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84 Economía SÁBADO 5 3 2005 ABC AÑO DECISIVO PARA LA NEGOCIACIÓN MUNDIAL SOBRE EL COMERCIO MARIANN FISCHER BOEL COMISARIA EUROPEA DE AGRICULTURA ste año 2005 será decisivo en la ronda actual de negociaciones mundiales sobre el comercio. A primera vista, unas negociaciones complicadas sobre todo, desde las subvenciones a las exportaciones de queso hasta los aranceles sobre la importación de acero, pueden parecer aburridas y alejadas de las pre- E ocupaciones de cada día. Sin embargo, el llamado Programa de Doha para el Desarrollo representa de hecho un elemento esencial en los esfuerzos mundiales por impulsar el crecimiento económico en el mundo en vías de desarrollo. En las negociaciones anteriores sobre el comercio mundial, la agricultura se ha- bía quedado muy atrás respecto a otros sectores en lo relacionado con su disposiciónaadoptarcambios. Enlasnegociaciones de Doha, para sorpresa de muchos, el sector agrícola ha avanzado mucho más. Otros sectores tienen que recuperar ahora el terreno perdido para que la ronda pueda tener éxito. Como principal responsable comunitaria de la negociación agrícola, estoy resueltaa que la agricultura haga su aportación. A lo que no estoy dispuesta es a traicionarla. En 2005, la cuestión radica en cómo alcanzar un grado de ambición similar en otros ámbitos, tales como el acceso al mercado de bienes y servicios no agrarios, laregulacióndelafacilitacióncomercial, la propiedad intelectual y el anti- dumping así como el comercio y el medio ambiente. El Banco Mundial ha calculado que 300 millones de personas más podrían dejar de ser pobres en 2015 si estas negociaciones diesen como resultado un acuerdo completo, especialmente si se produce unaliberalizaciónsignificativadelcomercio entre los países del sur. La ruptura de las negociaciones en Cancún en septiembre de 2003 se interpretó entonces como unavictoriadelmundoenvíasdedesarrollo. La verdad es que la falta de normas siempre favorece a los más fuertes. Sijugamosbiennuestrascartasyalcanzamos un acuerdo equilibrado, todo el mundosaldráganando. Sóloconunprocesomultilateral podráncosecharlospaíses en vías de desarrollo los beneficios de un mejor acceso a los mercados de los países desarrollados y de la reducción de las subvenciones agrícolas que distorsionan el comercio. A este respecto, la Unión Europea ha tomado la iniciativa. La UE es, con mucho, la mayor cliente mundial de los productos agrícolas de los países en vías dedesarrollo. Una pruebadenuestrocompromiso es la iniciativa Todo menos armas por la que los 50 países más pobres del mundo pueden acceder libres de derechos a nuestro mercado. Las montañas de mantequilla y los miles de millones de excedentes indeseados que exportan a precios inferiores a los del mercado a unos confiados países de Tercer mundo son la caricatura de la Política Agrícola Común europea. La verdad es muy diferente en 2005. Nuestro gasto agrícola se ha congelado hasta 2013, de manera que las subvenciones directas disminuirán en términos reales un 8 pese a que estamos introduciendo progresivamente pagos a los agricultores de los diez nuevos Estados miembros. El porcentaje de la agricultura en el presupuesto de la UE bajará a un 35 para 2013, frente al 60 de 1989. Hace diez años, el 0,61 del PIB de la UE se destinaba a nuestros agricultores. Ahora esa cifra se sitúa en torno a un 0,43 y, transcurridosotros diezaños, habrá bajado hasta un 0,33 aproximadamente. Nuestras reformas de la PAC de 2003 y 2004 han paliadoen gran medida los efectos distorsionadores del comercio de nuestras políticas al disociar las ayudas y la producción. Se trata de una importante contribuciónauncomercioagrícolamundial más orientado al mercado, que hace más plausible el éxito de las negociaciones de Ginebra. La Ley agraria (Farm Bill) de los Estados Unidos tiene que revisarse en 2007, lo que brinda una espléndida oportunidad para que los EE. UU. sigan el camino de la UE, y para que al paso reduzcan quizá un poco su déficit. Con ocasión del acuerdo marcodelaOMCadoptadoelveranopasado, la UE se comprometió a acabar gradualmente con todas las subvenciones a las exportaciones agrícolas, mucho tiempotenidaspornuestravacasagrada, siempreque nuestrossocioscomercialeshicieran lo mismo. Gracias al acuerdo marco, la liberalización comercial agrícola en esta ronda debería de ser mucho más amplia que en la de Uruguay. Mi meta es alcanzar un acuerdo en la próxima reunión ministerial de los 148 países miembros de la OMC en Hong Kong, en diciembre. Ayudará no poco el hecho de que tengamos un liderazgo estable tanto en la UE como en los EE. UU.