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4 Opinión MIÉRCOLES 2 3 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil IGNACIO CAMACHO CRISIS DE UN PACTO QUE NUNCA EXISTIÓ ECÍA Mariano José de Larra que el Estatuto Real de 1834 nació raquítico a juzgar por lo poco que duró. Algo parecido puede decirse, a la vista de la evolución de los acontecimientos, respecto del efímero acuerdo entre Zapatero y Rajoy para encauzar la reforma del modelo territorial, alcanzado en la entrevista de Moncloa previa al debate parlamentario del plan Ibarretxe. El PP ha hecho pública su decisión de considerar cerrada, antes de empezar su trabajo, la comisión mixta entre populares y socialistas. Está cargado de razón Mariano Rajoy cuando acusa al presidente del Gobierno de incumplir lo acordado y también al no aceptar un grupo de trabajo de escaso nivel político, convertido en una simple fórmula oportunista que el PSOE pretendía utilizar para ganar tiempo, ofrecer una imagen dialogante y mantener una apariencia que no se ajusta a la realidad. Porque la realidad, guste o no guste, es que el PSOE ha optado por mantener su alianza con Esquerra Republicana, un partido que se sitúa fuera del sistema en relación con la forma de Estado y con la forma de Gobierno. El Ejecutivo ha forzado la respuesta del PP al convertir a ERC en interlocutor privilegiado para las negociaciones sobre el modelo territorial. La reciente entrevista en Moncloa con Carod- Rovira, las últimas propuestas de José Blanco y el anuncio- -conocido a través de los medios- -de que el PSOE comunica al principal partido de la oposición su intención de enviar una consulta al Consejo de Estado sobre la reforma constitucional son las gotas que han colmado el vaso de la paciencia. Final anticipado para un pacto que nunca existió. Desde el punto de vista de la estabilidad institucional, es una lástima que Rodríguez Zapatero prefiera someterse al chantaje continuado de ERC y no acepte la oferta leal del PP, reiterada por Rajoy durante su intervención en el Congreso sobre el plan ESTADO PALESTINO D Ibarretxe. Ahora se entiende, aunque no hacía falta especial agudeza, la tibia reacción del Gobierno ante el desafío soberanista: visita del lendakari (y también de Imaz) al presidente del Gobierno; máxima cortesía para Atutxa en el Congreso de los Diputados; en fin, aceptación del debate en el Pleno de un falso proyecto de reforma estatutaria que encubre en rigor una verdadera mutación de la Constitución vigente. Los socialistas optan por un camino peligroso, buscando con oportunismo unos resultadoselectorales favorables en el País Vasco y en Galicia, ignorando el sentido de Estado y la responsabilidad exigible a un partido solvente y riguroso. El PP debe ahora ejercer esa misma responsabilidad, manteniendo abierta la oferta de pacto. Más aún, es posible que tenga que aportar en el futuro una alta dosis de sensatez para sacar a su adversario del laberinto que los propios socialistas se han fabricado. La situación política en Cataluña, cuya evolución es por ahora imprevisible, viene a complicar el asunto. Es probable que el tan elogiado modelo de consenso haya naufragado para siempre entre el socavón del Carmelo y la grave acusación de Maragall a CiU. Si no prospera la vía catalana, ¿cuál será ahora la alternativa socialista en el País Vasco al plandel PNV? Maragall lanzó ayer una explícita crítica al Gobierno y al modelo de reforma estatutaria propuesto por Manuel Chaves, que parece cobrar peso en amplios sectores del partido ante las dificultades de viabilidad de la opción catalana. Hace tiempo que la sociedad muestra su preocupación por la deriva del debate territorial. Sin dogmatismo, pero con firmeza y convicción, es necesario proclamar una vez más la plena vigencia de las grandes decisiones adoptadas por el pueblo español, titular único de la soberanía, que se plasman en la Constitución de 1978. Seguro que los electores entenderán la postura de quienes dan preferencia al interés general sobre el partidismo coyuntural. U SENTENCIA EJEMPLAR L Tribunal Supremo de Estados Unidos ha declarado que no se puede aplicar