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10 SÁBADO 5 3 2005 ABC Nacional Maragall descarta disculparse por tercera vez ante la gravísima iniciativa judicial de CiU CiU opta por forzar la tensión con una querella tras tomar la iniciativa el PP en el Parlamento crisis del 3 en los tribunales y una moción de censura presentada por los populares, el clima político catalán aleja la posibilidad de un pacto por el Estatuto IVA ANGUERA DE SOJO BARCELONA. El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, reconoció ayer la legitimidad absoluta de la moción de censura presentada por el presidente del PP catalán, Josep Piqué, mientras calificaba de hecho gravísimo y sin precedentes la querella por injurias presentada por CiU contra su persona. En una declaración institucional forzada por la crisis desatada con su alusión al presunto cobro de comisiones por el anterior ejecutivo nacionalista, Maragall utilizó la vía parlamentaria escogida por los populares para deslegitimar la querella de CiU y señaló la gravedad de que el presidente de la Generalitat tenga que hablar bajo la amenaza de querella máxime cuando la frase recurrida ante los tribunales fue pronunciada en el transcurso de un debate parlamentario. En una nueva jornada de infarto para la clase política catalana, Piqué abrió el fuego con la presentación de una moción de censura al Gobierno presidido por Maragall a la que siguió la presentación ante la Justicia de la querella de CiU- -firmada por el número tres de la federación, Xavier Trias, no por sus cabezas visibles, Artur Mas y Josep Duran Lleida- -contra Maragall, el consejero de Obras Públicas, Joaquim Nadal, y el diputado de ERC Xavier Vendrell. Paralelamente, la Junta de Portavoces del Parlamento catalán aprobaba celebrar el debate de la moción de censura el 11- M- -decisión rectificada más tarde- -y desestimaba de momento la petición de Pleno extraordinario presentada por CiU, mientras se constituía la comisión de investigación sobre el hundimiento del túnel del Metro del Carmelo, origen de toda la crisis política catalana. Ni mis palabras ni el incidente parlamentario en su conjunto- -afirmó Maragall en referencia a la amenaza de Artur Mas sobre el futuro del Estatuto de Autonomía- -merecen una iniciativa de esta magnitud El presidente de la Generalitat dejaba así bien claro que no piensa volver a rectificar, b Con la tras aceptar la primera amenaza de Mas en el Pleno del pasado viernes y retirar sus acusaciones en aras del futuro Estatuto catalán, y reconocer esta semana en Uruguay que probablemente no había medido el alcance de sus palabras. El líder socialista expresó su indignación por la vía judicial adoptada por los nacionalistas y dejó bien claro que a partir de ahora su Gobierno pasa al ataque y que no habrá una tercera disculpa, tal y como se reclama desde CiU. Sin calumnia no habría querella Maragall expresó además su total confianza en el funcionamiento del Estado de derecho y dio por sentado que todas las fuerzas políticas catalanas harán honor al compromiso compartido de sacar adelante la reforma del Estatuto y la financiación catalanas. El president respondía así a la presentación de una querella que el presidente de CiU, Artur Mas, defendió poco después argumentando que el origen de la crisis está en las palabras del propio Maragall. Si no hubiera habido calumnia no habría querella argumentó el líder de CiU tras reivindicar su derecho a defendernos Declaraciones al margen, lo cierto es que el grado de crispación en el que se ha instalado la política catalana ha Pasqual Maragall se dispone a leer su comunicado en el Palau de la Generalitat Si en Navidades no se ha aprobado el Estatuto iremos a elecciones anticipadas reconocen fuentes del Gobierno tripartito dado al traste con las estrategias de los dos grandes partidos. Así, fuentes nacionalistas reconocían que un grupo de significados dirigentes de CiU, entre los que se encuentra el propio Jordi Pujol, no estaba de acuerdo con la presentación de la querella, que finalmente se hizo efectiva porque Convergèn- A LA ALTURA XAVIER PERICAY Si no fuera porque las miserias no suelen pasar a la historia, la jornada de ayer en Cataluña merecería ser calificada de histórica. Desde el restablecimiento de la Generalitat, nunca se habían concentrado en un solo día tanta sinrazón, tanta bajeza, tanta inmoralidad. Por la mañana, la Junta de Portavoces del Parlamento autonómico fijaba la fecha del 11 de marzo para la celebración del debate de la moción de censura presentada por Josep Piqué contra Pasqual Maragall, y ello pese a la protesta indignada del representante del Partido Popular, que consideraba que los demás grupos se servían de las víctimas para tapar sus vergüenzas y pese a que los propios medios de comunicación llevaban horas anunciando que el próximo viernes iba a ser declarado día de luto nacional. Luego vino la presentación de la querella por parte de los miembros de Convergencia i Unió, en un intento por forzar la rectificación pública de un presidente que se había limitado hasta entonces a farfullar, desde su exilio en Uruguay, vagos propósitos de enmienda. Llegada la tarde, y tras el jaleo causado por su decisión matutina, la Junta de Portavoces rectificaba y adelantaba el pleno de la moción al jueves 10. Y por si no bastaba con lo anterior, la misma tarde el propio presidente Pasqual Maragall convocaba a la prensa a palacio, a esa prensa de la que está quejoso, pues no le hace, al contrario que la uruguaya, entrevistas tranquilas y positivas. Tal vez por ello- -siguiendo el modelo ya practicado cuando Carod puso rumbo a Perpiñán- -eludió las preguntas y se limitó a leer un comunicado. Y comunicó lo siguiente: que le parecía razonable la moción de censura e intolerable la querella. Es decir, que le parecía razonable lo que va a ganar e intolerable lo que quizá vaya a perder. Y aseguró que iba a estar a la altura. Por suerte, no dijo de qué.