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ABC VIERNES 4 3 2005 Opinión 5 Heridas abiertas Ayer fue Irene Villa, delegada madrileña de la AVT, la que criticó al Alto Comisionado para las Víctimas del Terrorismo, a quien, dijo, no quieren el 90 por ciento de las víctimas No resulta fácil medir con números el malestar de un colectivo, pero las cifras expuestas por Villa revelan una situación crítica para quienes son representados por un político que, en vez de cerrarlas, reabre heridas. Rompecabezas Los fantasmas de la torre Windsor siguen apareciéndose, un día y otro también, por la línea del cielo madrileño. Ya no hay dudas sobre su desafiante presencia en el edificio en llamas, pero los enigmas, viejos y nuevos, se amontonan como escombros en la mesa del juzgado que instruye el caso, que ha decidido volver a llamar a los vigilantes que patrullaban en el Windsor la noche del siniestro. Las cintas grabadas por las cámaras del edificio y los primeros testimonios del personal de seguridad no terminan de cuadrar en el rompecabezas, quemado, del Windsor. Sin dudas En estas circunstancias, yo no hubiera ido a un encuentro con el señor Rovira dijo ayer Jaime Mayor Oreja en referencia a la reciente entrevista mantenida por Piqué con el líder de ERC. El responsable del PP en Estrasburgo expresa en voz alta un estado de opinión latente en las filas del PP y que Piqué- -por mucho que lo intente, y se ponga como se ponga- -no ha conseguido disolver. EL OSCAR DESENFOCADO ROSA BELMONTE SIGEFREDO A este lado del río. Tras recoger en Los Ángeles su Oscar a la mejor canción y de regreso a Madrid, Jorge Drexler afirmó ayer que espera que el premio obtenido por Al otro lado del río sea únicamente un empujón que le ayude a trabajar con más infraestructura pues, en opinión del cantante uruguayo, el éxito no es el centro, sino un efecto colateral y a veces pernicioso Con la estatuilla en la mano y encima de un escenario, el de la sala Galileo, en la que llegó a actuar para veinticinco personas, Drexler recordó la composición de la pieza musical galardonada: Creo que lo soñé. Leí el guión, me fui a dormir y me levanté con la sensación de que tenía que hacer una canción sobre una escena en un río ESULTA sorprendente que la Academia seleccione a un señor para optar al Oscar y luego se permita a los organizadores de la velada decidir si es lo suficientemente famoso como para dejarlo cantar. Pues va a ser que no. Usted no sabe quién soy yo. Exactamente. Claro, que tampoco la Reina de Inglaterra sabe quién es Eric Clapton. Ni falta que le hace. En fin, que a esos señores que deciden dónde está el espectáculo (cosa que dudo) les parece más razonable reunir a la extraña pareja formada por Carlos Santana y Antonio Banderas con el fin de perpetrar Al otro lado del río Del río Pecos, no te digo. That s entertainment. O no. Yo no soy fan de Jorge Drexler, como tampoco de Silvio Rodríguez o de Caetano Veloso, más que nada porque me duermo de pie, pero no me cabe duda de que lo que Drexler cantó cuando recibió el Oscar era infinitamente mejor (incluso aventuraría que era una canción distinta) que lo que salió de las cuerdas vocales del bueno de Antonio Banderas. De verdad que Charo Baeza (por buscar una hispana conocida al otro lado del Océano Atlántico) habría dado más espectáculo. Después de la humillación, presunto final feliz. Porque los organizadores no son los que votan, que si no gana la de Shrek II (confieso que ésta me encanta) Vamos con el happy end. Por un lado Jorge recibe el Oscar; por otro, se lo entrega el gran Prince (es que es para arrodillarse) y, por otro, el uruguayo pudo cantar aunque sólo fuera el estribillo. Eso sí, estuvo a punto de romperse el cuello con ese micrófono puesto a la altura de la enana de Poltergeist Ahora bien, si no llega a ganar habría tenido razones suficientes para demandar a los botarates que decidieron que Banderas cantara (o lo que fuera que hizo) Si no hubiera tenido la oportunidad de atacar unas estrofas la gente de allí podía haber pensado que eso de antes era la canción nominada. Banderas se santiguó cuando oyó el nombre del ganador. Se había quitado un peso de encima. R