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24 VIERNES 4 3 2005 ABC Internacional Comienza en Francia el mayor juicio por pederastia, con 66 adultos en el banquillo Padres, hermanos y abuelos crearon una red de abusos a menores en una ciudad de provincias b Tres de los acusados corren el riesgo de ser condenados a cadena perpetua, y treinta y seis pueden ser penados con más de veinte años de reclusión JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Ayer comenzó en Angers (Maine- et- Loire, oeste) uno de los procesos criminales más monstruosos de la historia de Francia: 66 adultos serán juzgados por delitos de pederastia, sado masoquismo, prostitución, agresiones sexuales, perpetradas por abuelos, padres y hermanos contra 45 niños menores de quince años, violados, vendidos, torturados, corrompidos por unas monedas, una cajetilla de tabaco o un paquete de chucherías. Los delitos se cometieron entre 1999 y 2002 en la barriada obrera de SaintLéonard, en la periferia de Angers, una ciudad acomodada de provincias, en la región de los Países del Loira, reputada por sus vinos y arte de vivir Cuando la Policía descubrió la red de prostitución, proxenetismo y pederastia que deberá ser juzgada durante cuatro meses, las primeras revelaciones parecían tan descabelladas que nadie deseaba dar crédito a aquellos testimonios. Dos largos años de instrucción han permitido reconstruir en detalle el funcionamiento de varias siniestras bandas unidas en la depravación criminal. Treinta y nueve de los acusados están en prisión, y otros 27 en libertad condicional. Todos son hombres y mujeres de condición modesta o muy modesta, en el paro, de muy baja formación, acogidos mayoritariamente a la asistencia social, de edades entre 27 y 73 años. Todos los casos imaginables de corrupción pederasta han sido detectados, con una precisión escalofriante. En una primera familia, el padre y la madre comenzaron por violar a sus hijos, menores de quince años, obligándolos con castigos corporales a satisfacer sus caprichos sexuales. Esa primera familia invitó luego a unos vecinos a sumarse a sus sesiones de pederastia doméstica, en uno u otro domicilio, en el mismo inmueble. A la vista del éxito de tales sesiones gratuitas, uno de los padres comenzó a cobrar por ofrecer sus propios hijos a las bajas pasiones de otros vecinos, de la más diversa edad: mujeres jóvenes atraídas por el niño de un vecino; ancianos dispuestos a pagar por someter a sus caprichos a una niña del vecindario. A partir del tráfico de los dos prime- Cuatro de los magistrados, en la apertura del proceso ayer en Angers, en el oeste de Francia AP El macroproceso en cifras 26 hombres y 13 mujeres juzgados por crímenes sexuales, y 13 hombres y 14 mujeres procesados por delitos de la misma naturaleza. 45 niños menores de 15 años defendidos por cuatro asociaciones de beneficiencia, que acusan en varios casos a sus propios padres. 225 testigos han sido citados, y son previsibles nuevas convocatorias. Cerca de 2.000 horas de grabaciones de niños violados y agredidos sexualmente. Un dossier de 25.000 páginas y un acta de acusación de 420 páginas. tación. Cuando una vecina terminó por presentar una denuncia, la Policía tardó en conseguir testimonios: nadie sabía o deseaba saber. Hasta que la madre de un niño violado dio detalles muy precisos. Uno de los acusados no identificados es conducido por la Policía a la sala ros matrimonios, una tercera vecina se convirtió en agente comercial buscando y encontrando clientes o cómplices para pagar, participar y sumarse a las actividades depravadas del grupo primitivo. La red alcanzó los 66 adultos, matrimonios, solteros y solteras, hermanos y abuelos. Las tarifas y los comportamientos eran muy variados, en la monotonía criminal. El intercambio de niños y niñas entre matrimonios podía completarse con menudos servicios, o pagos en especies (víveres, tabaco, bebidas) AP Maniobras dilatorias A medida que la red fue creciendo en número, la prostitución infantil fue cobrando mayor importancia. Llegó a comerciarse con las grabaciones de sesiones pedófilas entre padres e hijos, vendidas a bajo precio por miembros de la familia. La red pudo funcionar y crecer durante dos años, en una barriada obrera de una ciudad de menos de 100.000 habitantes, porque la gran mayoría de los miembros eran colaboradores benéficos en varias organizaciones de asistencia social, donde tenían buena repuDurante varios meses, la Policía grabó muchas horas de testimonios infantiles. Con dificultades. Muchos niños tenían miedo a hablar. Aterrados. Hasta que comenzaron a dejarse llevar. Esos testimonios directos serán proyectados en la sala del tribunal de Angers. En principio, no está prevista la asistencia de los niños durante las primeras semanas del proceso, que ha comenzado con varias batallas de procedimiento. Algunos abogados de la defensa han intentado maniobras dilatorias. Han