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12 Nacional CRISIS DEL CARMELO TERREMOTO POLÍTICO EN CATALUÑA JUEVES 3 3 2005 ABC Rajoy anima a los convergentes a que acudan a los tribunales M. J. C. BARCELONA. En un panorama político nacional en el que el PP aparecía como la única fuerza política instalada en la oposición, la crisis catalana posibilita que PP y CiU puedan hacer mucho daño al Ejecutivo de Zapatero. Quizá por ello, el líder popular, Mariano Rajoy, animó ayer a los convergentes a hacer efectiva su denuncia ante los tribunales, pedir la dimisión de Maragall y secundar la moción de censura. Así, Rajoy señaló que tengan la seguridad de que si a mí el señor Rodríguez Zapatero me hubiera dicho eso en las Cortes, que no me lo ha dicho, yo inmediatamente exigiría su dimisión y presentaría una moción de censura porque eso no es de recibo Pero no es sólo la posibilidad de que PP y CiU puedan colaborar en el Congreso y en el Senado si la crisis del Carmelo y del famoso 3 no se reconduce. Es que además, con este conflicto, los populares pueden ver más expedito el camino de la estrategia iniciada por Josep Piqué de propiciar el crecimiento del PP catalán a costa de arañar en una CiU cada vez más débil. JOSEP PIQUÉ Presidente del PP de Cataluña Es chocante, pero puedo coincidir con ERC en exigir regeneración política El ex ministro considera que la actuación de Pasqual Maragall en el Pleno del Parlamento catalán fue indigna de su cargo y colocó a Cataluña en una situación de crisis política que hace presagiar un adelanto electoral TEXTO: MARÍA JESÚS CAÑIZARES FOTO: YOLANDA CARDO BARCELONA. -ERC el martes le propuso una reunión, después de haber rechazado durante años un diálogo con el PP. ¿En qué tono se celebró ese encuentro? -Entiendo que puede resultar chocante. Mantenemos discrepancias políticas profundísimas que en ocasiones se han convertido en discrepancia moral. Hemos condenado y seguimos condenando de manera rotunda ciertas actuaciones de Carod relativas a su diálogo con ETA. Pero en las actuales circunstancias, el principal problema que tenemos es la sospecha de que, como ha sucedido en los últimos 25 años, las dos fuerzas políticas que se han repartido el poder autonómico y local en Cataluña estén buscando un pacto para taparse mutuamente las vergüenzas y para que, al final, todo siga igual. ¿En qué se basa para afirmarlo? -Hay antecedentes. Cuando se produjo el escándalo de las encuestas, vimos como en 24 horas, PSC y CiU pactaban el cierre en falso de esa comisión. Ahora CiU viene amagando la presentación de una querella y se resiste a pedir la dimisión de Maragall. Entiendo que hay un pacto subterráneo por encima de los requerimientos de regeneración democrática que Cataluña necesita. Si en ese terreno de exigencia coincido con ERC, no tengo ningún inconveniente. Si alguien piensa lo contrario, me gustaría que me lo dijera. ¿Mantiene su petición de dimisión de Maragall? -Esa petición es democráticamente necesaria. Maragall nos ha metido a todos en un enorme lío y debe asumir las consecuencias de sus actos. Su intervención fue indigna de su cargo. ¿Por qué un pleno extraordinario sobre el 3 -Democráticamente nos parece irrenunciable. El presidente de la Generalitat acusó de corrupción al gobierno de CiU. La respuesta de Artur Mas no fue negar esa acusación sino poner como contrapartida el Estatuto. No puede ser que en el futuro siga planeando sobre la política catalana la sospecha de que hay pactos subterráneos entre PSC y CiU para encubrir una trama de corrupción. Los catalanes no nos merecemos ese intento de taparse mutuamente las vergüenzas y hacer ver que la gravedad de los hechos se han exagerado por culpa de los medios de comunicación como ha tenido la desfachatez de decir el ministro Montilla. ¿El reparto de responsabilidades debe ser igualitario? Piqué entiende que el clima político impide acuerdos sobre el Estatuto Si en ese terreno de exigencia hay encuentro con ERC, no tengo ningún inconveniente Los catalanes no se merecen que Montilla tenga la desfachatez de decir que los medios de comunicación exageran -Responsabilidades las tienen los dos. El presidente de la Generalitat tiene que responder de su indigna retractación ante lo que es una prueba de chantaje político. Y Artur Mas, por poner en riesgo la negociación del Estatuto. Maragall es sensible a la presión de su propio partido, que es muy consciente de su enorme error político. ¿Zapatero ha perdido el apoyo de la vía catalana? -El Gobierno de Zapatero había puesto énfasis en la bondad de la vía catalana, que ha entrado en una crisis que no sé si es reversible. La semana pasada se rompió, sobre todo el clima de mínima confianza que debe existir entre las fuerzas políticas catalanas. Zapatero ya no puede basar su ambigua voluntad de reformar la Constitución o los estatutos en la llamada vía catalana. En estos momentos, los catalanes debemos ser conscientes de que no podemos ser modelo de nada. ¿Al PP le beneficia que la crisis entorpezca la reforma del Estatuto? -Antes de las autonómicas de 2003 anticipé mi predisposición a debatir una reforma del Estatuto. Otra cosa es que, en el actual clima político, vea muy difícil una relación de confianza mutua para llegar a acuerdos. Que ahora pueda haber unas elecciones anticipadas, cosa que me parece perfectamente contemplable, no nos tiene que favorecer desde un punto partidista.