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68 Los domingos DOMINGO 6 3 2005 ABC HISTORIA A partir de hoy se puede dormir de lujo con vistas a la grandiosa postal que obnubiló a Hitler para conquistar Europa, y dar unos golpes de golf en la pradera donde paseaba a sus perros Eva Braun. El segundo centro de poder del III Reich, donde fue decretada la solución final reabre sus puertas desde la montaña de Obersalzberg, un lugar altamente contaminado por la Historia Reabre el hotel de Hitler Ha POR RAMIRO VILLAPADIERNA sta el aire más puro puede estar muy cargado, que los vahídos de la historia podrían ser letales. Aspirar aire cristalino y pensar en gas Zyclon B parece irreverente, pero así es: en este noble repecho de montaña de Obersalzberg, sobre el valle de Berchtesgaden, fue decretada la solución final El 1 de julio de 1923, el periódico de esta recoleta estación invernal, el Berchtesgadener Anzeiger convocaba al vecindario a acudir el domingo a las 10 de la mañana a escuchar a un hombre que iría a hablar sobre el futuro de nuestro pueblo Citaba como tal a un Adolf Hitler del que campesinos y veraneantes de este, de otro modo saludable, lugar iban a oír demasiado en lo sucesivo, incluso en los 82 años siguientes. La edición de este martes de la prensa local anunciaba en el mismo lugar la apertura del Resort Berchtesgaden Intercontinental un hotel de montaña del máximo lujo: materiales nobles para un lugar innoble, a 300 euros la noche, y a 1.300 la suite para delirios, tal vez imperiales. En las ocho décadas entre ambas notas de prensa, el balneario de montaña floreció hasta convertirse, primero, en lugar de descanso de la plana mayor nazi y sus familias, y luego, en segundo centro de poder del III Reich; vio coronar su cresta más alta por la fantasiosa construcción del Nido del Águila el refugio regalado a Hitler en su 50 aniversario, y taladrar y fortificar la montaña de Obersalzberg para convertirla en el inquietante bastión de los Alpes sería reventado a bombas por la aviación británica el 25 de abril de 1945, ocupado por las fuerzas de Leclerq con los voluntarios españoles de la Nueve y, luego, los americanos del general Clark- -el que nunca se supo qué hizo con el tren del oro Y aquí arriba se quedaron hasta 1995, por ver de evitar peregrinajes nostálgicos y tal vez esa vieja atracción psicológica por aposentarse allí donde el enemigo ostentaba sus reales. Hoy se puede dormir de lujo con vistas a la grandiosa postal que obnubiló a Hitler para conquistar Europa, y dar unos golpes de golf en la pradera donde paseaba a sus canes la vivaracha Eva Braun en definición del experto Joachim Fest. En la colina de Göring, donde estuvieron la villa del jefe de la Luftwaffe y la de Martin Bormann, el nuevo Intercontinental alza sus elegantes dominios y permite jugar al golf, para controversia de biempensantes pero alivio de la comunidad local. Es este un lugar altamente contaminado por la Historia: No fue lo que el balneario estalinista de Sochi, ni el pazo de Meirás, ni la Marbella de jeques y Albertos; Obersalzberg era la filial misma del Go- Desde Obersalzberg, Hitler soñó con un imperio a los pies de este hotel bierno de Berlín- -explica Linda Pfür, directora del completo y sobrecogedor Centro de Documentación vecino- esto era el segundo centro de poder del III Reich además de la fortaleza de los Alpes y el bastión que resistiría mil años, o así creían los temerosos aliados. Pero como mil años antes de Hitler y seguramente mil después, aquí lo único que sobrevive al tiempo es el majestuoso circo alpino en torno a Obersalzberg, y eso lo saben los vecinos que viven de él: El 80 por ciento de los ingresos locales proviene de los visitantes informa el director de Turismo Herbert Wendlinger. Desde de su apertura en 1870, aquí se solazaron desde Freud a Arthur Schnitzler. La comunidad lleva 900 años asentada: Somos muy tradicionales y católicos- -dice la portavoz de turismo Ursula Karbacher- -y, pese a la carga histórica, para nosotros es un lugar lleno de vida Pero la memoria permanece en muchas esquinas de Berchtesgaden, donde el plano de casas es como el organigrama del Reich: cientos de jerifaltes de la corte nazi se instalaron en esta montaña y todo el valle se convirtió en zona de seguridad. Como decenas de familias locales, la de Johanna Stangassinger fue