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ABC DOMINGO 6 3 2005 Opinión 5 CARTA DEL DIRECTOR LAS CAMPANAS DEL 11- M IGNACIO CAMACHO marzoprovocó un vuelco electoral, previo atropello de los militantes y dirigentes del PP y con flagrante violación de la jornada de reflexión establecida en la ley. No conviene, desde luego, dar pábulo irreflexivo a las teorías de la conspiración que apuntan sin pruebas a la intervención de sombríos elementos externos en la masacre. La presencia de ETA en la preparación del atentado no queda respaldada por ningún indicio razonable más allá de las conjeturas derivadas de ciertas coincidencias que, desde luego, tampoco han sido investigadas ni esclarecidas. Pero la cuestión de cómo unos malhechores de poca monta y perfectamente controlados pudieron organizar una matanza de tamaña índole y dimensión continúa provocando la perplejidad de muchos españoles, sin que la comisión haya intentado siquiera el esfuerzo de buscar una respuesta. El PSOE y sus aliados nacionalistas han dedicado toda su atención a tratar de incriminar al Partido Popular como culpable de una manipulación informativa que, por cierto, acaso haya sido el único extremo despejado a lo largo de casi un año de sesiones y trabajos. Porque si para algo ha servido el desfile de políticos por la comisión interrogatoria ha sido para aclarar que el Gobierno del PP pudo gestionar de modo deficiente- -de hecho, así fue- -la información y el manejo de la crisis suscitada por la masacre, pero de ningún modo ofreció datos erróneos ni menos mintió a la opinión pública. Las comparecencias de Aznar y Acebes dejaron taxativamente a salvo sus responsabilidades en este sentido, para quienes estén dispuestos a escuchar sin prejuicios la exposición secuencial de los hechos tal como fueron. Sensu contrario, ningún dirigente del PSOE, ni siquiera el presidente Zapatero, fue capaz de alejar la sospecha de complicidadcon las violaciones de derechos políticos registradas en los días sucedidos entre el atentado y las elecciones. Y en el caso del presidente, ni siquiera las condenó de forma explícita. Lo peor, sin embargo, es que, a punto de concluir la comisión con un expeditivo carpetazo que probablemente incriminará por mayoría a un PP que ha sido el único capaz de exculparse de sospechas, la mayoría de los españoles continúa pensando sobre las circunstancias del 11- M lo mismo que hace exactamente un año. Las encuestas certifican que el gran fracaso de la comisión es que no ha sido capaz de eliminar ningún prejuicio, limitándose más bien a certificar los ya existentes. Quizá por esa razón, para los dirigentes del PP constituya en el fondo un alivio el pronto cierre del expediente, aunque antes tengan que paEn la imagen, el Bosque de los Ausentes sar por el trago de una última e injusta incriminación sobre sus inexistentes responsabilidades. Nadie ha cambiado de opinión: ni los que piensan que Az Llegamos al aniversario del 11- M con las víctimas nar mintió para tratar de ganar las elecciones, ni los divididas, enfrentadas entre sí y con el Gobierno. Y que están convencidos de que ETA sigue detrás de la matanza, ni los que sostienen que el Gobierno atrajo ése sí que es el gran fracaso de este proceso estéril, la atención islamista con su apoyo a la guerra de que achacan a la algarada de las vísperas el más doloroso y el más difícil de restañar en lo que Irak, ni los el triunfo inesperado de la candidatura de electorales Zapatero. Todo está igual que entonces. Todo, salvo tiene de herida civil de nuestra democracia la vida de las víctimas, mortales o no, de aquella mañana de horror y sangre. no ha quedado en absoluto aclarada. Las energías que InteY ni siquiera en eso se ha avanzado. Antes al contrario, llegarior y el PSOE han gastado en evitar que los confidentes declamos al aniversario del 11- M con las víctimas divididas, enfrentaren en sede parlamentaria sólo han contribuido a oscurecer das entre sí y con el Gobierno, crispadas con los medios de comuaún más las suspicacias de la opinión pública, que a estas altunicación y con la clase política. Las víctimas, que son la fuerza ras tiene motivos para entender que la comisión ha sido un moral de la sociedad frente al terror, han sido utilizadas como fiasco del que los ciudadanos salen con mayor recelo aún del arma arrojadiza, ninguneadas en algunos casos, ofendidas en que tenían antes de comenzar el carrusel de