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ABC MIÉRCOLES 2 3 2005 11 La Guardia Civil detiene en Navarra a un etarra francés experto en la construcción de zulos CiU no ve ninguna rectificación El presidente de CiU, Artur Mas, cree que las palabras de Pasqual Maragall, lejos de ser una rectificación, se limitan a enfriar el caldeado ambiente que se ha creado entre el president y el jefe de la oposición. Los nacionalistas esperan todavía un acto de contricción de Maragall, lo que frenaría la querella por calumnias que CiU podría presentar mañana. Mas expresó su indignación ante los dirigentes políticos, como Josep Lluís Carod- Rovira (ERC) que pretenden atribuir responsabilidades a partes iguales cuando Maragall es la parte acusadora, provocadora y calumniadora e instó a los republicanos a actuar en consecuencia, pues son los que dan apoyo al gobierno que incluía unos planteamientos no aceptables para Maragall sobre reforma de la financiación autonómica. El PP, pendiente de la actitud de CiU en el Congreso para hacer frente común Acebes critica por carta el desinterés del PSOE en la comisión pactada con Rajoy b Si Convergencia se pone frente al Gobierno de Zapatero, los socialiastas perderían el control de la Mesa del Congreso y estarían en minoría en el Senado C. H. A. C. MADRID. El choque entre Pasqual Maragall y el PSOE ha sorprendido al principal partido de la oposición en plena operación de retirada del proyecto de pacto político en defensa de la unidad de España, una vez constatado el desinterés del Gobierno en hacerlo realidad, según la misiva remitida ayer por Ángel Acebes al secretario de organización del PSOE, José Blanco. Maragall, con sus acusaciones de corrupción contra CiU, retiradas sólo a medias, abre unas heridas internas en la política catalana, pero también en el conjunto de la política nacional al complicar o cerrar al Ejecutivo de Zapatero cualquier posibilidad de colaboración parlamentaria con Convergencia y Unió, tercera fuerza política en el Congreso con 10 diputados. De momento, como CiU no acaba de encajar el golpe, Artur Mas pareció tibio en la defensa y ha tenido que salir Jordi Pujol en persona a reivindicar su gestión, mientras en el Partido Popular se limitan a esperar y ver cómo evoluciona Convergencia en su respuesta. En fuentes del PP aseguran que no han percibido señal alguna entre los nacionalistas catalanes de que estén dispuestos a hacer oposición frente al Gobierno socialista. El grupo parlamentario de CiU y su representante en la Mesa del Congreso, Jordi Vilajoana, se han desmarcado ya de los intereses del Gobierno de Rodríguez Zapatero en la tramitación de la reforma de la ley audiovisual y ayer mismo pusieron pegas al frente anti- PP que organizan PSOE, ERC e IU en el texto sobre las recomendaciones que preparan para el aniversario Rechazo de Chaves El Gobierno andaluz rechazó de forma tajante que pueda apreciarse ningún tipo de repliegue ni rectificación por culpa de Chaves. El portavoz del Ejecutivo andaluz, Enrique Cervera, manifestó que es natural que comunidades como Andalucía y Cataluña partan de presupuestos distintos, tanto a la hora de abordar la reforma de sus respectivos Estatutos como un nuevo sistema de financiación por lo que consideró que no hay que alarmarse ni inquietarse por ello Después de insinuar que CiU cobraba un tres por ciento de comisiones en las obras públicas, Maragall reconoció que la situación ahora no es buena para nadie ni para Cataluña, y que podría interferir en la redacción y negociación del nuevo estatuto. Y el estatut -añadió- -es más importante que el suflé Partidario de poner toda la vaselina y toda la experiencia que tenemos para sortear situaciones de crisis Maragall remarcó que su obligación, en interés del cargo que ostenta, es enfriar y rebajar la tensión en la política catalana. Así, admitió que esta situación, dura y fuerte, no es buena para nadie, no es un conflicto de intereses, sino un accidente y, después de un accidente vienen otros accidentes de carácter político Mariano Rajoy Rajoy recibió ayer la consulta que el Gobierno elevará al Consejo de Estado sobre la reforma constitucional de la matanza terrorista del 11- M. Los dirigentes de CiU están volcados en la respuesta a Maragall dentro de Cataluña y aún no han trazado su respuesta en clave nacional, pero sus bazas en la materia son contundentes: pueden dejar en minoría a los socialistas en el órgano de gobierno del Congreso y, si suman sus fuerzas al Grupo Popular en el Senado, la oposición tendría mayoría absoluta en la Cámara Alta. El Gobierno se vería abocado a contar siempre y para todo con ERC y, además, el Senado podría vetar o retrasar sus escasos proyectos legislativos. En las direcciones del PP y del PSOE- -en Ferraz siempre quisieron contar con CiU como socio alternativo a Carod- -han echado cuentas del panorama parlamentario que abre la crisis en Cataluña y están pendientes de la actitud de CiU a partir de la próxima semana cuando se reanuden los Plenos en ambas Cámaras y las reuniones de la Mesa del Congreso. El conflicto interno entre los socialistas ha coincidido, que no precipitado, con la ruptura del principio de acuerdo para crear una comisión mixta PSOE- PP sobre modelo de Estado. Lo cierto es que dicho acuerdo, alcanzado entre Zapatero y Rajoy en su reunión del pasado 14, nació herido de muerte desde el mismo día en que vio la luz dada la distinta interpretación que sobre la misma han dado socialistas y populares. En su misiva de respuesta al secretario de Organización del PSOE, José Blanco, el secretario general del PP, Ángel Acebes, afirma que el ofrecimiento de Rajoy suponía suscribir un pacto político para fortalecer las bases esenciales de nuestra convivencia, como son la unidad, la soberanía del conjunto del pueblo español, la igualdad entre todos los españoles y la solidaridad entre territorios En cambio, lamenta Acebes, el PSOE ha minimizado su trascendencia y se ha propuesto desde Ferraz una comisión con un objeto que no es el que se acordó lo que demuestra, afirma que no hay compromiso ni interés en vuestro partido por dichoa cuerdo En La Moncloa están convencidos, sin embargo, que habrá diálogo con el PP cuando se aborden las reformas constitucionales y estatutarias, aunque desde la sede de Génova, -que ayer recibió precisamente el texto de consulta que el Gobierno remitirá al Consejo de Estado sobre las modificaciones en la Carta Magna- aseguran que no habrá más pronunciamientos sobre estas cuestiones hasta que el Gobierno no aclare exactamente cuál es su propuesta sobre las distintas cuestiones que se suscitan