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ABC DOMINGO 6 3 2005 Madrid 41 Cuatro Caminos Santa Engracia Raimundo Fernández Villaverde Artistas Glorieta de Cuatro Caminos Bravo Murillo Reina Victoria Cocheras del Metro Bravo Murillo PECADOS CAPITALES MAYTE ALCARAZ HIJOS DE LA LLUVIA E Boca al Metro Metro Línea 1 Túnel de Cuatro Caminos Colectores Colectores Canal de Isabel II Canal de Isabel II Galería Moncloa Metro Línea 6 Infografía ABC mas con el subsuelo se dan en todo Madrid, pero es en el centro de la ciudad donde suele concentrarse el mayor entramado de túneles. Hay algunos puntos, como la avenida de América, la Puerta del Sol o Cuatro Caminos, que se llevan la palma. Métodos de excavación Clásicos. Entre ellos destacan el método belga y el método alemán, que se hacen por fases, y en los que el sistema de pico y pala se sustituye por equipos de excavación automática. Se restituye el equilibrio del terreno para evitar, mediante el revestimiento, los movimientos naturales. Mecanizados. Son las nuevas tuneladoras, que pueden utilizarse a cielo abierto- -al aire: de pantalla o de trinchera- -o cerrado- -con una pared metálica con una rueda de corte y aberturas por las que pasa la tierra a un cilindro. sentido Alcalá- Arenal, discurren los trenes de la línea 2, la más superficial, que fue inaugurada en 1925. Seis años antes había empezado a funcionar la línea 1 que, a 11 metros bajo la superficie, sigue el trazado de Carretas a Montera. Sus andenes se prolongaron, en busca de mayor capacidad, en 1965. En el año del comienzo de la Guerra Civil, en 1936, se abrió la línea 3, que cruza la plaza desde Preciados y discurre a 12 de metros de profundidad. Cuatro Caminos En esta glorieta se entrecruzan, junto con las galerías de servicio, tres líneas de Metro y el nuevo paso subterráneo que discurre, a 17 metros de profundidad, entre Reina Victoria y Raimundo Fernández Villaverde. La cota de superficie está situada a 706 metros. La línea 2, que cruza Cuatro Caminos en sentido norte- sur bajo Bravo Murillo, es la que discurre más superficialmente, a 8 metros. Fue la segunda en inaugurarse, en 1929, ya que la línea 1, construida un metro más abajo, abrió sus puertas en 1919. Tuvieron que pasar sesenta años, hasta 1979, para que la línea 6, circular, pasara bajo Cuatro Caminos desde Raimundo Fernández Villaverde a Reina Victoria. Discurre a 49 metros de profundidad. Puerta del Sol Bajo la Puerta del Sol circulan otras tres líneas de Metro (1, 2 y 3) y existe una amplio vestíbulo central, más los correspondientes a Mayor, Carmen y Carretas, que fueron ampliados en 1986. En poco tiempo, con la llegada de Cercanías a través del nuevo túnel de la risa la apertura en el subsuelo será mucho mayor. La cota de superficie de Sol es de 646,74 metros y 5 metros más abajo, en Avenida de América Cuatro líneas de Metro (4, 7, 6 y 9) se entrecruzan bajo la avenida de América con un túnel, que desde la Castellana a la A- 2 se bifurca en tres, y un intercambiador de transportes con cuatro plantas, las dos más profundas dedicadas a aparcamiento. La línea 4, la primera en ser inaugurada en ese punto de la ciudad, en 1973, discurre a 11 metros de profundidad y accede a la zona por Francisco Silvela. La 7, que cruza por María de Molina en sentido este- oeste, fue inaugurada dos años más tarde, y está construida a 31 metros. Su tramo hasta Gregorio Marañón es más reciente, de 1997. Diez metros más arriba llega el trazado de la línea 6, abierta en 1979, desde República Argentina. Por último, la línea 9, inaugurada en dos fases (hasta la plaza de Castilla en 1983 y hasta Sainz de Baranda en 1986) discurre bajo Príncipe de Vergara a 38 metros de profundidad. El túnel de María de Molina, abierto al tráfico en 2002, tiene su cota en 30 metros de profundidad y pasa bajo la línea 4 de Metro y sobre las líneas 6 y 9. El intercambiador, por su parte, es todo subterráneo, y sólo un acceso acristalado alegra la superficie. Otros muchos puntos del subsuelo de la ciudad albergan túneles de Metro o subterráneos para el tráfico rodado. No hace falta más que recordar la amplitud de la red madrileña o el paso de los coches bajo la plaza de Castilla, O Donnell, Santa María de la Cabeza o Costa Rica, sin olvidar el entramado de Azca. Todos conforman un Madrid subterráneo dedicado, junto a los servicios, al transporte. l viernes próximo se cumple un año de la matanza del 11- M. Casi desde que el mundo es mundo, los crímenes han existido: el de Abel, por envidia; los de las guerras púnicas (las guerras son crímenes) por egoísmo; los de los Cien Años, por poder; los de la peste, por miseria; los de la Inquisición, por religión; los del III Reich, por locura; los de la guerra civil- -cualquier guerra civil- por todo junto... Los de las Torres Gemelas, ¿por premonición? Todos son un triste recuerdo. Los del 11- M- -volvemos al principio- -fueron otra matanza fratricida sin justificación alguna y cuyas incógnitas aún hoy están en busca y captura. Perdimos la inocencia aquella mañana; fuimos violentados, mientras dormitábamos en la más consciente ignorancia, por todos los cócteles posibles que se puedan formar con los siete pecados capitales (no éstos, inocentes, pecados capitales que leen) y ahora estamos revividos por el aniversario de la tragedia. El viernes próximo se cumple un año de duelo y respeto a todos los que fueron asesinados, quienes en su mundo en flor transportaron todos los mundos que han fracasado. Se les rendirá un homenaje al que no faltará ni el vecino del sur, en cuyas calles, hay quien dice, se incubó la masacre. Un vecino que mira de reojo al norte y sólo parpadea cuando sus súbditos saltan, impulsados por la pértiga de la miseria, camino del maná regularizado e incontrolado del talante, al otro lado del Estrecho. Y en homenaje a las víctimas, tan troceadas como las conclusiones de la comisión de investigación de ese 11- M, las campanas repicarán a muerto... o a vivo, cuando canten Loquillo y Luis Eduardo Aute. En el Bosque de los Ausentes quedarán instalados los 192 árboles, olivos y cipreses, que recordarán a otros tantos asesinados. Ya será para siempre un túmulo vivo, gracias a la savia que le corre por sus raíces regadas por la lluvia de nuestras lágrimas preñadas de esperanza.