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ABC VIERNES 4 3 2005 Nacional 21 CUIDAR A ENFERMOS JOSÉ CARLOS BERMEJO Director del Centro de Humanización de la Salud El Gobierno crea hoy 16 juzgados especiales de violencia doméstica ABC MADRID. Con motivo de la celebración el próximo 8 de marzo del Día Internacional de la Mujer, el Consejo de Ministros ha previsto aprobar hoy toda una batería de medidas que pretenden fomentar la igualdad de géneros. En primer lugar, y como recoge la reciente Ley Integral contra la Violencia de Género, el Gobierno dará luz verde a un decreto por el que se crean 16 juzgados especiales de violencia sobre la mujer que estarán distribuidos por todo el país. Barcelona y Madrid contarán con dos sedes, mientras que se ubicará una sola en Granada, Málaga, Sevilla, Palma de Mallorca, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Alicante, Valencia, Murcia, Vitoria, San Sebastián y Bilbao. Todos deberán empezar a funcionar a finales de junio. Además está prevista la aprobación de la estructura y funcionamiento de la Delegación Especial del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer y la creación del Observatorio de la Mujer, dos iniciativas también contempladas en la ley. Estos organismos estarán adscritos al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. La Delegación se ocupará de diseñar políticas y acciones públicas en relación con la violencia de género y el Observatorio realizará informes, estudios y propuestas en el mismo sentido. Un Plan para la Igualdad de Género en la Administración General del Estado y un acuerdo marco con el Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer serán otras iniciativas que obtendrán el apoyo del Ejecutivo. Se pedirá al Consejo de Estado que emita un dictamen sobre la reforma de la Constitución en cuatro puntos: igualdad del hombre y la mujer en la sucesión en la Jefatura del Estado, denominación oficial de las Comunidades Autónomas, mención a la Constitución Europea y reforma del Senado. Familiares de una mujer de 79 años asesinada por su marido en Sevilla día resistir y decidió cortar por lo sano, allá nos vamos los dos habría dicho Por su parte, Roberto Álvarez, psicólogo especializado en mayores, las personas que llegan a cometer actos como matar a su esposa enferma de Alzheimer están habitadas por un miedo intenso al sufrimiento, y la muerte se les presenta como una posibilidad de salvación, de liberación de semejante sufrimiento La persona que comete dichos actos, normalmente termina por suicidarse. Es posible- -apunta el especialista- -que quien se quita la vida después de quitársela a su pareja enferma no encuentre sentido a su vida, y piense que no merece la pena seguir viviendo sin ese ser al que tanto quería y que tan duro se le hacía cuidar. Por otro lado, es un modo de morir juntos J. L. ORTEGA El drama de los cuidadores En la otra parcela del drama, los expertos subrayan las dificultades que encuentran las personas que se hacen cargo de familiares con enfermedades degenerativas. Para Quico Prat, gerontólogo en la residencia San Camilo de Tres Cantos (Madrid) no nos damos cuenta del enorme coste emocional que el cuidador de un enfermo de Alzheimer debe pagar Nadie está preparado para cuidar a un enfermo de Alzheimer- -constata- puesto que el cambio que produce la enfermedad acaba por convertir al enfermo en un extraño para su mujer, su marido o su hijo. No le reconocen. Y la tarea de cuidar se hace a costa de renunciar a la propia vida Según datos de AFAL, únicamente el 3 por ciento de los enfermos mayores vive en residencias. Hoy las familias siguen desempeñando el papel fundamental en la calidad y cuidados de las personas mayores, lo que puede acarrear situaciones de sobrecarga, que pueden ser un factor de riesgo en situaciones como la de Granada sostiene Rosalía Mota. l drama del Alzheimer y de otras situaciones de impacto sobre familiares y cuidadores reclaman nuestra atención cuando vemos el final violento de situaciones recientes, que han terminado con el asesinato y el suicidio. Sentimientos y valores se han de dar cita sabiamente en cualquier reacción ante estos hechos. Sentimientos de indignación, seguramente, por ver el resultado; de rabia ante personas que ven truncadas sus vidas después de un largo periodo de dependencia o de dedicación al cuidado. Pero una mirada más atenta nos puede llevar a preguntar: ¿en qué situación económica, psicológica, social, afectiva se encuentran los cuidadores de enfermos? ¿Estamos procurando, tanto al enfermo como al cuidador, los recursos necesarios para vivir dignamente? La respuesta es seguramente negativa. Quien cuida a un enfermo de Alzheimer o en coma prolongado necesita un buen soporte social y afectivo. Y, con frecuencia, también psicológico, que le permita comprender qué le ocurre, especialmente cuando las reacciones son intensas. Iniciativas para apoyar a estas familias son loables, pero insuficientes. Y ¿por qué no dejarnos interpelar también por el sentido de la vida? En algunos casos, el encarnizamiento terapéutico es el causante de problemas mayores al final de la vida. Algo mucho más serio que la tan traída cuestión de la eutanasia. Sin valoraciones moralizantes hacia quien, en situación tan dramática comete actos que repugnan a la ética, pero ablandan el corazón comprensivo. Espero que despierten las conciencias de los ciudadanos ante una responsabilidad compartida: cuidar al frágil. Y frágil es también la familia. E