Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 7 3 2005 23 El nuevo Parlamento de Irak celebrará su sesión constitutiva el 16 de marzo, aniversario de Halabya La revuelta católica contra el IRA se extiende por Irlanda del Norte al conocer sus lazos con la delincuencia ralah. Y dada la capacidad de convocatoria de Hizbolá entre los chiíes, no parece difícil que los integristas puedan organizar una marcha tan multitudinaria o más que las celebradas hasta ahora contra Damasco. Nasrala sentenció: La política de EE. UU. es una fotocopia de la de Israel... Y lo que quieren EE. UU. e Israel es sumir el Líbano en el caos El jeque no puso el acento tanto sobre Siria como en la renuncia de Hizbolá a desarmarse y su determinación de seguir atacando a Israel. Israel teme que Irán recoja el testigo de Siria tras su abandono del Líbano Tel Aviv exige también la salida de los Guardianes de la Revolución iraní J. CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Todos. Pero todos. Por supuesto los sirios. Sus soldados, sus agentes de Inteligencia. Todos ellos deben irse cuanto antes del Líbano para poner fin a la ocupación del País del Cedro y devolverle su soberanía e independencia. Pero Israel no sólo quiere eso. Quiere más y así se lo ha hecho saber a Washington y París, abanderados de la campaña contra Siria. Tel Aviv teme que el vacío de poder y la falta de seguridad que pueden darse en el Líbano con la retirada definitiva de las tropas sirias sean aprovechados por Hizbolá y los agentes iraníes que con ellos trabajan para hacerse con el control del país y amenazar desde más cerca y con mayores argumentos armados a Israel. Política antiisraelí A Hizbolá le parece muy bien que haya un repliegue de las fuerzas sirias, siempre que ello no le impida proseguir su guerra particular desde el sur del país. Y entre los políticos partidarios de la salida de Siria, no todos tienen en mente los planes norteamericanos. Hay también quienes acarician la idea de combinar la retirada de tropas con la preservación de una política ferozmente antiisraelí. En el Líbano es siempre la complicación la que manda. Eso sí, como se conocen, durante estos días, todos, manifestantes y líderes, han dejado en el desván los emblemas de sus comunidades y han enarbolado la unitaria bandera del cedro. También lo hizo el barbudo Nasralah, como si quisiera dejar sentado que él es tan patriota como devoto. Ante este panorama, las tropas sirias deben comenzar hoy su repliegue hacia el valle de la Bekaa, al noreste del país. El pistoletazo de salida será la entrevista que mantendrá el presidente libanés, el prosirio Emile Lahoud, con Bashar al- Assad. Y a continuación, el propio Lahoud intentará formar nuevo Gobierno para procurar salir del actual marasmo y preservar los puentes con Damasco. Además de poner bajo la lupa a los agentes infiltrados iraníes, Israel reaccionó ayer de una manera muy crítica a las palabras del presidente sirio, Bashar al- Assad, quien anunció en la tarde del sábado la próxima retirada del Líbano, en dos fases, de sus cerca de 14.000 soldados. Silván Shalom, ministro hebreo de Asuntos Exteriores, calificó de inaceptable el discurso de Al- Assad, que no sólo versó sobre el Líbano sino también sobre la ocupación israelí de los Territorios Palestinos y el asesinato de Yaser Arafat. Operación cosmética Para Shalom, el régimen sirio no ha hecho sino poner sobre la mesa una operación cosmética que apenas se va a traducir en hechos concretos y va a rodear sin disimulo la resolución 1.559 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que exige la inmediata salida de las tropas sirias del País del Cedro y el desarme de la guerrilla de Hizbolá. Israel ha acusado a esta organización chií de financiar a los grupos armados palestinos y de ordenarles incluso la reanudación de los atentados contra israelíes para echar por tierra la relativa calma que se observa sobre el terreno tras los esfuerzos realizados por Mahmud Abbas desde su llegada al poder. Un millar de guardianes De ahí que el Gobierno de Ariel Sharón exija, además del adiós de Siria, la retirada paralela de los Guardianes de la Revolución iraníes que, en un número cercano al millar, se han infiltrado en el Líbano, sobre todo junto a la frontera con Israel, y llevan las riendas, con un perfil bajo, de muchas de las operaciones lanzadas o apadrinadas por la guerrilla libanesa chií de Hizbolá. Teherán siempre ha negado tener desplegados en el País del Cedro a sus Hassan Nasralah, en su rueda de prensa ayer en Beirut AP agentes de Inteligencia. Lo más que ha reconocido en el pasado el régimen de los ayatolás es haber enviado hasta allí personal médico. Sin embargo, el Mosad (los servicios de Inteligencia israelíes en el extranjero) tendría pruebas evidentes de la presencia de esos agentes iraníes y de su papel protagonista en muchos de los ataques perpetrados por activistas palestinos en Gaza, Cisjordania y en territorio hebreo.