Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 Nacional LA CRISIS DEL CARMELO LE ESTALLA AL PSOE MIÉRCOLES 2 3 2005 ABC Un constructor dice que tenía que pagar un 20 más para contratar con la Generalitat ABC MADRID. La empresa Demastir, propiedad de José Antonio Salguero y dedicada a la rehabilitación de viviendas, se habría visto obligada a pagar en más de una ocasión a una empresa pública de la Generalitat, cuando gobernaba todavía CiU, un 20 por ciento más que el importe final de la obra acordado verbalmente, según el relato del empresario afectado a la Cadena Cope. Siempre de acuerdo con la versión facilitada por él a esta emisora, en el año 2003 empezó su relación con la Generalitat para reformar unos pisos de la empresa pública ADIGSA. El contacto de Demastir con el gobierno catalán- -de acuerdo con su versión- -fue José María Penin, quien se presentó como familiar del actual portavoz de CiU en el Parlamento, Felip Puig. Así, explicó, se estableció un contacto verbal entre ambos para rehabilitar las viviendas y cuando llegó la hora de cobrar, desde ADIGSA se les dijo que no figuraban como proveedores. Fue entonces cuando entró de nuevo en acción José María Penin y ofreció a Demastir cobrar el contrato mediante un cheque bancario pero con una condición: que al importe final se le añadiera un 20 por ciento +I VA. Crítica velada del presidente de la patronal a Maragall por denunciar sin pruebas Joan Rosell lamenta la inestabilidad política que se ha creado en Cataluña b El responsable de Fomento del Trabajo advierte que la crisis política no gusta a los empresarios y aboga por hacer caso a las cosas que se prueban A. CAPARRÓS VALENCIA. El presidente de la patronal catalana, Joan Rosell, terció ayer en la crisis política desatada en Cataluña para dejar claro que, en el caso de que fuera consciente del cobro de comisiones ilegales en obras públicas, lo declararía públicamente o iría directamente al juzgado de guardia Rosell mostró su esperanza de que los grupos parlamentarios catalanes lleguen a un acuerdo para salir de una situación difícil y compleja, que no gusta nada a los empresarios, que lo que queremos es que haya estabilidad política El líder de la patronal catalana, que ayer participó en un encuentro con la cúpula empresarial de la Comunidad Valenciana, explicó que las polémicas acusaciones del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, sobre el supuesto cobro de comisiones de un tres por ciento del coste de las obras públicas en la etapa de gobierno de CiU, se produjeron en sede parlamentaria donde, a veces, no se dicen las cosas técnicamente En todo caso, consideró que las actuaciones que se vieron en el Parlament no fueron brillantes en alusión a las acusaciones de Pasqual Maragall, quien señaló que el problema de CiU es el tres por ciento y la posterior ré- Joan Rosell, a la derecha, ayer junto al presidente de la patronal valenciana plica del líder convergente, Artur Mas. MIKEL PONCE Las acusaciones se deben probar Joan Rosell, quien tuvo sus primeros encontronazos dialécticos con el tripartito a raíz de la marcha de empresas multinacionales de Cataluña en los primeros meses del Gobierno de Maragall, argumentó que no es justo que se le eche la culpa de todo a los políticos de quienes dijo tener una idea favorable A su juicio, estos han sido los verdaderos artíficies de la transición democrática en España y de los cambios de los últimos veintinco No estaba para decir no Además, el empresario explicó a la Cope que aceptaba el trato, ya que la economía de su empresa no estaba para decir que no aseguró. En la siguiente obra, en la localidad leridana de Artesa de Segre, ADIGSA propuso a Demastir rehabilitar un inmueble de 24 pisos propiedad de una tercera persona a la que después de la rehabilitación se le compraría el inmueble. Mientras duraban los trabajos, el citado Penin amenazó al propietario de la finca y a la empresa de rehabilitación con que si no le pagaban un 20 por ciento, ADIGSA no compraría el edificio. En el último episodio, que ha desencadenado la denuncia del propietario de Demastir, se les encargó la reforma en Tarragona de dos pisos a nombre de Ignacio Sánchez por valor de 48.000 euros, y esta factura, según cuenta José Antonio Salguero, está impagada porque el propietario de los pisos se ha negado a pagar la comisión del 20 por ciento exigida por Penin. Este último episodio coincide ya con el relevo en la Generalitat y se encuentra en vía judicial. Además, el propietario de Demastir se ha puesto ya en contacto con CiU para exigirles que le paguen lo apalabrado, pero le han contestado que ahora ya no gobiernan y que por lo tanto, todo es más complicado. años En esa línea, el presidente de Fomento del Trabajo abogó por no quejarse siempre y calificar como cero a los políticos El máximo dirigente empresarial de Cataluña expuso que, frente a las insinuaciones sobre las comisiones de posibles delitos de malversación de fondos públicos, nosotros siempre estamos por las cosas que se pueden probar frente a la rumorología y las cosas que circulan por ahí que precisamente fueron los únicos argumentos que, hasta el momento, ha esgrimido Pasqual Margall en sus acusaciones contra los anteriores Gobiernos dirigidos por CiU. VALENTÍ PUIG ESOS DAÑOS COLATERALES os modos virtualmente clásicos de la política catalana contrastan casi catastróficamente con la velocidad de propagación de las llamas. Se hunde un túnel del metro, un presidente de la Generalitat peca de grave incontinencia y de repente la crisis de confianza alcanza mas allá de los reservados de restaurante y se adueña del público de las peluquerías. Algunos cromos se repiten y sale Jordi Pujol del retiro meditabundo para afirmar que su sucesor socialista ha dañado los arquitrabes que sostenían la construcción de una nación sin Estado y ha teñido con los viejos ocres del declive lo que era una pujanza sin límites. Es al mismo tiempo que Duran Lleida y Montilla buscan apuntalar túneles y pasadizos secretos, con el afán de L una política profesional que en apariencia resulta insuficiente para atajar la riada. La tentación consiste en evocar los episodios de Banca Catalana y otros, aunque la dimensión de la crisis actual sea más inédita e irresoluble. En el reparto de personajes, el dramatis personae actual corresponde a un estadio equívocamente nuevo: el maragallismo, no tan solo aguijoneado por su alianza con Carod- Rovira, buscaba sobrepasar al pujolismo no por la banda de la gestión sino de la emblemática. Eso es lo que convierte el hundimiento de un túnel en la metáfora de una política, sin que sean para nada de orden metafórico los ciudadanos del Carmelo. Lo que interviene como escenario de la metáfora es un parlamento auto- nómico hiperactivo, propenso a subsumirse en la naturaleza de un parlamento de nación con Estado, a punto de dotarse de un nuevo estatuto de autonomía que quiere ser considerado como una Carta Magna. En casos así, esas cosas se quedan por el camino y pasan al olvido ante la estupefacción de una opinión pública que pensaba que el tres por ciento- -porcentaje de comisión partitocrática por obras públicas- -era algo propio de la terminología del bacarrá o del juego de la oca. Lo visto hasta ahora es de una frivolidad escalofriante. Para alivio irónico de aquellos que en el conjunto de España estaban un poco hartos de verse aleccionados en materia de modernidad y europeismo por el nacionalismo catalán socioconvergente, aparece una falla estructural en la tesis que equiparaba catalanismo y regeneracionismo. Pagarán los daños colaterales los ciudadanos de Cataluña y también los de toda España. Un suflé desmoronado suele ser algo bastante triste. Para buscar salidas habrá que tener un talento más que presocrático. vpuig abc. es