Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
16 Nacional LA CRISIS DEL CARMELO EL TERREMOTO POLÍTICO LUNES 7 3 2005 ABC La ruptura entre CiU y PSC frustra las expectativas del empresariado catalán Sectores de la federación nacionalista critican la tibieza de Mas con Maragall nuevos escenarios de pacto en Cataluña y ha afectado también a las estrategias de todos los partidos del arco parlamentario M. J. CAÑIZARES MARÍA A. PRIETO BARCELONA. Los excepcionales e históricos acontecimientos que en los últimos días han convulsionado el panorama político catalán- -por primera vez se ha presentado una querella contra el presidente de la Generalitat por unas palabras pronunciadas en el Parlament, escenario hasta ahora exento de judicialización gracias a la denominada inviolabilidad parlamentaria- -no sólo han puesto en crisis la estabilidad interna del Gobierno tripartito, sino que han modificado el marco de relaciones entre las diferentes fuerzas políticas. Con el fantasma de un anticipo electoral pululando a sus anchas por sedes y despachos, se ha agotado toda esperanza para quienes defendían que, en un futuro no muy lejano, todavía era viable ese gran pacto CiU- PSC ansiado por la clase empresarial. Nunca, ni siquiera en los convulsos tiempos de Banca Catalana, las relaciones entre socialistas y convergentes habían atravesado el punto de no retorno que supone la presentación de una querella contra Pasqual Maragall, después de que el presidente del Ejecutivo catalán insinuara que la Generalitat cobró comisiones del 3 en la adjudicación de obras públicas durante los 23 años de gobierno de CiU. Lo que empezó un fatídico 27 de enero, con el hundimiento de un túnel del metro en el barrio barcelonés del Carmelo, desembocará, el próximo jueves, en una moción de censura contra un gobierno que lleva en pie, y cojeando, poco más de un año. b La crisis política ha abierto Puentes entre nacionalistas. Y mientras la crisis le estalla en la cara al PSC, los nacionalistas intentan reestablecer puentes con los republicanos. Tras el frustrado pacto de gobierno, que Joan Puigcercós (ERC) y Josep Duran Lleida (CiU) intentaron tras las autonómicas de 2003, el propio Puigcercós se ha reunido con Mas para explorar la posibilidad de un acuerdo, en el caso de que se produzca un adelanto electoral. UDC nunca ha escondido su rechazo a esa posible alianza, a la que también se opuso en su momento el ex presidente catalán, Jordi Pujol, defensores todos ellos de un acuerdo con el PSC que, por otro lado, satisface a la clase empresarial catalana. Piqué adquiere protagonismo. La crisis del 3 ha otorgado a Josep Piqué, presidente del Partido Popular de Cataluña, el protagonismo que le usurparon las urnas el 16 de noviembre de 2003. Con sólo 15 diputados, Piqué tendrá ocasión, el próximo jueves, de medirse con Maragall y de presentar, con toda la atención mediática centrada en él, su propia alternativa de gobierno. Frente a la huida hacia adelante de CiU- -la querella contra Maragall no tiene apenas ninguna posibilidad de prosperar- Piqué se ha colocado en la centralidad política catalana, ya que hasta el propio Maragall admitió la legitimidad de la moción de censura. Aunque no todo son ventajas para el dirigente catalán. El presidente del PP, Mariano Rajoy, ya ha tenido que salir en su defensa para acallar a quienes, como Jaime Mayor Oreja, le han recriminado su estrategia para Cataluña, así como la oportunidad de su amistoso encuentro con Carod- Rovira. ERC recupera el mando. Hasta que a Maragall se le ocurrió sacar a relucir el 3 en el Parlament, los socialistas catalanes tenían margen de maniobra suficiente como para proyectar, ante la opinión pública, la imagen de que eran realmente ellos quienes gobernaban. De hecho, los últimos sondeos dejaban entrever que el gran beneficiario del Pacto del Tinell era el PSC. Con un Carod- Rovira desconcertado y obsesionado en encontrar su lugar en el escenario político, y con una oposición (CiU y PP) desactivada, la cúpula del PSC andaba convencida de que la próxima convocatoria electoral sería cosa de coser y cantar. La ocurrencia de