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18 Nacional MIÉRCOLES 2 3 2005 ABC Zapatero ofrece a Francia un compromiso de fraternidad con España El jefe del Ejecutivo dice que el catalán, el gallego y el euskera engrandecen nuestro país b Solemne discurso ante la Asam- blea gala, en el que el presidente del Gobierno fue ovacionado cuando defendió la salida de las tropas españolas de Irak LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL PARÍS. Consciente de que estaba en la capital de la nación que popularizó el lema Liberté, Egalité, Fraternité José Luis Rodríguez Zapatero no dudó en hablar ayer ante la Asamblea Nacional francesa de la consecución de las libertades y de la lucha por la igualdad en nuestro país en el marco de la Unión Europea, y terminó ofreciendo el compromiso de fraternidad de dos grandes naciones como son Francia y España Zapatero se ha convertido en el primer presidente de un Gobierno español que se ha dirigido a los diputados franceses y eso ha ocurrido después de que Su Majestad el Rey lo hiciera hace 12 años. Su intervención, que comenzó con unos párrafos en un esforzado francés, abordó las relaciones entre los dos países y su visión del futuro de la Unión Europea, y estuvo seguida- -algo inédito en este tipo de actos- -de preguntas de los cuatro grandes grupos de la Cámara: los conservadores de la UMP y de la UDF, los socialistas y los comunistas. El jefe del Ejecutivo, además de hacer un recorrido por las medidas adoptadas desde que hace menos de un año llegara a La Moncloa, subrayó que la España de hoy es una sociedad plural, tolerante, defensora de los derechos de las minorías y que se muestra en contra de la guerra y se moviliza por la paz. Y en este contexto, no podía faltar su defensa de la salida de las tropas españolas de Irak, que fue respondida con una ovación por parte de los diputados franceses. Zapatero quiso dejar constancia ante los parlamentarios del país galo de su famoso talante, elogiando el diálogo hasta el punto de afirmar que lo esencial son los valores cívicos de convivencia y que la tarea de la política no es la búsqueda de la verdad, sino del acuerdo, del acuerdo sobre la realización y actualización de sus valores Tal vez por estar en un proceso de diálogo con quienes quieren modificar el modelo territorial de España, Zapatero no dejó pasar la ocasión en un país tan centralizado como Francia, para reclamar para nuestro país la divisa de la Unión Europea: Unidos en la diversidad Y así, el presidente del Gobierno enfatizó: La España del castellano es grande, pero lo es más sumada a la España del catalán, la del gallego y la del euskera. La España democrática, la España Constitucional, es inseparable del valor de la diversidad y del respeto a su ejercicio cotidiano por todos los ciudadanos Para apoyar sus palabras, recordó otras pronunciadas por el presidente francés, Jacques Chirac, cuando, refiriéndose a la UE, dijo que no hay ninguna contradicción entre la pertenencia a Europa y el amor al propio país, entre sentirse ligado a la patria de cada uno y sentirse partícipe y depositario de un patrimonio común, construido sobre la base de unos mismos valores y de una historia compartida Zapatero, que aludió al respeto a la legalidad internacional y defendió el multilateralismo, no hizo ninguna referencia al vínculo trasatlántico y sí a su propuesta de crear una Alianza de Civilizaciones. Eficaz cooperación El presidente del Gobierno agradeció la eficaz cooperación de Francia en la lucha contra el terrorismo y aseguró que de donde más ayuda ha recibido España en esa lucha ha sido de la Unión Europea, antes de terminar hablando del destino común entre los dos países y ofreciendo el compromiso de fraternidad de dos grandes naciones, Francia y España, de dos grandes pueblos, de dos ciudadanías vivas Desde la Asamblea, Zapatero se dirigió al Palacio de Matignon, donde se reunió con el primer ministro galo, Rodríguez Zapatero, durante su intervención, ayer, ante la Asamblea francesa POOL No hay contradicción entre pertenecer a Europa y amar al país, entre sentirse ligado a la patria y partícipe de un patrimonio común Jean- Pierre Raffarrin, que le había presentado ante la Asamblea. Al acabar la reunión hicieron público un comunicado conjunto en el que instan a los franceses a votar sí en el próximo referéndum sobre la Constitución Europea, pronunciamiento que Rodríguez Zapatero había evitado ayer. La derecha francesa encuentra líder PARÍS. Veo que esta Asamblea está tan animada como habitualmente el Parlamento español Zapatero no pudo por menos que dejar caer esa expresión ante los parlamentarios franceses cuando éstos comenzaron a aprovechar las respuestas del presidente del Gobierno a sus preguntas para tratar de llevar el agua a su molino. La intervención de Zapatero había sido seguida con atención y bastante corrección por los miembros de la Asamblea, pero éstos no se resistieron a continuar dirimiendo sus diferencias a costa del invitado, especialmente cuando el diputado socialista Jean Marc Ayrault saludó al presidente español también en su condición de líder del PSOE. La alusión fue acogida con murmullos por los bancos de la derecha y luego con aplausos cuando Zapatero, que estaba dispuesto a ser lo más neutral posible, precisó que se encontraba allí como presidente de un Gobierno progresista. Pero sobre todo me siento representando a mi país y me siento en la casa europea Tal vez con esa actitud, que daba un pequeño revolcón a los socialistas, Zapatero predispuso a su favor a los parlamentarios de la UMP y de la UDF, que no desperdiciaron ocasión para aplaudir las intervenciones que confirmaban su propia política nacional. El Grupo Socialista no se quedó a la zaga e hizo lo mismo cuando las palabras de Zapatero respaldaban sus posiciones. Y a veces, incluso, obtenía el beneplácito de los unos y de los otros. Así que, si Zapatero hablaba de que su Gobierno ha subido las pensiones o explicaba sus medidas sobre inmigración, recogía los vítores de la izquierda. Si recordaba que su primera medida fue retirar las tropas españolas de Irak, le aplaudían todos. Y si decía que ha aumentado el salario mínimo interprofesional o trabaja en una ley para los trabajadores autónomos, era la mayoría conservadora, que ha tomado medidas similares, la que le aclamaba con ganas. Lo hizo especialmente cuando respondiendo a una pregunta del diputado comunista Jacques Brunhes, crítico con el modelo social de la UE, defendió que en ningún lugar del mundo hay un mayor grado de bienestar social que en Europa y aseguró que para poder distribuir y llevar a cabo políticas sociales antes hay que crecer y crear riqueza. Casi investido como nuevo adalid de la derecha gala, Zapatero parecía divertido con el juego y, como esperaba la traducción de sus palabras, su intervención daba tiempo al rifi- rafé. Después indicó que era una muestra de la altura democrática de Francia.