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ABC DOMINGO 6 3 2005 59 Los domingos Policlínico Gemelli. El Papa, paciente de su planta 10, lo ha convertido en el hospital más famoso del mundo Mujer y Ejército. Una relación sin complejos que se consolida y que alumbrará en 2016 la primera general de Calidad de muerte. Ángeles Durán investiga la relación de los españoles con sus últimas horas Pasqual Maragall, impertérrito frente a las quejas parlamentarias de Artur Mas por las acusaciones de corrupción en la etapa de gobierno de CiU ELENA CARRERAS Maragall ha quitado la espoleta, pero está por ver el alcance real de sus explosivas denuncias, pues las finanzas de los partidos políticos llevan muchos años fuera de control por culpa de una legislación ambigua y laxa. Donaciones anónimas, condonaciones de créditos y aportaciones a través de los Ayuntamientos siembran dudas sobre el origen de determinados ingresos Las cuentas oscuras de los partidos risis del 3 por ciento abierta por Maragall en Cataluña es una aguja en el pajar de la opacidad. Controvertidas e intangibles, las finanzas de los partidos políticos se han convertido en un pozo negro que ninguno de ellos desea sanear a fondo, entre otras cosas porque no se les penaliza por ello. La Ley de 1987 que regula esta materia tiene tantos agujeros e inconcreciones que el Tribunal de Cuentas ha dado la voz de alarma en repetidas ocasiones; la última, en 2001, a través de una moción presentada ante las Cor- Lac POR BLANCA TORQUEMADA tes e ignorada por el Legislativo, en la que recomendaba modificar y desarrollar la normativa al respecto, dadas las limitaciones y la falta de herramientas para un adecuado control. Ni caso. Faltó voluntad política conjunta en la anterior legislatura y tampoco ahora se prevén cambios inmediatos. Atrás, olvidado en algún cajón, duerme el acuerdo de 1994 entre PSOE y PP para reformar la Ley y suprimir las donaciones anónimas, un empeño que no salió adelante por la oposición de CiU y PNV. El tejido clientelar del naciona- En 1994 PSOE y PP llegaron a un acuerdo para suprimir las donaciones anónimas, pero CiU y PNV se opusieron lismo está sólidamente arraigado en sus ámbitos geográficos y eso se refleja, episodios inconfesables al margen, en la propia contabilidad oficial. Globalmente considerada, la suma de las cuotas de afiliación y las aportaciones privadas sólo representa un 15 por ciento de los ingresos de los partidos españoles. Pero esa proporción se dispara en el caso de determinados partidos nacionalistas, según ha comprobado Los Domingos de ABC. El de Convergència es especialmente llamativo: (Pasa a la página siguiente)