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ABC MARTES 1 3 2005 47 Un centro biomédico de Cataluña propondrá a Sanidad un proyecto que necesita la clonación terapéutica Una recuperación larga y difícil Incluso para una persona joven y sana, adaptarse a vivir con una cánula en la tráquea es un esfuerzo muy duro, en el que algunos objetivos son incompatibles entre sí. Habituarse a las continuas curas con gasas para evitar infecciones en la herida, a toser por el agujero, a mejorar el ritmo y el modo de respirar, etcétera, es un proceso que requiere tiempo. Para un paciente de párkinson, con dificultad para deglutir, el aprendizaje es todavía más difícil. La cánula normal impide hablar por completo, pues el aire entra y sale exclusivamente por el tubo, pero evita el riesgo de que pequeños elementos de comida caigan en los pulmones, provocando una infección. Con la cánula fenestrada que tiene un agujero dentro, el paciente puede forzar la salida de aire hacia las cuerdas vocales y la boca sencillamente tapando con un dedo el agujero exterior en la garganta. Los resultados iniciales son modestísimos y, a veces, desesperantes. Aun así, se aprende pronto a responder con monosílabos o palabras cortas. Al mismo tiempo, las personas que cuidan al enfermo tienen que aprender a escuchar, a descifrar un sonido nuevo y a interpretar pistas que ayuden a traducir el lenguaje del enfermo. El doctor Giancarlo Cianfrone, director de Logopedia en la Universidad romana de La Sapienza, no prevé la retirada de la cánula antes de un mes. Cuando se hace, un paciente normal recupera su propia voz en un par de días Sin embargo, el caso de Juan Pablo II es distinto: Debido al párkinson, necesitaría más tiempo, y la ayuda de un foniatra o un logopeda El cardenal Lozano durante una rueda de prensa en el Vaticano AP El cardenal Lozano aconseja prudencia al dar el alta médica al Papa El presidente del Consejo Pontificio Sanitario asegura que Juan Pablo II saldrá adelante J. V. B. ROMA. El cardenal mexicano Javier Lozano Barragán advierte a los médicos que la prudencia no es nunca demasiada. Me permitiría aconsejarles ser menos apresurados a la hora de permitir el regreso al Vaticano. Menos que la otra vez, cuando el Papa abandonó casi por sorpresa el Gemelli. Si los médicos dieron su consentimiento tendrían sus buenas razones. Pero ahora yo aconsejo más prudencia El presidente del Consejo Pontificio de Pastoral Sanitaria se ocupa de la atención espiritual y los aspectos éticos, pero tiene una larga experiencia con los hospitales. REUTERS Comunicado del Vaticano La evolución posoperatoria del Santo Padre se desarrolla sin complicaciones. Las condiciones generales y los parámetros biológicos se mantienen buenos. El Santo Padre se alimenta regularmente, pasa algunas horas en el sillón y ha iniciado los ejercicios de rehabilitación de la respiración y la fonación El próximo comunicado será emitido el jueves 3 de marzo. bado 12, pero la salida se adelantó al jueves 10. La única persona que había alertado en público y de antemano sobre los peligros de acelerar el alta fue el cardenal alemán Walter Kasper, quien advirtió el 6 de febrero: Las condiciones del Papa son preocupantes, y necesita reposar. Es mejor que no vuelva con demasiado adelanto al Vaticano. ¿Y si se produce una recaída? Que el Papa no sufra A su vez, la persona más clara respecto a la situación del Papa ha sido el cardenal norteamericano James Francis Stafford, quien confesó estar rezando para que el Papa no sufra. Cualquiera puede comprender lo que es morir por asfixia o sencillamente experimentar la sensación de que uno se está ahogando. Por eso compartimos su sufrimiento Curiosamente, algunos cardenales italianos de la Curia romana tienden a adoptar la postura de que el Papa está bien y repiten que no hay problema como si reconocer la enfermedad del Santo Padre significase el desmoronamiento de la Iglesia. Los de otras nacionalidades o llevan menos años en Roma o son más humanos: hablan como si estuviese enfermo su padre o su madre, y manifiestan sin complejos su dolor y su preocupación. Las visitas suponen un elevado riesgo de contagio. Por eso, lo más duro será limitarlas con la cánula. Por el momento es imposible calcular el tiempo que necesitará llevarla, y nadie puede excluir que, si se le quita, no vuelvan a presentarse los problemas de incapacidad para respirar cuando se contagie de una faringitis o una gripe. En previsión del futuro, los expertos han comenzado a trabajar en la asepsia de su apartamento en el Vaticano. Tanto sin la cánula como con ella, es necesario disminuir los re- covecos donde se acumula el polvo, los resquicios que dejan pasar corrientes, etcétera... convirtiéndolo en lo más parecido a un hospital. Lo más duro será limitar el número de visitas, pues nada suple la cercanía física al Papa, pero lo cierto es que cada visitante, por mucho que le quiera, aporta un riesgo involuntario de contagio. La mayor parte de las personalidades que acuden al hospital Gemelli no ven siquiera al Papa. Se les explica su situación general y se les agradece el interés. Vienen sólo los pocos cardenales que se llama, pero los políticos son imparables. Ayer acudieron el vicepresidente Gianfranco Fini y el ministro de Sanidad, Girolamo Sirchia y, naturalmente, disfrutaron de un baño de cámaras de televisión a la salida. Una lucidez extraordinaria En una entrevista con el diario La Repubblica Lozano Barragán confía en que el Papa saldrá adelante. Si, por ahora, no puede hablar, hay muchos otros sistemas de comunicación. Puede escribir, como ya hace El cardenal está seguro de que saldrá adelante porque tiene una fuerza de voluntad fuera de lo normal y una lucidez extraordinaria. Al margen de los achaques y problemas de salud, el Santo Padre tiene el espíritu de un veinteañero El Papa fue ingresado en el Gemelli por la primera crisis respiratoria el uno de febrero. Al cabo de una semana, se calculaba el alta para el sá-