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ABC JUEVES 3 3 2005 Nacional 19 Un octogenario ahorca a su mujer y se quita la vida ingiriendo salfumán Todos los días salía a pasear con su esposa, ciega y enferma de Alzheimer JON PAGOLA GRANADA. ¿Fue una cruel salvajada o el último capítulo de una historia de amor? Los vecinos de la localidad de Algarinejo (Granada) se hacían esta pregunta después de la cadena de sucesos ocurridos entre las siete de la mañana del lunes y las diez de la mañana de ayer. José E. J. de 83 años, falleció en el Hospital Clínico de la capital granadina tras ingerir salfumán y cortarse las venas, y todo ello después de haber matado a su mujer, Carmen C. A. de 84 años, a la que ahorcó en el domicilio del matrimonio. Fuentes de la Guardia Civil descartan que el móvil del crimen esté relacionado con un nuevo caso de violencia doméstica, ya que no hay antecedentes de malos tratos ni era un hombre violento Las primeras investigaciones apuntan a que fue un acto de desesperación para acabar con su sufrimiento. Juana, que es como la conocían en el pueblo, era ciega, padecía de varias enfermedades físicas fruto de su avanzada edad y tenía Alzheimer, según el testimonio de todos los vecinos contactados por ABC. José cuidaba de ella. En los últimos años, la salud de su mujer cayó en picado y los achaques que acompañan a la vejez también estaban haciendo mella en él. Pocas veces salían de casa. Y cuando lo hacían, casi siempre acababan en el mismo lugar: la plaza del pueblo. En Algarinejo, que tiene una población de 5.325 habitantes y está situado en la Comarca de los Montes Occidentales de la provincia de Granada, un gran número de personas sigue viviendo en el campo, tanto en cortijos aislados como en pequeñas cortijadas. Sus habitantes mantienen formas de producción y costumbres que vienen de antiguo y aún hoy funciona la economía de autosuficiencia. Segundo caso en 2005 El pasado 12 de enero, un hombre de 86 años acabó presuntamente con la vida de su esposa, de 84, en la localidad oscense de Tamarite de Litera. Él apareció ahorcado en el garaje de su casa; ella, que padecía un avanzado Alzheimer, degollada en su dormitorio. Llevaban casados más de cincuenta años Muy similar el suceso ocurrido el 13 de septiembre de 2004. Un anciano de 89 años acuchilló hasta la muerte a su esposa, de 88, que padecía la misma enfermedad. El 12 de diciembre, otra anciana, en coma irreversible por un infarto, falleció a manos de su marido rebaja con agua y que se suele emplear, entre otras cosas, para limpiar el suelo. Aún con vida, les contó que había ahorcado a su mujer, según el relato de hechos del que dispone la Guardia Civil. A continuación, varios agentes del Instituto Armado y otros tantos efecti- vos sanitarios se acercaron al lugar de los hechos. No pudieron salvar a Carmen, pero se ocuparon del presunto parricida y lo trasladaron al hospital clínico de Granada. El martes por la mañana, los restos mortales de Carmen recibieron sepultura. Un día más tarde, fallecía José. Siempre juntos El hogar del pensionista de la calle La Redonda también sigue siendo un habitual punto de encuentro para muchos de ellos, incluidos José y Carmen. Venían por aquí, pero no mucho; preferían ir por la plaza arriba y abajo cuentan desde la dirección de este centro. También en el Ayuntamiento conocían a la pareja, como suele ocurrir en la mayoría de los pueblos pequeños. Hace poco estaban tomando una consumición en una terraza de un bar. Ahí estaban los dos. Él siempre cuidaba de ella recuerdan fuentes municipales. Ahora todos se echan las manos a la cabeza. En la madrugada del lunes, los hijos del matrimonio se encontraban en el domicilio paterno y un estruendo que venía de la planta de abajo les despertó. Cuando bajaron se encontraron a su padre sangrando por la boca. El anciano había ingerido salfumán, un ácido clorhídrico, no sulfúrico, que se