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ABC SÁBADO 5 3 2005 Internacional EL PARLAMENTO CHINO DEBATE NUEVAS REFORMAS 25 Los casi 3.000 delegados de la Asamblea se han propuesto construir una sociedad socialista en armonía para evitar que las crecientes desigualdades económicas y sociales acaben rebelando a los 800 millones de campesinos pobres Pekín teme una revolución campesina P. M. DÍEZ. CORRESPONSAL REUTERS PEKÍN. Desde los tiempos de los emperadores, todas las revueltas que han derribado al poder en China han surgido en el campo. Pero ¿puede haber una nueva revolución en este gigantesco país en pleno siglo XXI? Eso es lo que parece temer el régimen, que a partir de hoy celebra la reunión anual de su órgano legislativo, la Asamblea Popular Nacional. Junto con la promulgación de la ley antisecesión sus 2.988 delegados analizarán las crecientes desigualdades económicas y sociales. No en vano, entre las más de 4.400 propuestas presentadas destacan numerosas iniciativas encaminadas a reducir la abismal diferencia que separa a las ciudades, con una renta per cápita de 9.422 yuanes (865 euros) del atrasado mundo rural, donde los ingresos anuales no llegan a 2.936 yuanes (272 euros) Así, una de las consignas más repetidas los últimos días ha sido la necesidad de construir una sociedad socialista en armonía Un objetivo prioritario para el Partido Comunista si quiere seguir manteniendo el poder, porque, de los 1.300 millones de habitantes que tiene China, 800 son granjeros que apenas se han beneficiado del continuado crecimiento económico del país, superior al 9 por ciento. Fuerte crecimiento urbano Las ciudades de China doblarán su población y pasarán de los 530 millones actuales a 1.100 en 2050, una consecuencia de la modernización, que costará al país 1.900 millones de dólares. El coste de la urbanización del país equivaldrá al doble del producto interior bruto chino de 2000, según un estudio, elaborado por la Academia China de Ciencias, asesora del Gobierno de Pekín. Unos 12 millones de campesinos emigrarán a las ciudades, por lo que la población urbana, que actualmente representa el 40 por ciento de la total, pasará a ser el 75 por ciento, similar a la de países desarrollados. El éxodo rural es la única forma de resolver los actuales problemas de los campesinos señala el citado informe, que analiza nuevas medidas para que China consiga en el futuro inmediato un desarrollo sostenible. Además, la delincuencia se ha disparado y, con 4,7 millones de casos, se elevó un 7,4 por ciento el año pasado. Junto con el aumento de los robos, los incendios provocados y los fraudes económicos, los atentados con bombas, silenciados por los medios estatales, se han convertido en un grave problema de seguridad ciudadana al registrarse 1.130 explosiones en 2004. La mayoría de estos actos son perpetrados por agricultores o trabajadores insatisfechos que, como hizo el minero Bai Qinghua a finales de enero en la región de Xinjiang, se aprovechan de la facilidad para conseguir dinamita en el campo con el propósito de culminar sus criminales intenciones. Frustrado por haber obtenido una mísera compensación tras perder los dedos de una mano en un accidente laboral, a Bai Qinghua no se le ocurrió otra manera de protestar que matarse en un autobús lleno de pasajeros, por lo que, además del propio suicida, murieron diez personas más. Para evitar revueltas, el Gobierno ya ha anunciado exenciones fiscales para 730 millones de campesinos en 26 de las 31 provincias del país y la puesta en marcha de un plan, el Documento Número 1, que pretende paliar las diferencias entre ricos y pobres. Desde hoy, además, la Asamblea Nacional Popular estudia las medidas oportunas para reducir la miseria en China, cifrada en 26 millones de indigentes, frente a los 250 que había cuando, en 1978, empezaron las reformas económicas para abrirse al capitalismo. Inestabilidad Como ya ha reconocido el principal consejero del Gobierno sobre agricultura, Chen Xiwen, hay muchos conflictos en el campo que generan inestabilidad por lo que apostó por destinar no menos del 70 por ciento del presupuesto de educación y salud a zonas rurales Igual de alarmista se mostró el director de la Academia de Sociología, Lu Xueyi, quien advirtió de que los drásticos cambios que ha provocado la industrialización entrañan nuevas oportunidades, pero también riesgos sociales Entre ellos figuran la pérdida de las tierras de labranza a manos de empresarios y promotores inmobiliarios, el creciente desempleo en las ciudades por la masiva emigración desde el campo y la corrupción reinante en la Administración. China se encuentra en una encrucijada; puede evolucionar y convertirse en un país desarrollado de nivel medio o estancarse y caer en una espiral de caos resumió Lu. De forma paralela a su desarrollo, se ha extendido un gran descontento entre la sociedad china. En los últimos veinte años se han multiplicado por 500 las quejas que los ciudadanos presentan ante los tribunales de justicia. PUES VA A SER QUE NO F. PASTRANO D e las largas sesiones de la Conferencia Consultiva del Pueblo Chino (CCPPC, órgano asesor del Gobierno) y la Asamblea Nacional Popular (ANP, Parlamento) que se celebran estos días en Pekín, van a salir muchos asuntos, tres de ellos principales: la destitución del incómodo jefe del Gobierno local de Hong Kong, Tung Cheehwa (67 años) con una patada adelante que le situará en la vicepresidencia del CCPPC; la jubilación definitiva del ex presidente de la República Jiang Zemin (78 años) que abandona su último cargo como jefe del Ejército; y la aprobación de la llamada ley antisecesión De los tres, el que va a traer más cola será sin duda este último. La llamada ley antisecesión es en reali- dad una disposición por la que se regularizará el derecho de China a utilizar todos los medios, incluido el de la fuerza, para impedir que Taiwán se independice. Por eso en la isla rebelde prefieren llamarla ley anti independencia Dicen en Taipei que se trata de una excusa para dar luz verde a una eventual invasión de Taiwán. En Pekín, por el contrario, argumentan que lo único que trata es de frenar el separatismo, de mantener la paz. ¿Qué separatismo? Pues el de su presidente, Chen Shui- bian. ¿Y qué ha hecho Chen esta misma semana? Prometer que, al menos durante su mandato (hasta 2008) Taiwán no proclamará su independencia. Tres años de prórroga al contencioso con China y de tranquilidad para la difícil cohabitación doméstica entre un presidente independentista (en teoría) y un Gobierno conciliador con Pekín que ha ganado las últimas elecciones legislativas. ¿Independencia? Pues va a ser que no.