Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 Opinión DOMINGO 6 3 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil IGNACIO CAMACHO EUROPA Y EL VELO ISLÁMICO A sentencia de un tribunal londinense que ha amparado a una alumna musulmana, Shabina Begum, en su derecho a vestirse conforme a su credo religioso, ha reavivado el complejo debate sobre las relaciones de las sociedades europeas con las comunidades islámicas que se han instalado en ellas por efecto de los procesos migratorios. En última instancia, es el mismo debate que afecta al multiculturalismo, principio de organización de la diversidad cultural en sociedades abiertas y que, precisamente, presenta su flanco más débil a la hora de explicar la impermeabilidad de segundas y terceras generaciones de la inmigración musulmana a los valores democráticos. Los homicidios por honor como el de una joven turca que hace pocas semanas fue asesinada por sus hermanos en Alemania, son un ejemplo dramático del fracaso del multiculturalismo en sociedades especialmente receptivas. Resulta lógico que para un europeo, la demanda de Shabina Begum ante el Tribunal de Londres signifique, ante todo y en una primera impresión, una reivindicación de la libertad individual. Es una lectura de la situación coherente con el estado de libertades y derechos que garantizan las democracias, en las que la ciudadanía no es fruto de una adscripción identitaria Sin embargo, la generalización de este criterio como método de interpretar las costumbres foráneas lleva aparejado el riesgo de occidentalizar actitudes que distan mucho de ajustarse- -cuando no buscan directamente su destrucción- -a un sistema de valores democráticos. No en vano el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha declarado que la prohibición del velo islámico en aras de la educación de los jóvenes en la igualdad no vulnera ningún derecho fundamental (sentencia de 29 de junio de 2004) También ha dicho que es difícil a la vez declararse respetuoso de la democracia y de los Derechos Humanos y apoyar un régimen L basado en la Charia (ley islámica) que se desmarca claramente de los valores del Convenio (Europeo de Derechos Humanos) principalmente con respecto al lugar que reserva a las mujeres en el orden jurídico y a su intervención en todos los campos de la vida privada y pública conforme a las normas religiosas (sentencia de 31 de julio de 2001) La responsabilidad de los europeos- -gobiernos, instituciones, medios y ciudadanos- -es saber armonizar su cultura democrática, que entroniza la libertad individual, con el significado propio de costumbres que, si se traducen al lenguaje occidental, reducen el campo de visión del problema de la integración de los musulmanes. No hay que olvidar que Shabina Begum no impugnó una ley inglesa, sino el acuerdo alcanzado entre la dirección de su colegio y las familias musulmanas del mismo. El uso del velo islámico puede ser, por supuesto, un ejercicio discrecional de libertad individual, pero en su contexto natural, que no es el europeo, simboliza una forma de ordenar la sociedad conforme a directrices que no por estar interiorizadas por la mujer dejan de ser opuestas a la igualdad de sexos. La joven Begum presentó su éxito judicial como una réplica al clima de presión ejercida tras el 11- S sobre los musulmanes. No es cierto. Ante todo, el amparo judicial que ha recibido es fruto del sistema de libertades atacado en las Torres Gemelas y que ha permitido a Begum pedir justicia en condiciones que la mayoría de las mujeres musulmanas desconoce en sus países de origen. Son otras las razones que han llevado a gobiernos europeos plenamente democráticos a regular el uso de prendas significativas del credo musulmán, para favorecer la integración en sociedades respetuosas con la libertad y la igualdad, a las que aspiran llegar, antes que tarde, millones de mujeres musulmanas en todo el mundo. RAJOY EXIGENTE E LECCIONES DEL PARO ALEMÁN L desempleo en el mes de febrero superó los 5,2 millones de personas en Alemania, la cifra más alta desde 1945. Según las estadísticas oficiales, el país registra una tasa de paro del 12,6 por ciento, lo que está provocando