Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 2 3 2005 Opinión 5 En español Ha tenido que ser un galés, lord Garel- Jones, que fue ministro de Asuntos Europeos con John Major, quien, desde la Presidencia de Canning House, haya pedido al Gobierno británico que defienda la continuidad del español como lengua de trabajo en la Comisión Europea. Otros prefieren dedicar sus esfuerzos a promover el catalán y el vascuence. ¿También el galés? Cartas y faroles ABC publica hoy la carta remitida por el Ministerio de Defensa para reclamar documentación reservada a la empresa que la custodiaba en una de las plantas de la torre Windsor. Pusieron tanto empeño los responsables de Defensa en anunciar a los cuatro vientos que los papeles carecían de importancia, que la aparición de esta carta añade un episodio más al largo serial de enigmas ignífugos que superaron el efecto de las llamas. En vez de poner las cartas sobre la mesa y reconocer la relevancia de los documentos, Defensa quiso jugar de farol. Empieza ahora una nueva partida. Cartas. De cine La insólita labor de mecenazgo que, en los más diversos frentes, desarrolla el Gobierno vasco ha llegado a Hollywood. A la cabeza de una nutrida delegación, la consejera de Cultura, Miren Azkarate, fue a Los Ángeles para apoyar el cortometraje de Nacho Vigalondo y, de paso, gastarse 54.000 euros, el triple de lo que costó la cinta. Oscar a la mejor subvención en lengua no inglesa. POOL Turno de palabra. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo ayer una cerrada defensa de Europa ante la Asamblea francesa, donde se presentó como un convencido europeísta y jefe de un Ejecutivo progresista Con un discurso en el que desarrolló su controvertida idea de la alianza de civilizaciones Zapatero aseguró que Europa es la gran esperanza para la paz, pero, ante todo, debe ser la gran esperanza para la lucha contra las injusticias y en favor de los pueblos que más sufren Tras su intervención, el presidente del Gobierno se sometió a las preguntas de los distintos grupos parlamentarios, recibiendo mayores aplausos de los diputados conservadores que de los socialistas. por una vaharada de incienso benevolente y envueltas por una nube de buenas palabras que, una vez disipada, deja entrever que detrás está la nada. En París, ZP se ha esmerado con Francia y con Europa. Ha insistido en la función de Francia como referente de los españoles que huían de la intolerancia hispana, de los que iban a buscar trabajo, de los que soñaban con la democracia y la libertad, y hasta de los que iban a comprar los libros de Ruedo Ibérico, sin citar lo que en tantas épocas vinieron los franceses a buscar en España más allá del exotismo y del turismo de sol y playa. Para ZP- -y para que lo disfrutaran los diputados franceses- -Francia es la cuna de la libertad, de la cultura, de la revolución, de la justicia social y de la declaración de los derechos humanos, y los otros por lo visto, desde Cromwell a Jefferson, unos primerizos aficionados que nada aportaron y de los que nada han aprendido las generaciones posteriores. Esta empalagosa cortesía del discurso de ZP alcanza su clímax altisonante cuando aborda el ditirambo a Europa, de la que predica todas las bondades posibles sin mezcla de imperfección alguna. Europa, según ZP, es la gran esperanza para la paz, el modelo social, la luchadora contra la injusticia, una potencia mundial y el ámbito de mayor libertad e igualdad que ha conocido la historia, entre otras muchas y buenas cosas, y con esta retahíla de alabanzas no sabemos a dónde quiere llegar, como no sea a convencer a los franceses para que voten afirmativamente en su referéndum. Si este eufórico talante no es influjo de Venus, venga Júpiter y lo vea. VENUS EN LA ASAMBLEA FRANCESA MANUEL ÁNGEL MARTÍN D E la intervención del presidente Rodríguez Zapatero ante la Asamblea Nacional Francesa se podrán criticar muchas cosas, pero nunca la falta de coherencia con el optimismo desbordado, la autoestima exagerada y el espíritu venusino que vienen adornando sus intervenciones públicas en los foros internacionales donde le dejan dar la buena nueva de la alianza de civilizaciones. Allá ellos- -ya saben quiénes- -si son de Marte y además no le saludan, que ZP ha optado resueltamente por prolongar aquel dis- curso iniciado en Naciones Unidas con un llamamiento utópico a las mejores virtudes cívicas y humanas, sin condescender al detalle de la realidad de los hechos y de la resolución de los problemas concretos que tienen al mundo en vilo. Es cierto que da un poco de vergüenza ajena escucharle halagar los oídos tanto de tirios como de troyanos, ignorar la historia y pretender que todo se arregla poniendo la otra mejilla incluso antes de que alguien se lo pida, pero hay que admitir que algunas audiencias pueden quedar hipnotizadas transitoriamente