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4 Opinión VIERNES 4 3 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil IGNACIO CAMACHO NUEVO CLIMA ENTRE IGLESIA Y GOBIERNO ESPUÉS de un largo periodo de desencuentros, parece que las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno socialista se orientan hacia cauces razonables. La reunión entre la vicepresidenta del Gobierno y el vicepresidente de la Conferencia Episcopal ha concluido con un comunicado conjunto en el que se habla de relaciones correctas y fluidas diálogo constructivo mutuo respeto y, en definitiva, de disposición por ambas partes al buen entendimiento. Nada concreto, ciertamente, pero hay indicios significativos de que el buen sentido se impone paulatinamente en el ámbito gubernamental, superando una extraña ofensiva promovida en nombre de un laicismo radical y trasnochado. Una estrategia, por lo demás, que no conduce a ninguna parte, porque el arraigo de la religión católica en la sociedad española exige una dosis notable de prudencia política a la hora de abordar cuestiones con fuerte impacto sobre la conciencia de muchos millones de ciudadanos. Bienvenida sea, por tanto, la nueva retórica, que suena mucho mejor que aquellas expresiones ridículas como la calificación de casposos hacia ciertos sectores del Episcopado por parte de un alto cargo socialista. Sin embargo, no basta con las buenas palabras. Es importante que el Gobierno se haya comprometido a no promover la reforma de los acuerdos Iglesia- Estado, que establecen un régimen de relaciones satisfactorio para todos. Hace pocos días, el Consejo Escolar del Estado ha adoptado un acuerdo desafortunado, solicitando su derogación en materia de educación. La vicepresidenta Fernández de la Vega y el ministro López Aguilar vienen así a desautorizar a quienes han impulsado un programa radical en contra de la asignatura de Religión. Hay otros muchos asuntos en la agenda: cuestiones que afectan al derecho a la vida, como el aborto y la eutanasia; proyectos avanzados sobre el matrimo- LA SOMBRA DE ETA ACE tiempo que el sector dominante en el socialismo vasco, por contabilidad electoral, decidió no emplearse a fondo para evitar la presencia de Batasuna en las elecciones vascas. Las candidaturas de los proetarras podrían servir al objetivo del PSE de evitar una mayoría absoluta del tripartito vasco- -PNV, EA e IU- -y abrirían el abanico de opciones de gobierno, en las que ningún grupo, salvo el PP, estaría excluido de la agenda socialista. Sin embargo, Batasuna es ETA, no sólo porque lo hayan dicho el Tribunal Supremo y el juez Garzón, sino porque su existencia política se debe exclusivamente a los intereses de la banda terrorista. La continuidad de los atentados y la negativa de Batasuna han bloqueado cualquier bálsamo legal que permitiera la concurrencia de listas explícitamente proetarras. Por eso, la Junta Electoral del País Vasco rechazó la designación de sus representantes electorales. Pero ha surgido un sucedáneo, Aukera Guztiak, una agrupación de electores a cuya legitimación han acudido con una rapidez inusitada no sólo destacados dirigentes socialistas, como el secretario general del PSE en Vizcaya, José Antonio Pastor, sino también el portavoz de Jueces para la Democracia en el País Vasco, Jaime Tapia. Uno y otro han actuado como letrados de Aukera Guztiak, reclamando el derecho de esta agrupación electoral a presentarse a las elecciones. Es llamativa la sensibilidad democrática y jurídica demostrada por Pastor y Tapia- -en general, la de Jueces para la Democracia en el País Vasco por las tesis nacionalistas, como la euskaldunización de los jueces- aunque habría sido más lógico que sus argumentos hubieran sido esgrimidos por los propios interesados. Sin duda, la presunción de inocencia ampara a Aukera Guztiak, aunque nadie debería escandalizarse de que se sospeche de una candidatura de izquierda abertzale en cuya presentación no hubo una sola mención a ETA ni una condena al terrorismo, y sí muchas apelaciones al conflicto y una acusación continua al Gobierno de Madrid por la imposibilidad de que todas las opciones políticas que representan a nuestro pueblo puedan participar en las próximas