la pena de muerte a jóvenes que no eran mayores de edad cuando cometieron el crimen por el que hayan sido sentenciados. Aunque esta decisión se aplicará solamente a unos 70 condenados, sirve para que Estados Unidos abandone la triste lista de países en los que todavía está permitido ejecutar a menores; además se continúa con una tendencia invariable que tiende a estrechar los márgenes para la aplicación de la pena de muerte en cualquier supuesto. Mejor hubiera sido que los jueces hubiesen reconocido que la pena capital es una medida igual de cruel cuando se trata de menores que cuando se aplica en el caso de adultos, pero al menos pueden ayudar a la sociedad norteamericana a preguntar- E se sobre la utilidad y el valor moral de este castigo. Se ha visto que no todos los jueces del Tribunal Supremo estaban de acuerdo, igual que a lo largo de los tiempos los norteamericanos han mostrado que su criterio sobre la pena de muerte tampoco es unánime. Frente a ello, todos los estudios confirman que las ejecuciones no son eficaces para reducir el número de crímenes y que no hay una relación significativa entre una cosa y otra entre los Estados en los que se aplica la pena capital y aquellos en los que ha sido abolida. Por el contrario, en los últimos años, las técnicas de ADN han probado en varias ocasiones que se habían cometido errores que llevaron a ejecutar a personas inocentes, algo que por sí solo debería bastar para poner fin a una práctica que desluce el prestigio de Estados Unidos en el mundo. NA de las deudas históricas que deja tras de sí el siglo XX es la falta de un Estado palestino. Si Israel logró este objetivo tras la II Guerra Mundial y la atrocidad del Holocausto, la causa palestina quedó en suspenso debido a las sucesivas guerras árabe- israelíes, a la hostilidad con la que los propios árabes trataron al pueblo palestino. No es momento para analizar responsabilidades, que las hubo a ambos lados de la frontera que fijaron las armas a sangre y fuego desde que se proclamó el Estado de Israel, que ha reivindicado el derecho a su propia seguridad frente al azote del terrorismo palestino. De hecho, la existencia de esta frontera de violencia y resentimiento ha trastornado radicalmente el Oriente Próximo: lo ha asentado sobre los cimientos de una gravísima fractura que dura casi medio siglo y que ha conducido a que los palestinos sigan sin tener un Estado y un soporte institucional viable que les permita decidir sobre su futuro. La Conferencia sobre Palestina celebrada en Londres y promovida por Tony Blair ha concluido con relativo éxito a pesar de la ausencia israelí. La participación en la misma de Kofi Annan, Condoleezza Rice y Javier Solana ha hecho posible un acuerdo de mínimos que estimula el creciente clima de optimismo que, a pesar de las dificultades, va abriéndose camino en el Oriente Próximo. En este sentido, el encuentro ha establecido las coordenadas del proceso que habrá de concluir con el objetivo internacional de dotar a los palestinos de un Estado propio y viable. Para lograrlo, se reconoce que es necesaria antes una estructura operativa basada en tres ejes de acción que permitan establecer un marco de gobernabilidad, seguridad y desarrollo para el pueblo palestino, contando para ello con el aval de Naciones Unidas, EE. UU. y la Unión Europea, que asumen el compromiso de ser actores con una participación directa en el proceso. Con todo, lo más importante se está logrando gracias al impulso decidido del presidente Mahmud Abbas. Sus declaraciones de ayer en Londres dan la medida de la seriedad con la que está gestionando la crisis provocada tras el atentado del domingo en Tel Aviv. Precisamente, al reiterar el compromiso palestino de contribuir responsablemente a crear una atmósfera política que permita restablecer el espíritu de reconciliación, ha reforzado su posición y ha hecho más viable a los ojos de la comunidad internacional un acuerdo que permita así el establecimiento definitivo de un Estado palestino democrático e independiente que conviva en paz con Israel. Ahora corresponde a los israelíes demostrar su buena voluntad.