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ABC SÁBADO 5 3 2005 Opinión 5 Descartes Siete meses después de tomar posesión de su cargo, Carmen Fontes, directora general de Comunicación Exterior, antigua Oficina de Información Diplomática, será relevada por orden de Miguel Ángel Moratinos. El ministro de Asuntos Exteriores deja caer la primera pieza de su tablero antela más que discutible gestión que ha desarrollado. El problema de la diplomacia española, por lo visto, era ella. Los extremos del dolor Si el pasado miércoles anunciaba su intención de acudir y prestar su apoyo solidario al concierto De todo corazón organizado por la Asociación de Víctimas del 11- M para conmemorar el primer aniversario de la masacre, la AVT cambió ayer de opinión para desmarcarse del acto. Ante el previsible sesgo ideológico de la celebración, la asociación que preside José Alcaraz irá por libre en una jornada que, desafortunadamente, servirá para escenificar la ruptura entre las víctimas de un fenómeno, el terrorismo, politizado hasta el extremo del dolor de las víctimas. Alfonso X, el ídem A propuesta de la ministra de Educación, María Jesús San Segundo, quiso ayer el Consejo de Ministros recompensar el meritorio trabajo realizado por el comité de sabios de RTVE con una condecoración de altura. Había donde elegir, pero el Gobierno hiló fino y eligió la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X El Sabio, medalla que certifica que a cada gremio le llega su patrón. AP Hacia adelante. Desde hoy y hasta el próximo 14 de marzo, 2.988 delegados procedentes de toda China asisten en Pekín a la tercera sesión plenaria de la X Asamblea Popular Nacional, que se convoca una vez al año para elaborar nuevas leyes o reformar viejas disposiciones. La cita servirá para consumar la transición política que ha llevado al poder a la cuarta generación de tecnócratas chinos, encabezada por el presidente Hu Jintao, que asumirá definitivamente el relevo cuando su antecesor en el cargo, Jiang Zemin, dimita del último puesto oficial que ocupaba: el de máximo responsable del Comité Militar Central. En la imagen, agentes de la Policía Militar, ayer, en la plaza de Tiananmen. LA VÍA COMUNISTA AL CAPITALISMO FERNANDO R. LAFUENTE ARA Mao Zedong, sustituir lo viejo por lo nuevo era la esencia de la revolución. No era una idea, u ocurrencia, excesivamente original, pero le sirvió para emprender uno de los mayores genocidios del siglo XX- -un siglo de genocidios- -denominado, tal vez con siniestra sorna, revolución cultural Lo de Mao iba, literalmente, con bala, porque si existe un culto intocable en China es el cul- P to a los antepasados, algo que se entiende como una religión. Muerto Mao llegó Deng Xiaoping y comenzó la más asombrosa modernización de China desde los tiempos de la venturosa dinastía Qing. Lo de Mao quedaba, asesinatos incluidos, como una criminal gota de sangre en el mar de los tiempos, en la estela milenaria del antiguo Imperio del Centro. El maoísmo se esfumó tan lenta como con- tundentemente. La venganza de la historia, y de las víctimas, tenía un aliado encubierto: Deng. La reforma institucional se llevó con la exasperante paciencia china. Casi sin notarlo, pero implacable. Tiananmen significó la vuelta a las esencias represoras, pero las reformas eran imparables. Como en todas las dictaduras, el bienestar no produce monstruos sino ansias de libertad. Y en esas están en China. Por ello, el penúltimo peldaño de la renovación institucional se consumó ayer. Y llegará el último. Lo quiera o no el hasta hoy todopoderoso Partido Comunista Chino. Más convertido en una agencia de empleo público y un gestor de la bonanza que portador de una ideolo- gía- -de la que la población se siente tan ajena como de la pesca a pincho- -otrora tan amenazante. La política, o lo que queda de ella, impide un avance de las reformas estructurales que la economía, por mor del extraordinario éxito, exige; reformas, por cierto, que de no llevarse a cabo frenarían la inversión. No habrá involución política. Ahora bien, ¿cuál será la velocidad de las reformas pendientes? Hu Jintao, Wen Jiabao y Zheng Qinghong son las estrellas de la nueva generación de dirigentes. Confiarán en un modelo de liderazgo compartido. Inédito en China. Como inédito parece lo que se nos viene, desde China, encima: Oído, cocina