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28 DOMINGO 6 3 2005 ABC Internacional Júbilo y cautela en Beirut ante el anuncio del repliegue de las tropas sirias hacia la frontera Bashar al- Assad intenta salvar la cara frente a la presión internacional con una retirada a medias sirio fue deliberadamente ambiguo. No presentó un calendario para la salida de las tropas y se limitó a anunciar que las retirará hacia la frontera ALBERTO SOTILLO. ENVIADO ESPECIAL BEIRUT. Aplausos y abucheos, lágrimas y risas acompañaron ayer en Beirut el discurso del presidente sirio, Bashar al- Assad, cuando éste anunció que sus tropas se retirarán a la frontera sirio- libanesa. Su discurso fue transmitido en directo a través de dos pantallas gigantes a los manifestantes reunidos día y noche en la plaza de Los Mártires de Beirut. Y aunque sus palabras fueron enredadas y confusas, sirvieron para calentar los ánimos, hacer llorar a algunos y reavivar la llama de esta aún adolescente revolución del cedro Al- Assad fue deliberadamente ambiguo. Afirmó que, en una primera etapa, replegará todas sus tropas al valle de la Bekaa, al noreste del país, para trasladarlas a continuación a la frontera sirio- libanesa y negociar su futura situación con el Gobierno que sea elegido en las próximas elecciones. No presentó un calendario claro para la retirada total de su Ejército, tal y como exige la oposición libanesa. Y no parece que sus planes vayan a satisfacer al presidente Bush, ya que las tropas seguirán en este país cuando se celebren los comicios. b El presidente Manifestantes libaneses con pancartas contra Siria escuchan el discurso de Al- Assad en la plaza de los Mártires de Beirut pitamos lo que hicieron ellos. Pero no tiene por qué ocurrir algo así. Nosotros sólo queremos libertad e independencia nos explica Eli, un joven cristiano con un piercing en la oreja y pelo pincho que lleva ya doce días de acampada en la revolucionaria plaza de los Mártires. El País del Cedro sigue dividido en guetos de cristianos, suníes, chiíes y drusos sin apenas contacto entre sí. Pero los manifestantes creen que ya han pasado muchos años desde la guerra y que ya no necesitan al policía sirio para vivir en paz. Y sueñan con recuperar aquel Líbano próspero y vitalista de antes de la guerra. La revolución del cedro intenta presentarse como una manifestación de unidad nacional. A la plaza de los Mártires nadie viene con estandartes cristianos o musulmanes. Sólo la bandera libanesa, roja, blanca y con el cedro verde en el centro. Podría parecer la primera manifestación de carácter nacional y sin banderías que conoce este país... si no fuera por la ausencia de la población chií, que se mantiene al margen y muy ligada a los integristas de Hizbolá. Y la población chií es la mayoritaria en este país en el que nadie se atreve a hacer un censo, por las muy probables consecuencias explosivas del mismo. Los dirigentes de la oposición, no obstante, son conscientes del terreno AP Repliegue al lado sirio En las palabras de Al- Assad ni siquiera estaba claro si las tropas se retirarían al lado sirio o al libanés de la frontera. Aunque, poco después, uno de los ministros de su Gabinete aseguraba que, en su opinión, Al- Assad había querido decir que regresarán al lado sirio. Aquí todos juegan al gato y el ratón. Al- Assad manipula con este discurso, que anuncia su intención de entrar en un compás de regateos para sortear la presión internacional, salvar la cara frente a la vieja guardia de su régimen baasista e intentar preservar la determinante influencia de Damasco sobre su país vecino. Y los manifestantes juegan a emular la revolución naranja que vivió recientemente Ucrania, entre la desasosegante conciencia de que la situación aquí es muy diferente, y la esperanza de que, con perseverancia y apoyo internacional, se saldrán con la suya. La inmensa mayoría son jóvenes que no conocieron la guerra civil que destrozó el Líbano durante quince años, y que sólo acabó cuando Damasco impuso la férrea pax siria en 1990. Los mayores nos dicen que nunca re- Partidarios de Bashar al- Assad apoyaron en Damasco a su presidente EPA