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ABC LUNES 7 3 2005 Nacional UN AÑO DESPUÉS DEL 11- M LA INVESTIGACIÓN 13 Un año de trabajo, en cifras- Identificados 191 cadáveres de las víctimas de las explosiones en los trenes- Realizadas 82 inspecciones oculares o actuaciones- Controlados, analizados y estudiados más de 25.000 evidencias y efectos- Reveladas 1.506 huellas: 556 no tenían valor identificativo; 270 pertenecen a 46 personas reseñadas (detenidas o fugadas) algunas relacionadas con varios asuntos; hay 49 identificadas con inocentes y 622 siguen siendo hoy anónimas- Obtenidos 99 perfiles genéticos distintos: 51 son de implicados, detenidos, sospechosos... diez de detenidos identificados en distintos escenarios; siete de inocentes; siete de terroristas identificados; 40 perfiles permanecen anónimos- Identificadas nueve personas por escritura manuscrita o falsificación documental- Analizada la información contenida en cinco equipos informáticos- Realizados cuatro retratos- robot- Remitidos a la autoridad judicial y a la Comisaría General de Información 119 informes, además de oficios de comunicación llas genéticas anónimas, dos de hombre y una de mujer. ¿Cuánto se tardó en la inspección ocular? -Unas tres horas aproximadamente, pero de tiempo real sobre la furgoneta. Hay que tener en cuenta que cuando aparecen los detonadores se para por motivos de seguridad y salimos rápido del garaje por si podía haber más cosas. Aunque no fuera una explosión muy fuerte, una más leve puede matar al que afecte de lleno. También hubo una pausa cuando aparece la cinta, ya que de inmediato se comunica el hallazgo a la superioridad... Aquello empezaba a tener un carácter espectacular, podía aportar nuevas pistas. Por tanto, si se cuentan esas paradas, pudimos estar unas seis horas con la furgoneta. -Al margen del trabajo de identificación de las víctimas, que seguía en el Ifema, ¿cuál es el siguiente punto importante en la investigación en lo que afecta a su grupo? -La aparición de la mochila en Vallecas. Tras ser desactivado el artefacto, se trasladan hasta allí varios de nuestros agentes para vigilar que no se manipule o se haga algo que pueda contaminar las posibles evidencias que hubiera allí. Luego, se trae hasta Canillas. El Tedax retira el explosivo para su estudio y a nosotros nos entregan la mochila, las bolsas de plástico que envolvían el explosivo y el teléfono móvil. No se encuentran huellas, aunque sí algunas pequeñas muestras de escritura que después no se pueden atribuir a una persona concreta. Eso es todo lo que pudimos sacar. Luego se hizo un análisis de la bolsa y se encontraron otras iguales que se vendían en un comercio de Lavapiés regentado por asiáticos. -A partir del sábado 13, cuando se producen las primeras detenciones, ¿a qué deben enfrentarse? -Empiezan a surgir registros en un montón de pisos y locales, donde realizamos las inspecciones oculares. El primero fue en la calle Almansa, en una tienda taller de móviles. Se identifica a un individuo y se recogen un total de 24 huellas: doce sin valor, nueve quedan anónimas y tres son identificadas. A partir de ese momento el ritmo fue frenético, más aún si cabe que antes. Hacíamos tres o cuatro inspecciones oculares de viviendas a diario, en las que cogíamos cientos de huellas y analizábamos todo tipo de objetos y documentos. En prácticamente todos aparecieron el mismo tipo de cintas que en la furgoneta, con salmos del Corán. También trabajamos sobre decenas de vehículos. -El siguiente momento clave fue la localización, el 26 de marzo, de la casa de Morata en la que se prepararon las bolsas- bomba. ¿Cómo fue la inspección ocular? -Había varios chamizos construidos y en uno de ellos se localiza un zulo, un agujero en el suelo recubierto de poliespán tapado con maderas y encima de ellas ramas de árbol y maleza para disimularlo. Se quita todo y se utiliza a los perros para ver si detectan explosivo, pero no lo hacen. A pesar de ello nos llevamos el poliespán al laboratorio y en los análisis químicos se detecta nitroglicerina, por lo que se demuestra que allí ha habido dinamita. Además, en la casa se revelan 95 huellas, 25 sin valor. Se pone nombre y apellidos a nueve de ellas y quedan 51 como anónimas. Gracias a este trabajo se puede identificar a cuatro individuos, alguno de ellos de los suicidas de Leganés. En cuanto a perfiles genéticos se identifican cinco, todos de los suicidas, y quedan anónimos cuatro de hombre y uno de mujer. -No muchos días después, el 3 de abril, se producen los sucesos que Esos días no había nada, ni familia, ni tiempo libre... El inspector jefe recuerda los días, incluso las semanas que siguieron a la matanza del 11- M con la conmoción por lo sucedido, al haber tenido que ver junto con sus compañeros las imágenes más espantosas que uno pueda imaginar, pero