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52 BIOGRAFÍAS VIVAS CURRO ROMERO JUEVES 3 3 2005 ABC 1 diciembre 1933 Francisco Romero López nace en Camas (Sevilla) de familia modesta. A los 12 años entró a trabajar de zagal del ganado en el cortijo Gambogaz: ahí nació su afición 18 marzo 1959 Toma la alternativa en Valencia, con Gregorio Sánchez de padrino y Jaime Ostos de testigo. Había debutado de luces en la placita sevillana de la Pañoleta, en 1954, y ese mismo año hizo en Utrera su primer paseíllo con picadores. 19 abril 1959 Primera corrida en la Maestranza de Sevilla (gran triunfo, con dos orejas cortadas a un toro de Peralta) 19 de mayo: alternativa en Madrid (suspensión por lluvia) 19 junio 1960 Primera salida por la Puerta del Príncipe en la Maestranza (cinco en total en su carrera) En Madrid salió por la puerta grande siete veces (la primera, en 1959) CURRO ROMERO Camas (Sevilla) 1935 El maestro, de esencia y oro Hizo cada paseíllo como si fuera el primero. Y quizá por eso, el último no fue su adiós: después de 40 años en los ruedos, aún triunfa en la memoria de los aficionados mpecé a querer ser torero cuando escuchaba los oles en el cortijo de Gambogaz, por las tardes, los días de viento Yo en Gambogaz guardé vacas, guardé ovejas, guardé cochinos. Era un zagal y mi camino era trabajar en el campo toda mi vida. Entré ganando treinta reales diarios, 7,50 pesetas... Esto- -que es el principio del libro- -lo ha vivido Curro Romero pero lo escribe Antonio Burgos, quien para contar la vida del Faraón de Camas cargó la suerte del relato en primera persona. Y con la gracia y el aroma que demoran del morro al rabo un cadencioso pase de pecho, así templan también el ánimo del lector estas páginas en que un maestro va deslizando la biografía de otro maestro, como vestidos ambos de esencia y oro. Curro y romero, arte y buena planta: Lo que me gusta más es dar la A T I S vuelta al ruedo Rn con una ramita co de romero, el símbolo de mis D O M I partidarios CURRO ROMERO, Curro Romero toLA ESENCIA reó tan bien, tan lentamende Antonio Burgos te bien, que las manecillas 384 páginas se habían detenido para ver torear según dijo en una crónica de ABC Vicente Zabala. No importa que los relojes, después, echasen a andar otra vez y no pararan, porque Curro siguió hasta los sesenta y cinco años: las grandes faenas, a los toros; los mejores desplantes, a la edad. En su plenitud torera- -digamos 1961- -toreó tan fragante que se empezó a hablar del Tarro de las Esencias pero un año después, el mismo en que se casó con Concha Márquez Piquer, tres cornúpetas, de otras tantas cornadas, casi rompieron el frasco. No sólo los toros cogieron a Curro; a veces también lo cogieron los hombres. En una corrida de 1967, en Las Ventas, se negó a matar un sobrero por considerar que estaba toreado; fue detenido y pasó la noche preso. Y en la misma plaza, veinte años después, un espectador saltó al ruedo y llegó a derribarlo. Era el hado del Currobetis término que había pasado a designar la irregularidad el sol y la sombra que compartía con el equipo de sus preferencias: las tardes para respirar romero o las tardes negras. Los ecos de sus detractores se pierden por los burladeros de la historia. La voz de Curro, que aquí es la de Burgos, resonará siempre por la puerta grande. E G NG O CÓMO CONSEGUIR EL LIBRO Domingo 6 de marzo, gratis con ABC Con los tres cupones del jueves, viernes y sábado EL Alternativa en la plaza de Valencia, en 1959. A la derecha, Gregorio Sánchez, que actuó como padrino; al fondo, Jaime Ostos, testigo Su boda con Concha Márquez Piquer fue un acontecimiento. Imagen con sus hijas Coral (muerta a los 20 años en accidente de tráfico) y Conchita (a la derecha) Con Carmen Tello, su actual mujer, musa de los últimos años