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30 SÁBADO 5 3 2005 ABC Madrid El Rey cumplió con una tradición de la Familia Real de hace más de tres siglos Miles de devotos de Jesús de Medinaceli vitorean al Rey en su visita a la Basílica Hacía justo una década que el Monarca no acudía a venerar y besar los pies del Nazareno b Las colas kilométricas recorrían algunas calles del barrio de Las Letras con fieles llegados no sólo de la Comunidad, sino de varios puntos de España M. J. ÁLVAREZ MADRID. ¡Qué guapo es! ¡Y se le ve más delgado que en la televisión! ¡Es supersimpático! Estas frases rezumaban ayer el entusiasmo, la emoción y el calor popular de los miles de fieles que, bien protegidos por gorros, bufandas y los abrigos más gruesos de sus guardarropas, tal y como exigía la gélida mañana invernal, sentían una doble emoción. De un lado, por tener el privilegio de ver algunos, aunque sea de lejos a Su Majestad el Rey, y otros, los menos y más afortunados, de estrechar las manos e incluso besarle. Y, de otro, por la gran expectación, esperada pacientemente durante largas y heladas horas, de poder rezar y besar los pies de la imagen de Jesús de Medinaceli en la basílica desde donde hace más de un siglo- -1898- -es custodiado por los Hermanos Franciscanos Capuchinos. Y todo ello, tal y como es costumbre, el día más grande para estos devotos: el primer viernes de marzo. Don Juan Carlos sorprendió a todos al llegar más temprano de lo esperado- -20.35 en lugar de 20.45- En la puer- ta de la iglesia fue recibido por el párroco de la basílica, Luis Félix Ruiz. ¡No lleva abrigo! exclamaban varias mujeres maduras, admirando el temple del Rey. ¡Qué porte tiene! comentaban otras. Iba a cuerpo- -traje azul marino, camisa clara y corbata roja- -y tras saludar a cientos de personas, agolpadas a la entrada del templo, en donde fue vitoreado y aclamado, accedió al interior, cumpliendo así con una tradición que la Familia Real Española mantiene desde hace más de 3 siglos. El Rey oró en el templo y pidió los tres deseos de rigor al Nazareno FOTOS: JAIME GARCÍA frente de la que se encontraba el Provincial de la Orden, Domingo Montero, así como a una representación de las cofradías que veneran a este realista Cristo. A continuación firmó en el Libro de Reyes, donde Fernando VII fue el primero en estampar su rúbrica. Al salir al exterior se volvieron a reproducir las muestras de simpatía hacia su figura. Minutos antes de las nueve, el Rey abandonó la basílica, tras recibir una salva de aplausos de la multitud allí congregada y de quienes se sumaban, desde las cafeterías cercanas, abandonando el cálido interior y el cafelito Las largas filas de fieles, como serpientes zigzagueantes, partían de la entrada principal del templo para perderse por las estrechas calles del barrio de Las Letras: Huertas, Prado, Moratín, Alameda, Gobernador... haciendo gala de un envidiable sentido del humor y grandes dosis de fe, aliviados por el sol del invierno cuando tocaba o ateridos de frío, según por dónde discurriera la cola. El primer viernes de marzo se abren las tres puertas del templo: la de los peregrinos, que llegan desde España y el extranjero- -españoles radicados en EE. UU. Italia, Francia- andando o en autobús- -280 autocares llegaron desde el jueves- según explicó el párroco; 10.000 por la de los Esclavos, por donde acceden las cofradías del Padre Jesús de Nazaret, y, la principal, donde se espera a medio millón. Ésta se abrió a las 23.45 horas de la noche del jueves y permanecerá abierta hasta que el último feligrés que lo desee pueda realizar el besapiés o acudir a las 33 eucaristías. Tres deseos y el Libro Real Hacía una década que Don Juan Carlos no acudía a orar ante el Cristo de Medinaceli- -una talla del siglo XVII de la escuela sevillana- tal y como él mismo explicó. Ayer lo volvió a hacer unos minutos y tras besar el pie izquierdo de la imagen, el único vedado el resto del año cuando la talla está en su emplazamiento habitual, el camarín de la planta superior, pidió los tres deseos de rigor, de los que, según la leyenda de los feligreses, que le consideran milagroso, sólo se cumple uno. ¡Seguro que ha pedido paz y bienestar para España! se escuchaba a media voz. ¡Un nuevo nieto, el hijo de los Príncipes; me apuesto lo que quieras! decían dos jóvenes, una minoría entre tantas personas de avanzada edad. En la sacristía, el monarca saludó al resto de la comunidad religiosa al Medio millón de personas cumplirá la tradición de besar los pies del Cristo, según los cálculos del párroco Seguro que el Rey ha pedido paz y bienestar para España y que nazca pronto el hijo de los Príncipes