también con el legítimo orgullo de haber dado lo mejor para que la investigación avanzara. Hubo una implicación total por parte de todos, cualquier cosa era fácil, no había nada más que trabajo. Ni casa, ni familia, ni tiempo libre... A los compañeros, que prácticamente se dormían sobre las mesas, había que echarlos literalmente de aquí para que se fueran a dormir un par de horas, se ducharan y volvieran más o menos frescos. Cualquier cosa que se pedía se hacía de inmediato, le correspondiese a uno o no. Todos querían aportar. Fue un trabajo bonito y eficiente en lo profesional, y gratificante en lo personal, porque los sacrificios dieron su resultado En el Grupo de Actuaciones Especiales nadie precisó ayuda psicológica, a pesar de lo que tuvieron que ver y vivir los agentes. Como anécdota divertida, recuerdan al ex comisario general de Policía Científica, Carlos Corrales, ordenándoles que nadie se deprimiera porque esos días no había tiempo para eso, ya que había que seguir trabajando... Ya fuera por no desobedecer al jefe o por otra razón, lo cierto es que todos siguieron en sus puestos. David S. está orgulloso porque todos y cada uno de sus compañeros tuvieron una dedicación absoluta, a cambio de nada y sin pedir nada a cambio Además, destaca las buenas relaciones creadas con la Unidad Central de Información Exterior, con la que hasta ese momento apenas había trabajado. Creo que han visto nuestra implicación y nuestra discreción, han comprobado que no buscamos ponernos medallas Finalmente, el inspector jefe considera que el trabajo de este año ha servido también para que la Comisaría General de Policía Científica, tradicionalmente una de las hermanas pobres del Cuerpo, sea más valorada tanto en la corporación como de puertas afuera. Hacíamos tres o cuatro inspecciones oculares de pisos a diario en las que cogíamos cientos de huellas acabaron con el suicidio de siete de los terroristas y el asesinato de su compañero, el geo Francisco Javier Torronteras. ¿Qué trabajo se hizo aquellos días? -Fue un trabajo de chinos. Tres días y medio de inspección ocular, desde las nueve de la mañana a las nueve de la noche. Ya estábamos allí antes de la explosión y cuando ésta se produjo y pudimos sacar a los compañeros, aquello era un caos. Había restos humanos por todas partes, explosivos sin estallar, detonadores ya preparados, escombros... Tres de los cuerpos de los terroristas no eran reconocibles y otros se podían distinguir más o menos. Unos estaban en la piscina, otros en el piso, otros en el jardín, otros en el edificio de enfrente... Sólo con las pruebas de ADN pudimos saber que se trataba de siete individuos. ¿Qué resultados ofreció la inspección ocular? -Se recogieron miles de efectos de todo tipo para analizar. Se tomaron un total de 218 huellas, de las que 49 se consideraron sin valor, pero se identifica a 19 individuos que o bien habían estado en el piso o bien habían tocado objetos que estaban en él. Quedan 120 huellas como anónimas. En cuanto a perfiles genéticos, y además del de los suicidas, se identifica uno perteneciente a uno de los detenidos; y muy revelador, hay otros dos anónimos de hombre coincidentes con otros tantos de los localizados en la casa de Morata. Finalmente hay uno más, también de un hombre, que no aparece en ningún otro lugar. -Después de Leganés, siguieron con el trabajo en numerosos pisos. Pero, probablemente, la aparición del Skoda de los terroristas, que estuvo aparcado en Alcalá de Henares y fue retirado por la Policía Local por sospechar que estaba robado, fue un nuevo hito. -Así es. La Policía Local comprobó que el coche era propiedad de una casa de alquiler, por lo que se lo devolvió. Los trabajadores de la empresa localizaron una maleta con ropa árabe y otros efectos, y decidieron llamar a la Policía. La inspección ocular se hizo a fondo y se consiguió detectar doce huellas, cuatro sin valor y ocho que permanecen anónimas. Además, se obtuvieron tres perfiles genéticos, uno de ellos de un implicado en la célula terrorista y otro anónimo pero que también sale en el piso de Leganés. -Por tanto, si se tienen en cuenta los dos perfiles genéticos coincidentes descubiertos en Leganés y Morata, además del recogido en el Skoda, ¿se puede concluir que hay al menos otros tres miembros de la célula operativa sin identificar? -Nosotros no podemos decirlo, es algo a lo que debe dar respuesta la Comisaría General de Información, que se encarga de esa parte de la investigación y a la que nosotros suministramos todas las pruebas que vamos obteniendo. Por tanto, lo único que nosotros aseguramos es que hay tres personas sin identificar cuyas huellas aparecen en dos de los escenarios clave de la trama. Ir más allá sería lanzar una hipótesis y eso es lo más alejado de nuestro trabajo. Sólo nos interesan las pruebas científicas.