Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 6 3 2005 15 Ceuta pierde 15 millones de euros en el temporal más virulento de su historia Si dejamos a Javier en el camino es porque algo no salió bien, pero, insisto, la intervención fue la más adecuada Los islamistas gritaban: ¡Entrad, entrad, mamones Había que esperar a que dejaran de disparar para lograr que se entregaran. El tiempo se hizo eterno, pero el asalto duró tres minutos y 40 segundos Cada vez que hablábamos, respondían con disparos. Eso nos tranquilizaba porque sabíamos que tenían algo más peligroso Al ver que no se entregaban, lanzamos el gas. En ese momento ya no hay retorno El inspector en la puerta de la base del GEO en Guadalajara el mismo 11- M y no lo hicieron, y luego cuando empezaron a disparar al verse cercados por la Policía. Son dos actuaciones defensivas, impropias de alguien que está dispuesto a suicidarse. ¿Eso les confundió? -Si hubiéramos sabido al cien por cien que los terroristas querían suicidarse, nuestro plan de actuación habría sido distinto. No estuvo claro hasta el momento de la explosión. ¿Qué plantearon al mando policial? -Lo primero que pedimos fue tiempo, porque los terroristas estaban muy nerviosos y en ese estado una persona no va a razonar. Nuestro objetivo era IGNACIO GIL que se entregasen. Pero también estaba el factor de que la situación no se podía eternizar. Estaba claro que no íbamos a entrar en la vivienda, pero había que aproximarse a ella para proceder a la detención. Queríamos abrir la puerta y negociar con ellos la entrega. Se intentó, pero con resultado negativo. La situación ideal para haber entrado en el piso hubiera sido esperar a que los terroristas se tranquilizasen, porque en un momento de tensión te van a hacer más frente. ¿Fue un error entrar en ese momento? -Se podía haber esperado, pero luego, visto el desarrollo de los hechos, casi daba lo mismo. El GEO está preparado para actuar en todas las circunstancias, aunque cuando las condiciones son favorables, como en todos los oficios, los riesgos son menores. Ahora contamos con unos medios técnicos que nos garantizan más seguridad que la que teníamos el 3 de abril. -Volvamos a las ocho y media del 3 de abril. ¿Cómo fue el asalto? -Éramos quince. Íbamos de paisano porque no pudimos perder tiempo en ponernos el mono de trabajo. Llevábamos el chaleco antibalas y el táctico, el casco, subfusil, pistola, guantes, protección de rodillas y codos, máscaras antigás, es decir, todo lo necesario para una intervención. -En ese momento de tensión, ¿qué es lo que dice el jefe a sus hombres? -Sólo se piensa en lo que hay que hacer. Les dije a cada uno sus misiones individuales y también escucharon el conjunto del plan, porque todo el mundo tiene que saber lo que se va a hacer de principio a fin. El comisario jefe nos dijo que quizás era la intervención más delicada en la historia del GEO. Nadie puso una cara rara ni de disgusto. Todo el mundo sabía lo que iba a afrontar y la mejor forma de intervenir era la elegida, a pesar del riesgo. ¿Qué pensó en ese momento? -No se tiene tiempo de pensar en nada, ni siquiera en la familia. Sólo hay tiempo para pensar en la intervención. No nos podemos distraer. -En esos instántes, ¿a qué se tiene más miedo: al error a los terroristas? -Al error, siempre al error. ¿Han hecho autocrítica? -Por su puesto. Nosotros somos muy severos en nuestras críticas, para mejorar. Además, si dejamos a Javier Torronteras en el camino es porque algo no salió bien, pero, insisto, la intervención que hicimos fue la más adecuada en aquel momento. -Perdón por volver a un momento trágico. ¿Cómo fue el asalto? -Íbamos los quince. Entramos al edificio por el garaje, pero antes dijimos a los compañeros de las unidades de intervención que salieran del edificio. Los vecinos ya habían sido evacuados. Cuatro geos nos apostamos junto a la puerta contra incendios en la primera planta, y los restantes distribuidos por la escalera. Colocamos una pequeña carga explosiva en la puerta para echarla abajo y también para neutralizar el explosivo que, según dijo el familiar de uno de los islamistas, estaba colocado en la puerta. Ésta cayó y empezamos a negociar con ellos. En ese momento ignorábamos que también tenían cinturones y chalecos bomba... ¿Los veían? -No los vimos, sólo hablamos con ellos desde la puerta contra incendios que había en el rellano de la escalera, a un metro de la entrada de la casa de los terroristas. Les dije que se entregaran y cada vez que hablaba respondían con disparos. Pero los disparos nos tranquilizaban porque sabíamos que te (pasa a la página siguiente)