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16 Nacional JUEVES 3 3 2005 ABC Condenan a una ikastola y a un alumno por el acoso grave a una menor Todos sabían lo que estaba sufriendo nuestra hija denuncian los padres de los agresores tres meses de tareas socioeducativas y al centro escolar de Vitoria, que indemnice a los padres con 12.000 euros A. MORAZA VITORIA. Todos sabían lo que estaba sufriendo mi hija desde hacía meses y nadie nos dijo nada Pilar y Joaquín son los padres de la niña que durante siete meses fue objeto de acoso físico, síquico y sexual por parte de un grupo de diez compañeros de clase en la ikastola Olabide de Vitoria. Los hechos ocurrieron en el curso 2001- 2002, cuando la menor tenía 13 años, pero ni han olvidado ni olvidarán fácilmente lo sucedido. Una vez que el Juzgado de Menores ha condenado ya al cabecilla del grupo a tres meses de tareas socioeducativas y a la ikastola Olabide de Vitoria, en donde ocurrieron los hechos, a indemnizar a la víctima con 12.000 euros, los padres- -que prefieren preservar su imagen y su identidad completa- -arremeten contra el comportamiento del centro, de la tutora a la que la pequeña confesó los hechos y de la inspección de Educación del Gobierno vasco. Las agresiones ocurrieron durante el curso 2001- 2002, en una clase de segundo de ESO y en ellas estaban implicados diez alumnos. Al parecer, cuando se iban los profesores, el joven condenado, que tenía 14 años en aquella época, y otros compañeros, ultrajaban a la menor, escupiéndola, golpeándola y tocándola en los pechos, las nalgas y los genitales mientras otro vigilaba que no se acercase nadie. El resto de compañeros de clase eran conscientes de lo que ocurría, aunque nunca trataron de ayudar. El juez, en su resolución, señala que en el centro hubo descoordinación ante una denuncia de relevante gravedad Los padres recuerdan que tuvieron conocimiento de la dura experiencia b El juez impone al cabecilla Se la maltrató impunemente Joaquín, el padre de la niña, afirma que se sienten engañados e indignados. La ikastola se comportó de un modo hipócrita y prepotente, e intentó por todos los medios tapar el asunto. Sólo querían mantener la imagen del centro. El problema de mi hija les dio igual, no hicieron nada por evitar que siguiera ocurriendo. Ellos sabían que ese chico era muy problemático. Antes de atacar a nuestra hija, ya le habían abierto expedientes por cinco faltas muy graves y había acosado a otras niñas En su opinión, la actitud del inspector de Educación fue vergonzosa. Intentó siempre favorecer al centro. Un funcionario al que pagamos todos debe ser imparcial y veraz Pilar, la madre, afirma que demandamos a la ikastola no para obtener dinero, sino para que los padres sepan que ese centro no es serio ni profesional. A mi hija se la maltrató allí impunemente que vivía su hija cuando el 4 de junio de 2002, por casualidad, fue al centro- -recuerda Pilar- -a llevarle un trabajo que había olvidado en casa y me la encontré llorando, desconsolada, en un pasillo. Entonces me lo contó. Me dijo que desde diciembre de 2001 le había pedido ayuda varias veces a la tutora, pero que no había hecho nada. Me puse furiosa, y todavía me indigné más al recordar que, en marzo de 2002, yo había ido a hablar con la tutora, como hacía siempre durante el curso, y me dijo que todo iba bien Joaquín, el padre, agrega que la tutora no sólo no le ayudó, sino que la mantuvo todo el curso sentada en el aula muy cerca del cabecilla del grupo de acosadores, por lo que, además de las agresiones que sufría en los cambios de clase, tenía que aguantar que él le insultara y amenazara de continuo La niña suplicó a la tutora- -afirma Pilar- -que le cambiaran de grupo porque no quería hacer un trabajo con ese chico. Ella le contestó que apechugara con el problema. En esta ikastola estaba todo permitido FERNANDO FERNÁNDEZ ALGO DE ECONOMÍA, POR FIN stoy tentado de escribir del soufflé catalán, porque creo que por puro cálculo electoral se está rompiendo el principio básico del Estado de Derecho de que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. El resto es fascismo, causas generales y tribunales de honor. Pero no lo voy a hacer, porque estoy harto de que el debate político esté dominado por discusiones identitarias y temo que entre tanto se nos pase el arroz. El Gobierno ha presentado por fascículos, como en las buenas campañas de lanzamiento, un pomposo plan de dinamización de la economía que es una nueva oportunidad perdida. Y ya van no sé cuántas. Por perder tantas, la economía alemana registra las tasas de paro más altas desde la Segunda Guerra Mundial, justo ahora que empiezan a hacer cosas serias para recuperar la competitividad. He oído demasiadas veces esta semana que si esto es todo lo que podemos E esperar, va a ser mejor empezar a pensar seriamente cómo salirnos del euro. Quiero pensar que es sólo un exabrupto, producto del desánimo, no una propuesta de política económica. Primero porque no es una alternativa realista, ni desde luego incruenta. Segundo, porque el Gobierno ha anunciado otras piezas de su estrategia como son la reforma fiscal y la del mercado de trabajo. Y tercero, porque la situación de la economía española es todavía básicamente sólida. Pero ninguna de las tres razones justifican el silencio, ni la complacencia. Haría bien el Gobierno en definir las líneas maestras de su prometida actuación liberalizadora. Por ejemplo, ¿está dispuesto el Ejecutivo a bajar los impuestos sobre las empresas para poder competir en la Europa ampliada o sigue pensando que es más importante profundizar en el Estado de Bienestar y subir el impuesto a las plusvalías? ¿va a impulsar una reforma en profundidad de la negociación colectiva que ponga fin a la práctica corporatista de que los convenios tengan fuerza de ley y se limiten a ser un mero contrato entre las partes? ¿va a liderar un acuerdo nacional a la holandesa para vincular el crecimiento salarial a la competitividad externa? ¿va a dar plena autonomía a los organismos reguladores, dotándoles incluso de capacidad ejecutiva y de fijación de precios o va a seguir utilizando los precios regulados para hacer diseño de política industrial, y me temo que territorial? Esas son algunas de las preguntas que requieren pronta respuesta en un programa de dinamización de la economía española digno de tal nombre. El Ejecutivo lleva prácticamente un año de Gobierno y ningún observador desapasionado puede negar que los hechos brillan por su ausencia. Sus hipotecas políticas amenazan convertirse en una pesada losa para una gestión económica eficaz. A este ritmo de cambio, vamos a tener que seguir confiando en el alto desempleo alemán para que los tipos de interés se mantengan en mínimos históricos y se prolongue el tan criticado modelo de crecimiento del ladrillo y el cuatro por cuatro de importación. Menos retórica con el humo popular y más presión a la caldera propia, porque empieza a cundir el desánimo. También entre los economistas.