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ABC DOMINGO 6 3 2005 Los domingos 65 Ser uno (a) más A la primera convocatoria de las Fuerzas Armadas españolas abierta para la mujer se presentaron 31 candidatas. Sólo seis lograron ingresar. Hoy son ya 12.695, y su experiencia contradice a los detractores que vaticinaron un fracaso en su incorporación por aquello de la exigencia- -demasiado duro- -o de las consecuencias- -demasiados cambios- Ni lo uno ni lo otro han sido un obstáculo, y hoy las militares sirven en el Ejército con la naturalidad de quien desempeña otro trabajo. ¿Mejorable? claro que sí. Como todo sociedad civil no están siendo seleccionadas aun teniendo méritos. Por eso hay que estar bien atentos, para no reproducir esos errores Yolanda Gassó Teniente del Ejército del Aire Dije a mis mandos que se dirigieran a mí igual que a los hombres A mis superiores les dije que si a mis compañeros les llamaban por su nombre, a mí por el nombre, y que si utilizaban el apellido, que también lo hicieran para dirigirse a mí Pilota un avión de transporte 295. De hecho, fue la primera mujer en España que se puso a los mandos de una aeronave militar, y en todos sus destinos ha sido la única hasta que el verano pasado se incorporaron a su unidad, el Ala 35 en Getafe (Madrid) otras dos compañeras. Tomó aquella iniciativa de aclarar lo del tratamiento porque ellos tampoco sabían cómo actuar y reconoce que, al principio, tocó demostrar que vales, pero no por ser mujer- -enfatiza- -sino igual que cuando uno llega a cualquier sitio: hay que hacer ver que eres idónea y capaz ¿El día a día hoy? Muy bien, como uno más Patricia Ortega Comandante del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos El trato es un tema de educación, igual que en el resto de la sociedad Es la primera mujer que ingresó en las Fuerzas Armadas españolas en 1988 y de las primeras que ascendió al empleo de comandante. En contra de lo que pudiera parecer, huye sin disimulos de la etiqueta de pionera y resta cualquier viso de leyenda a su experiencia única: la más absoluta normalidad ha caracterizado su presencia en una institución que, hasta su entrada, era sólo para hombres. El trato entre compañeros es un tema de educación, no de que se sea mujer o se deje de serlo. Eso es secundario. En mi caso, el día a día es de lo más natural: ni he tenido privilegios, que sería como poco absurdo, ni lo contrario. Soy una más El Ejército- -se ratifica- -no es algo particular: no es ni más ni menos que una parte de la sociedad, y lo que pasa dentro de él es lo mismo que sucede en la sociedad La presencia femenina en unidades operativas es ya habitual ABC Nilsa Maiz y Luz Gamboa Soldados del Grupo de Artillería de la Brigada Paracaidista EE. UU. prohíbe la primera línea de fuego; Holanda, servir en submarinos En el Ejército más avanzado del planeta, el de los Estados Unidos, las mujeres no pueden integrar las unidades de combate directo, o lo que es lo mismo, no tienen cabida en la primera línea de fuego. En la Armada y la Fuerza Aérea, por ley. En Tierra, de hecho. A sus 210.000 enroladas les está vedada, entre otras cosas, la participación en las operaciones especiales o en las tropas de asalto. Una cuestión de márketing- -apunta una fuente cualificada- un miedo a tener bajas de mujeres... En España, las limitaciones son cero: la mujer puede acceder a cualquier unidad, en cualquier destino. No hay límites que pongan fronteras en el peligro, ni en el esfuerzo, ni en la dureza de la tarea a desempeñar. Muy por delante no sólo de la concepción norteamericana, sino de la de otros países europeos que han sido pioneros en el reconocimiento de los derechos de la mujer, con una dilatadísima tradición feminista Dos ejemplos: Holanda no permite que sus mujeres militares trabajen en Operaciones Especiales ni en los submarinos. El Ejército del Reino Unido tiene regulada otra barrera, esta vez en el ingreso en la Royal Marines, semejante a la Infantería de Marina española. Las embarazadas van a oficinas para no estar tirando barrigazos Mujeres y extranjeras. La soldado Maiz de Paraguay, la soldado Gamboa de Colombia. Ingresaron en la Brigada Paracaidista cuando las unidades abiertas a los aspirantes extranjeros se contaban con los dedos de una mano, y apostaron por una opción vinculada como pocas en el imaginario social al género masculino. Ahora que se ha ampliado el abanico, la soldado Gamboa asegura que no se cambiaría. Estoy muy bien donde estoy En una unidad operativa, donde hay un importante componente de esfuerzo físico, nos exigen lo mismo a todos; a la hora de hacer deporte soy un poco más lenta que otras que corren más, y entonces hay bromas sobre las mujeres... explica Maiz, sin un asomo de acritud, que no haya confusión sino con el mensaje por delante de que hay mucho compañerismo, nos respetan mucho, ¡pero hay alguno que otro que hace bromas! Y añade: Estoy en Artillería, pero también hay mujeres en piezas, que son los obuses... no son tareas que no podamos hacer. Eso sí, cuando una chica se embaraza, un mando sale a verlo y la manda a una oficina, para que no esté tirando barrigazos por ahí De momento, la soldado no tiene hijos, pero cuando lo decida, mi profesión no será impedimento Leticia Prieto Capitán del Cuerpo Jurídico Militar Hay que estar atentos para no repetir errores de otros ámbitos No hay que bajar la guardia, hay que estar atentos porque es fácil reproducir discriminaciones de otros ámbitos Habla una de las primeras mujeres que alcanzó categoría de oficial en el Cuerpo Jurídico Militar, desde donde una afirmación como la suya- en el Ejército existe una igualdad legal total -cobra toda la autoridad. Como parte interesada que es, también una advertencia: El objetivo no está cumplido: en la realidad, esa igualdad existe en un alto porcentaje, pero con resquicios que rehúsa explicar. Talantes de ciertas personas paternalismos Hasta ahora, la mujer ha ascendido en el Ejército por antigüedad, muchas veces con los mejores números de la promoción. Pero no sé qué va a pasar en adelante, cuando toque ascender a otros empleos superiores ya por selección o elección... En la Pero que nadie se engañe, no es oro todo lo que reluce. A lo largo de más de tres lustros, ha habido en los tribunales oportunidad de dar más de una vuelta a la disposición del Código Penal Militar que condena hasta con cinco años cualquier trato degradante No han faltado episodios sórdidos de acoso y de abuso de autoridad, y ahí está la cifra: entre 1996 y 2000, 1.072 mujeres uniformadas solicitaron baja por depresión. No es una peculiaridad del Ejército: es exactamente lo mismo que ocurre en otros ámbitos de la sociedad retrata sin ningún ánimo de disculpa, pero tampoco de tremendismo, la comandante Patricia Ortega. Lejos de todo triunfalismo, el binomio Fuerzas Armadas- mujer en España no ha hecho más que empezar. A la vuelta de la esquina, ya hay oficiales cuyo ascenso en pocos años dependerá de valoraciones subjetivas de sus méritos, más allá del criterio matemático de antigüedad que hasta ahora ha presidido su escalada en la carrera militar. El camino todavía por andar de la toma de posiciones en las altas cúpulas militares: acopian, es sabido, las mejores calificaciones, pero entra en juego por primera vez la opinión de los compañeros de armas