Maragall contra el convergente Artur Mas ha dado la vuelta a la situación. El republicano Carod- Rovira ha encontrado en esta crisis el balón de oxígeno que necesitaba para venderse de nuevo como el paladín de la regeneración democrática. Lo de menos es que su partido forme parte de un Govern en horas bajas. Lo importante para Carod es su campaña para suceder a Maragall como presidente de la Generalitat en 2007. Pero, dejando a un lado su futuro político, hay quien afirma que se ha tomado esta crisis, y especialmente el acoso a Maragall, como una reparación moral tras verse expulsado del Gobierno catalán a raíz de su entrevista con ETA, hace poco más de un año. El nuevo escenario todavía aporta a Carod otro respiro: tal como están las cosas, el proceso de elaboración de un nuevo Estatuto va para largo. Duran i Lleida y Mas, juntos en un acto público en Cataluña ELENA CARRERAS ¿Pacto de silencio? Políticos de todos colores admiten que los rumores sobre el cobro de comisiones en la contratación de obra pública siempre han existido, aunque eso no sea algo exclusivo del gobierno de CiU. Nadie está dispuesto a dar nombres y apellidos, ya que el pago de dinero a un funcionario se considera un delito de cohecho. Es poco probable que las grandes adjudicatarias confiesen ese pago. Si lo hacen, los que ahora mandan les cerrarán las puertas comenta un miembro destacado del PP. Un posible pacto de silencio entre los dos grandes partidos catalanes, CiU y PSC, para taparse los trapos sucios también obstaculiza el afloramiento de esas denuncias, algunas de las cuales, como la que destapó ABC sobre la empresa pública Adigsa, ya están en manos de Fiscalía. ra de Interior, Montserrat Tura, recomendó a Pasqual Maragall que no visitara el Carmelo, pues entendía que no era propio del president Algunos diputados consultados consideran que esa visita se hizo demasiado tarde. El trasfondo de este malestar es la existencia de dos sectores, representados por Maragall y el ministro Montilla, firme partidario de recuperar el diálo- go, no sólo coyunturalmente, sino de cara a un futuro pacto CiU- PSC. La tibieza de Artur Mas. Sectores de CiU consideran que, en todo este proceso, el presidente de la federación ha actuado con excesiva prudencia y que, en lugar de aprovechar al máximo los mecanismos parlamentarios existentes para hacer oposición, se ha optado por una querella sin fundamento que sólo el equipo de colaboradores de Mas quería presentar. Hemos actuado con demasiado tibieza frente al PSC aseguraba a ABC un alto dirigente nacionalista, quien recuerda que los socialistas también aparecen implicados en supuestos casos de corrupción que la propia Sindicatura de Cuentas, organismo catalán encargado de fiscalizar las administraciones, está analizando. Este dirigente recuerda, a modo de ejemplo, las cuentas del Fórum de las Culturas. Nunca hemos dicho nada sobre las irregularidades en el Ayuntamiento o en la Diputación de Barcelona recuerda este dirigente. La sensación en la dirección de CiU es que el PP le ha robado el protagonismo con la presentación de una moción de censura que, según este sector nacionalista, era la vía adecuada. Mas ha tardado una semana larga en plantear públicamente esa posibilidad. Malestar del PSC con el Govern. La reacción de Pasqual Maragall y del consejero de Política Territorial y Obras Públicas, Joaquim Nadal, ante la crisis del Carmelo no ha gustado a los miembros del grupo parlamentario del PSC, que consideran que ha habido una descoordinación entre ambas partes. Para los diputados socialistas, la actuación de Maragall ha dejado en evidencia la obra del PSC en la Cámara catalana. Incluso, han puesto de manifiesto en petit comité que las destituciones del director general de Puertos y Transportes, Jordi Juliá, y del presidente de la empresa pública GISA, Ramón Serra, fueron insuficientes, pues las responsabilidades políticas deberían haber alcanzado a Manel Nadal, hermano del consejero y secretario general de Movilidad. Asimismo, la política mediática del Gobierno también ha provocado el descontento dentro del partido. Un ejemplo: la conseje-