Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 5 3 2005 Los sábados de ABC 105 VIVIMOS COMO SUIZOS ROSA BELMONTE EN LA CENA Jackson de juicios: los grados del terror infantil Los barcos salen todos los días a la pesca del skrei que se come fresco, seco o salado. Para obtener un bacalao seco se ha de colgar de las catedrales al frío aire polar durante al menos dos semanas on el comienzo del espeluznante macrojuicio francés, lo de Michael Jackson resulta de risa. O por lo menos una fechoría menor. Como diría Allen Ginsberg, la tragedia depende de la suerte (aunque no se refiera a esto a mí me viene bien la frase) Cualquiera de esos niños violados, torturados, prostituidos o corrompidos por sus padres, hermanos o abuelos (de verdad que la institución de la familia está sobrevalorada) daría lo que fuera por haber sido agasajado por el rey del pop. Y no por su propio y rijoso abuelo. Hombre, que, en lugar de darte un Werther s Original o un fuet de Casa Tarradellas, te alquila a un vecino para que éste haga guarradas (también hay que echar de comer aparte al vecindario de esos pobres niños) El caso es que ahora, gracias al juicio- espectáculo a Michael Jackson, hemos podido ver su casa por dentro. Madre mía. ¿Pero qué revistas de decoración mira este tío? En su Diccionario del diablo el gran Ambrose Bierce escribe de la excentricidad que es un método de destacar tan vulgar que los tontos lo usan para acentuar su incapacidad. Y no conoció al cantante. Pasen y vean. En la lúgubre escalera de Neverland aparecen sentadas en los escalones horribles muñecas de porcelana, pegaditas a la barandilla. Parece que van a ponerse a hablar, a dar vueltas a la cabeza o a bajar haciendo el pino puente. Ni la novia de Chucky da tanto respeto. Y en la cama del tonto extravagante, dos cojines con la cara de Peter Pan y un feo Troll apoyado en la almohada. Pero lo mejor, en la pared. Un cuadro de la Sagrada Cena. Con la calderilla que siempre le ha sobrado podría haberse comprado cualquier fruslería de firma (unos apuntes de Leonardo o algo así) Nada de eso. En el cuadro aparece él vestido con una chaqueta seudomilitar. Y junto al anfitrión de la cena, el mismísimo Jesucristo. Por lo menos podía haberse puesto túnica para no destacar entre los apóstoles. Igual que los que compran un cartel de toros con su nombre impreso entre los de Paco Camino y El Viti, o se encargan la portada del Playboy con su cara, Jackson se mete en la Sagrada Cena. No tiene hartura en el reino de la estulticia. En el caso criminal mi ignorancia es absoluta. Y me da la impresión de que la verdad suele estar reñida con los juicios, con el dinero y con los espectáculos televisivos. Pero perpetrar esa casa y llevar allí a los niños tiene delito. Hasta ahora siempre había pensado que eran unos privilegiados. Parece que sólo al aire libre. C