una auténtica conmoción política y una seria crisis de confianza en el futuro. Es cierto que la cifra está exagerada por un generoso sistema que contabiliza como parados a numerosos perceptores de ayudas sociales que no serían desempleados según la metodología de la Organización Internacional del Trabajo. Pero eso no alivia la gravedad del problema, que se engrandece ante la opinión pública con las señales de estancamiento de la economía que han conducido a los cinco institutos oficiales a rebajar sus perspectivas de crecimiento. Y sin embargo, hay señales positivas de fondo. Aunque tarde, Alemania se ha enfrentado a su problema de falta de competitividad con reformas radi- E cales, impensables hace unos años y que en España serían descalificadas por neoliberales, en el seguro de desempleo, las prestaciones sanitarias o las pensiones de jubilación. Incluso, los trabajadores se han adelantado a los sindicatos y les han forzado a pactos en empresas muy simbólicas que conducen a reducciones de los salarios nominales a cambio del compromiso de mantenimiento de los puestos de trabajo; una respuesta inteligente ante la competencia de los nuevos miembros de la Unión Europea con mercados de trabajo más flexibles y regímenes fiscales más atractivos para la inversión. Pero las reformas tardan en producir efectos y no está claro que los alemanes tengan paciencia ante un gobierno que ha esperado demasiado. Ni siquiera hay certeza que serán suficientes. Toda una lección para el ejecutivo español ahora que ha presentado un plan de dinamización de la economía que es una nueva oportunidad perdida. N la entrevista que publica hoy ABC, Mariano Rajoy define con precisión los principios nucleares de una labor de oposición que califica- -de acuerdo con su estilo- -de dura, pero no estridente El líder popular se muestra crítico y exigente ante la notoria indefinición del Gobierno socialista en materia territorial: Rodríguez Zapatero no sabe qué hacer con España y se deja llevar por la presión de aliados coyunturales que representan a un porcentaje mínimo del censo electoral. En este contexto, es evidente que el PP no puede apoyar a ciegas una reforma constitucional de rumbo incierto. Nada se aclara con la consulta al Consejo de Estado, que da la impresión de ser una fórmula para ganar tiempo, exigiendo además al alto cuerpo consultivo un pronunciamiento que no le corresponde sobre decisiones estrictamente políticas. Rajoy habla al respecto, de forma significativa, de tomadura de pelo El líder del PP recupera, en definitiva, el enfoque de su elogiado discurso en el debate parlamentario sobre el plan Ibarretxe, que supo conectar con las inquietudes de una gran mayoría social, incluidos muchos votantes socialistas. Otras muchas cuestiones se abordan también en la entrevista. En particular, la compleja situación política catalana, donde la apuesta decidida en favor de Piqué supone avalar la presentación de la moción de censura y la presencia de los populares en el proceso- -ahora incierto- -de reforma estatutaria. Buena parte de las esperanzas electorales del PP se juegan en Cataluña y también en Andalucía. Ahí espera a Rajoy una tarea difícil, que está abordando con pragmatismo. Nada se gana encerrándose en la trinchera ni lamiendo las heridas del pasado, aunque siempre es importante aprender de la experiencia. Rajoy representa en el fondo y en la forma una opción por la política del sentido común, capaz de atender a los problemas reales de los ciudadanos y, a la vez, de marcar estrechamente al Gobierno respecto del modelo de Estado, conectando así con la opinión de la gran mayoría en favor de los principios de integración y convivencia reflejados en la Constitución vigente. En esta línea, la superioridad dialéctica que ha demostrado reiteradamente sobre el presidente del Gobierno en los debates del Congreso de los Diputados puede aportarle grandes ventajas en la percepción de la opinión pública. Recuperado el impulso de un partido dolido por la derrota inesperada, llega ahora el momento de rentabilizar el apoyo de muchos millones de ciudadanos que depositan su confianza en una oposición inteligente y firme.