forzada en los años 30 a abandonar su granja secular por un tal Bormann que resul- AFP taría ser el secretario de Hitler. En uno de los más señeros ejemplos de idolatría, Bormann y el partido le regalaron a Hitler el refugio llamado Nido del Águila que requirió 13 meses de hercúleo trabajo, siempre como en pleno invierno, para levantar la construcción en piedra a 1.800 metros y horadar la montaña con un ascensor dorado de 124 metros de altura. Mussolini facturó desde Carrara una imponente chimenea de mármol rojo. Escenario del Mein Kampf La visión alpina es imperial y sugiere explicaciones fáciles para la obsesión de Hitler por un espacio vital para la cabizbaja nación germana; en este risco, cuya pared oriental es austríaca, concibió la anexión de Austria, imaginó la invasión de Polonia y Francia y el reparto del continente con ese otro único gran líder europeo junto con Mussolini Josef Stalin. En Obersalzberg, escribió en 1925 la segunda parte de la ominosa Mein Kampf de aquí emanó esa nueva propaganda que un día situaba a Hitler como montañero, otro entre niños y otro entre perros, en un ideológico y bucólico retorno alemán a las raíces alpinas. A partir de la toma del poder en 1933, hasta aquí subirían a cumplimentar a Hitler los primeros ministros francés, Pierre Laval y su sustituto Daladier, y británico, Neville Chamberlain, así como los jefes de gobierno austríaco, rumano y húngaro, los duques de Windsor y los reyes de Rumanía y Bulgaria. Y Serrano Suñer, pero no fue el único español en venir por aquí: cinco años después del ministro de Exteriores, la 9 Compañía de la célebre 2 División de Leclerc, conocida como la Nueve y que alistaba a numerosos españoles evadidos en África, alcanzaba Berchtesgaden. Por 300 euros se puede dormir en el centro de vacaciones del III Reich y jugar al golf en la pradera donde Eva Braun paseaba a sus perros Tras liberar París al mando del capitán Raymond Dronne y la batalla de Alsacia, el teniente Granen, el sargento Caballero, el alférez Moreno y su Primera Sección, con el blindado Don Quijote se adelantaban a los americanos: Los voluntarios españoles de la Nueve tuvieron la gloria de entrar los primeros en París, de abrir el camino a Estrasburgo y terminar su epopeya en Berchstesgaden escribió el capitán Dronne. Un siglo antes esto ya era un lugar habitual de retiro -señala Karbacher- queremos que el lugar vuelva a identificarse con nosotros y no con un funesto pasaje. Es un lugar infectado para Marian Offmann, del Consejo Central de los Judíos de Alemania: Nunca podría dormir allí El partido Verde acusa al Gobierno bávaro de persistencia en borrar los lugares del crimen Pero el responsable de turismo Wendlinger opina que si no se pudieran visitar lugares de nazis Alemania estaría vacía y, aunque niega que el hotel vaya a invitar a peregrinajes nostálgicos, admite que hay flores anónimas en días de aniversarios. La marca del crimen permanecerá siempre insiste el ministro Faltlhauser. El rabino Andreas Nachama, director del centro Topographie des Terrors en Berlín, lo ve de modo pragmático: Cuanta más gente venga al hotel, más personas visitarán el Centro de Documentación y verán que los jerifaltes de los mil años sólo duraron doce años, cuatromeses y ocho días el negro pasaje no puede manchar para siempre este paisaje Si el pueblo se aprovechó o padeció la presencia nazi, si luego lo hicieron con los americanos, ya en 1948 dijo el jefe Theodor Jacob- -el que negoció la entrada de los aliados sin un tiro- -que lo que es seguro es que Berchtesgaden necesita vivir de la gente de fuera Es tan sobrecogedor como controvertido dormir en la que fue guarida del lobo (como Herr Wolf- -lobo- -se inscribió Hitler cuando vino a hablar del futuro de nuestro pueblo Pero posiblemente los fantasmas los traiga uno puestos. El profeta del turismo Conrad Hilton decía que el cliente debería encontrar en un hotel aquello con lo que sueña en casa y los hoteles siempre han sido nido de añoranzas, no lugares donde desaparecer y donde recrear mundos más altos. Pero Obersalzberg no es un no lugar Las altas miras, desde estas cimas formidables, han podido en casos alcanzar hasta la lejana Polonia, pero cayeron hasta lo más bajo en Auschwitz. El Centro de Documentación adosado se llama apropiadamente La utopía mortífera para el que se olvide de dónde está.