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ABC DOMINGO 6 3 2005 Los domingos 63 ACTUALIDAD Un gigantesco edificio grisáceo sobre una colina ventosa ha vuelto a ser, desde hace un mes, el hospital más famoso del mundo. Cada vez que llega el Santo Padre, el Policlínico Agostino Gemelli se convierte en un recinto blindado por centenares de policías y asediado por miles de periodistas Gemelli, la tercera casa del Papa as pocas horas de cada hospitalizacion del Santo Padre en el Policlínico Agostino Gemelli, la colina del lado oeste se transforma en un campamento de treinta camiones con antenas parabólicas, entre los que pululan centenares de cámaras de televisión. Al mismo tiempo, una parte del hall de entrada se habilita como zona de trabajo de la prensa, mientras las cafeterías llaman urgentemente al personal de refuerzo para hacer frente a la avalancha. A esta presencia de policías y periodistas, se añaden las visitas de una caterva de políticos italianos que se hacen publicidad a costa del Papa, y la llegada a la plazoleta del Gemelli de millares de fieles para rezar y cantar, a veces en grupos numerosísimos, con los ojos alzados hacia una ventana del último piso. El movimiento de todas esas personas constituye un verdadero pandemónium, que se superpone a la ya intensa actividad normal en un hospital universitario de 2.000 camas, 4.000 empleados y unas 5.000 visitas por día. El único lugar tranquilo es la terraza del undécimo piso, donde se instalan los carabinieri con sus binoculares de gran aumento y sus fusiles de mira telescópica. Al TEXTO: JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL EN ROMA El apartamento del Papa en la clínica Gemelli Policlínico Universitario Agostino Gemelli 5 4 1. -Enfermería 2. -Dormitorio de las religiosas que asisten al Papa 3. -Secretaría 4. -Salón 5. -Cocina- comedor 6. -Salón principal 7. -Capilla de Nuestra Señora de Czestokowa 8. -Dormitorio del Papa y baño Infografia ABC 6 7 3 8 2 8 3 1 El paciente de la planta diez El corazón del Gemelli, donde se concentran las miradas del mundo, es la décima planta del edificio D, aislada del resto del complejo, blindada, modernizada y siempre dispuesta para recibir a un paciente único que, bromeando, llama a ese lugar mi tercera casa En efecto, en esta novena hospitalizacion, el Papa acaba de superar los 150 días en el Policlínico Gemelli, que es, efectivamente, su tercera residencia, después del Vaticano y de la villa veraniega de Castelgandolfo. El apartamento papal tiene diez habitaciones, cinco de las cuales, las que dan a poniente, sirven de continuo telón de fondo a los corresponsales televisivos, y de ventana del Ángelus al Santo Padre cada domingo. La verdadera habitación del Papa se asoma al otro lado, que goza de una espléndida vista de Roma, y resulta más adecuada desde el punto de vista de la seguridad. La ventana del Ángelus pertenece, en realidad, a una de las dos salas de espera y visitas. El apartamento papal incluye también una enfermería, una sala de cuartos de baño, una cocina- comedor y una pequeña capilla con una imagen de la Virgen Negra de Czestochowa. Además de la habitación del Papa, hay otras dos para sus secretarios polacos- -el arzobispo Stanislaw Dziwisz y el joven sacerdote Mieczyslaw Mokrzycki, al que todos llaman por su diminutivo Mietek y una tercera habitación para sor Tobiana y sor Germana, dos de las monjas polacas que cuidan la casa del Papa. Las cinco siervas del Sagrado Corazón de Jesús son mujeres extraordinarias. Sor Tobiana, que asiste a Karol Wojtyla desde los tiempos de arzobispo de Cracovia, es diplomada en medicina y, aunque nunca ha ejercido la profesión, actúa como enfermera y ayudante del doctor Renato Buzzonetti, de 81 años, médico de cabecera del Papa desde el comienzo del Pontificado. Sor Germana y sor Fernanda se ocupan de la cocina, que solía incluir numerosos invitados, y de la despensa. Sor Matylda mantiene en perfecto estado las sotanas blancas y el resto del vestuario del Santo Padre, mientras que sor Eufrosyna se ocupa de su abundantísima correspondencia. En torno a la pequeña familia del La ventana del Ángelus es una sala de espera. La verdadera habitación de Juan Pablo II da al lado opuesto, con una vista espléndida sobre Roma grado Corazón, que cuenta con el apoyo de expertos de otros centros. El director del equipo es el doctor Rodolfo Proietti, de 59 años, jefe del departamento de Urgencias, especialista en medicina intensiva y reanimación. Bajo su mando trabajan el jefe de Otorrinolaringología, Gaetano Paludetti, el de Cardiología, Filippo Crea, y el neurólogo Pietro Tonali. Demasiado grande y gris La primera impresión que el hospital Gemelli ofrece al visitante es la de frialdad. Construido a mediados de los años sesenta, no sólo es demasiado grande e inhumano sino también demasiado gris. Recuerda los edificios rectilíneos y tristes de los países del Este, el socialismo real que Juan Pablo II sufrió ya durante la mayor parte de su vida. Aunque el equipo que atiende al Papa es bueno para Italia, se echan en falta especialistas internacionales. La prótesis de cabeza del fémur que le instalaron a Juan Pablo II después de la fractura de 1994 nunca funcionó bien, y el Santo Padre perdió la facilidad para caminar mucho antes de lo que hubiera sido normal en su caso. En hospitalizaciones anteriores, los médicos hablaban demasiado, añadiendo a los boletines escritos muchos otros detalles del paciente sin respetar su derecho a la privacidad. Por desgracia, para corregir estos excesos, el Vaticano ha obligado al hospital a pasar al extremo contrario. Bajo la amenaza de sanciones severas, los médicos no dan información alguna, y el hospital ni siquiera publica un boletín médico. A pesar de todo, y mientras Juan Pablo II no vuelva al Vaticano, las antenas parabólicas seguirán frente al Gemelli. Papa trasladada al hospital Gemelli se mueven las enfermeras de absoluta confianza de la orden de Maria Niña y, en el círculo exterior, el equipo de media docena de médicos: el mejor que ha podido reunir la Universidad del Sa- Hasta el Gemelli, convertido en lugar de peregrinación, llegan flores para el Papa EPA