? -España es parecida a Italia, Madrid es fantástica sólo le falta el mar. Jamás me he sentido extranjera; ni aquí ni en ningún lado. Si sacas lo mejor de ti, los demás te tratan bien. He crecido y sé que necesito pocas cosas para vivir. He pasado por momentos duros, muy difíciles Nací hace 35 años en Turín, donde residí tres años. Mi vida ha sido muy errante: pasé 10 años en Cerdeña, que 15 en Bolonia; parte de ellos los pasé en una roulotte con mi perro, mi hijo y mis cosas, detrás de las discotecas en donde actuaba. Llevaba mi casa conmigo. He pasado momentos muy difíciles pues comencé a trabajar a los 16 años. Somos seis hermanos y perdí a mi madre en un accidente en 1996. Mi padre reside en Sudáfrica y es pescador. Yo adopté a mis dos hermanos menores que me ayudan en el negocio Muy personal ¿Qué balance hace de su nueva vida en Madrid? -Me propuse construirme una vida nueva: social y personal. Un artista saca lo mejor de los demás y se marcha: yo me quedé. Si no pones en marcha lo que quieres no lo logras. Y he recibido.