unascomparecenotros, y en todos socavadas en su moral colectiva. Y ése sí que es el cias que apenas si han servido para ciertos ajustes retroactigran fracaso de este proceso estéril, el más doloroso y el más difívos de cuentas en el plano político. cil de restañar en lo que tiene de herida civil de nuestra democraEl balance de la comisión resulta del todo lamentable, toda cia. Que cada cual se atenga a sus responsabilidades y examine su vez que ni siquiera ha servido para dar una satisfacción a las papel en esta quiebra. Pero lo que la sociedad española no puede víctimas, que salen del proceso enfrentadas entre sí y con el entender, ni aceptar, es que se haya llegado a un deterioro tal que Gobierno, gracias a la inestimable colaboración del improvini siquiera exista un acuerdo claro para un homenaje tan sencisado Alto Comisionado que nombró el presidente Zapatero llo, inocente y elemental como que las campanas de Madrid topara crear un problema donde hasta entonces no lo había. Por quen el día 11 en la hora maldita de la mañana que ya marcará por lo demás, sigue pendiente para muchos españoles la cuestión siempre el futuro de todos. Cada uno en la medida de su responsade la autoría intelectual del atentado, que habrá de zanjar, si bilidad, debemos preguntarnos qué puede ser de un país que ni puede, el juez Del Olmo, y ha quedado intacta la investigación siquiera sabe unirse para llorar por sus muertos. director abc. es de la algarada mediática y popular que entre los días 12 y 13 de S de esperar que el ministro del Interior, José Antonio Alonso, un hombre habitualmente serio y ponderado, haya encontrado ya tiempo de arrepentirse de su impremeditada y bisoña declaración de hace diez meses, cuando, al acusar al anterior Gobierno del PP de imprevisión en el atentado del 11 de marzo, originó una crisis política que había de desembocar de modo inevitable en la creación de una comisión de investigación sobre la matanza de la que esta semana va a cumplirse el primer aniversario. Porque ésta es la hora en la que, a punto de concluir los trabajos de dicha comisión, lo único que puede inferirse de ellos es que, lejos de haberse aclarado los extremos que permanecían bajo la duda hace un año, las Fuerzas de Seguridad que Alonso dirige se han visto envueltas en nubes de sospecha que, en el mejor de los casos, resultan inconvenientes para la tarea de quienes han de vigilar y perseguir el mayor de los problemas actuales de la sociedad española, que no es otro que el terrorismo en sus diferentes facetas. La absurda acusación de Alonso, hija de un irresponsable calentón propio de los primeros días de ejercicio del poder, no sólo ha situado bajo la lupa de la desconfianza a algunos mandos y departamentos de la Guardia Civil- -sobre todo, a la comandancia asturiana- sino que ha colocado bajo los focos la actuación de departamentos esenciales como la UCO, además de poner de manifiesto la existencia de una turbia trama de confidentes policiales cuya relación con los hechos E Por libre A río revuelto, ganancia de pescadores, ha pensado Josep Lluís Carod- Rovira, que ayer calificó la crisis catalana como el final del régimen del pasado que representan PSC y CiU. Mientras Maragall pide a sus socios del tripartito que afronten unidos la ofensiva de las derechas ERC se quita de en medio. Cada uno a lo suyo en una partida en la que cada vez juega más gente. Vértigo La conferencia política celebrada ayer en San Sebastián por el PSE para aprobar su programa electoral sirvió para advertir los síntomas del temor que circula entre un sector de los socialistas vascos ante la posibilidad de que se imponga la estrategia de ciertos dirigentes que apuestan por el diálogo y la no exclusión quizás una puerta abierta a Batasuna- -bajo unas u otras siglas- -para volver a presentarse a los comicios. La indefinición de los límites de este arriesgado programa de acuerdos y cesiones pone a prueba la estabilidad del PSE, partido que trata de asomarse a una frontera que a muchos de sus militantes produce vértigo. Bajo el fuego La velocidad de nuestro vehículo no justificaba esa lluvia de fuego declaró ayer Giuliana Sgrena, periodista italiana cuyo convoy fue atacado por tropas americanas tras ser liberada en Bagdad. Las piezas no encajan en lo que debería haber sido un afortunado rescate y terminó en suceso, un episodio que, antes que condenas apresuradas, exige investigaciones rigurosas.