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ABC JUEVES 3 3 2005 23 El tribunal que juzgará a Sadam pierde a uno de sus jueces y a un abogado, asesinados en Bagdad Estados Unidos acentúa su campaña para exigir la retirada de las tropas sirias estacionadas en el Líbano Europa quiere y no puede en Palestina Israel considera que la posición del Viejo Continente no es equilibrada b Sus esfuerzos vienen de lejos, pero el veto israelí a un papel político del Viejo Continente en Oriente Próximo hace que se limite a firmar los cheques: 2.500 millones de euros en la última década JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Londres, el martes, y Bruselas, ayer, se han convertido esta semana, por unas horas, en capitales prestadas de ese Estado palestino que no existe ni tiene visos de existir en lo inmediato. Otro esfuerzo europeo para aportar su granito de arena en la resolución del endémico conflicto entre palestinos e israelíes. Otro esfuerzo, según todos los indicios, baldío, al menos en lo que a su envoltorio político se refiere. Suele decirse que dos no bailan un tango si uno no quiere. E Israel, como lo ha demostrado de palabra y con hechos los últimos años, no quiere bailar el tango, por mucho que en Bruselas hayan aprendido los pasos en las barriadas más simbólicas de Buenos Aires, con los europeos. El antisemitismo europeo AP Solana prometió ayudar a la ANP en el importante periodo que va de aquí al verano, en el proceso electoral y en los momentos de la retirada de Gaza, con apoyo a las estructuras de su nuevo Estado y también en aspectos de seguridad Parece claro que en el reparto de misiones, a Europa le va a corresponder la reconstrucción institucional, más que la seguridad sobre el terreno. De palabra. Sin ir más lejos, las de Ariel Sharón en diciembre ante sus embajadores en los países de la UE: Europa no puede participar en el proceso de paz en Oriente Próximo porque sus posiciones políticas no son equilibradas con Israel El primer ministro hebreo aprovechó además la ocasión para denunciar la crecida del antisemitismo en el Viejo Continente. Con hechos. Alejados ya en el tiempo, algunos más que otros: la ausencia de la UE, por ejemplo, en la cumbre de Wye Plantation; o en la de Camp David en 2000 entre Ehud Barak, Yaser Arafat y Bill Clinton; o en la de Áqaba en junio de 2002 entre Sharón, el entonces primer ministro palestino, Mahmud Abbas, y George W. Bush... Hechos mucho más recientes, como la negativa de Israel a participar, ni siquiera ha querido enviar a un observador, en el encuentro de perfil bajo sobre Palestina de este martes pasado. Israel no considera a Europa un mediador neutral en el conflicto fue uno de los argumentos manejados por el Ministerio hebreo de Asuntos Exteriores para justificar su ausencia. A Tel Aviv no le importa en absoluto, más bien lo agradece como potencia ocupante ya que se ahorra esfuerzos y mucho dinero, que Europa invierta en los Territorios Palestinos a fondo perdido; que financie proyectos de cooperación (el más emblemático, el aeropuerto de Gaza) que luego son destruidos en las operaciones de castigo del Tsahal sin que Bruselas dé un puñetazo encima de la mesa; que reconstruya la Administración palestina; que reforme los servicios; que vigile el desarrollo de las elecciones; que se vuelque en ayuda humanitaria; que asesore en la redacción de una Constitución; que firme cheques, uno tras otro hasta recogerse 2.000 millones de euros en la última década, 250 millones este año, siempre y cuando el dinero, como ha acusado en más de una ocasión sin demostrarlo, no sirva para financiar a los grupos terroristas palestinos. Pero de cuestiones políticas, de intervención directa en las negociaciones de fondo, de participación determinante en citas, cumbres o conferencias, nada de nada. La EU, actor secundario Lo máximo, un papel secundario de facilitador. Y poco más pese a los indudables esfuerzos realizados durante siete años por el entonces enviado especial de la UE y hoy ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y por el actual jefe de la diplomacia europea, Javier Solana. Ni siquiera se le reconoce en Tel Aviv, tampoco en Washington, a la Hoja de Ruta su indudable acento europeo y español. Pese a haber sido diseñada por Moratinos y Solana, fue Colin Powell quien se apuntó el mérito. Ayer, Abbas pidió en Bruselas mayor peso de la UE en las negociaciones políticas entre israelíes y palestinos. También lo pedía con insistencia Yaser Arafat. Sin éxito. Abu Mazen sabe también de sobra que dos, Israel y Europa, no bailan un tango, si uno (Israel, que goza de una relación de amistad y comercial privilegiada con esa UE tan dividida respecto del sempiterno conflicto de Oriente Próximo) no quiere. EE. UU. asumirá la seguridad En este último aspecto, las perspectivas han quedado un tanto difuminadas sobre las expectativas iniciales de la UE. De la conferencia de Londres se ha desprendido que ese papel director en materia de seguridad se lo reserva EE. UU. y si hiciera falta podría orientarlo a través de la OTAN (su secretario general, De Hoop Scheffer, estuvo en Israel la semana pasada) por lo que los países europeos lo tendrán que hacer de forma individual. Abbas se reunió también con el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, que se declaró muy esperanzado por las perspectivas de paz en la región, pero frustrado por el hecho de que la mayor parte de los proyectos financiados por la UE han sido destruidos en los últimos años. Hay que poner fin a la violencia, venga de Israel o de los grupos terroristas, porque ya es hora de que la gente tenga una oportunidad de paz dijo Barroso. Una soldado israelí comprueba la identidad de una mujer palestina en el paso de Qalandia, entre Jerusalén y Cisjordania AP