elecciones autonómicas Presunción de inocencia, tanto como indicios en contra. La sombra de ETA es alargada. La responsabilidad de verificar que Aukera Guztiak es un candidatura limpia recae en el Gobierno y en el fiscal general, Conde- Pumpido, a quien ha de reconocérsele que ha manifestado con toda rotundidad su disposición a impugnar las candidaturas que estén contaminadas por la trama batasuna. Así debe ser, porque es la única manera de que el Estado de Derecho se imponga en todos los frentes al terrorismo. Aunque algunos, por cálculo electoralista, jueguen a tres bandas con las leyes. D nio homosexual y la reforma legislativa en materia de adoptación, de divorcio y de investigación con células madre; en fin, en un terreno más pragmático, la financiación de la Iglesia, puesto que el actual formato del IRPF debe ser objeto de revisión al finalizar el ejercicio actual. Se anuncia la reunión de diversas comisiones sectoriales al respecto, pero parece obligado- -si el Ejecutivo no quiere incurrir en más contradicciones- -que el espíritu de concordia presida a partir de ahora una relación que se había deteriorado profundamente. La Constitución de 1978 establece en su artículo 16 una fórmula muy equilibrada para regular las relaciones entre la Iglesia y el Estado, al determinar que los poderes públicos deben mantener relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones. La gran mayoría social contemplaba con perplejidad la ofensiva contra la creencia mayoritaria, al tiempo que el Gobierno se complacía en realizar gestos públicos de simpatía hacia otros credos minoritarios. Aunque, como empieza a ser habitual, no ha podido cumplir las promesas, según demuestra el caso de los profesores de religión islámica en la escuela pública. Sería razonable que el nuevo clima se plasmara en una entrevista al máximo nivel entre el presidente del Gobierno y el de la Conferencia Episcopal, una imagen que podría contribuir a encauzar la crisis promovida desde sectores del PSOE que buscan banderas de enganche para sus aliados de izquierda. Hace unos días, destacaba la Prensa italiana que la última reunión del Papa antes de su ingreso en el hospital se celebró con un grupo de obispos españoles. Al parecer, Juan Pablo II concluyó la entrevista preguntando a los prelados: Pero ¿qué hace Zapatero? Si se confirman las expectativas, habrá sin duda menos motivos de preocupación para una parte importante de la sociedad española. H LÍBANO SOBERANO A reorganización estratégica del Oriente Próximo que trata de poner en marcha la nueva Administración norteamericana exige una solución soberana para el Líbano. En realidad, este pequeño país ha sido una de las cuestiones sin resolver desde que en 1990 se puso fin a la guerra civil con la intervención decidida de Siria. Campo de batalla cruzado entre sirios e israelíes, y entre éstos y los palestinos, el Líbano se vio desgarrado brutalmente por varios frentes de combate transversales durante quince años. A las guerras libradas por otros en su territorio se sumaron las que los propios libaneses llevaron a cabo entre sí, movidos por sus diferencias religiosas y políticas. El balance de todo ello fue el caos en el que se sumió el país y del que a duras penas ha ido poco a poco saliendo, aunque a costa de tener que aceptar una soberanía tutelada por su poderoso vecino sirio. L Desde la retirada israelí del sur del Líbano en 2000, la exigencia del abandono de las tropas sirias que ocupan el valle de la Bekaa ha ido creciendo dentro de la sociedad libanesa. El asesinato del ex primer ministro Hariri ha sido el desencadenante de una oleada de indignación popular que ha llevado a forzar la dimisión del Gobierno de Omar Karami y a que la oposición exija abiertamente la salida de las tropas sirias del país. La presión de la comunidad internacional debe incrementarse aún más. En este sentido, la influencia norteamericana y francesa se está demostrando decisiva y los sirios ya han empezado a dar síntomas de flaqueza en su renuencia a abandonar sus inconfesados sueños de una Gran Siria que incorporase de hecho al vecino Líbano. Una vuelta de tuerca más y seguramente el Líbano recobrará, por fin, su independencia.